Night Creature - Capítulo 2

Ya afuera, aquel que era su nuevo dueño se quitó la parte superior del traje para cubrir a Klaha que observó la camisa que aparentaba ser de una tela de muy buena calidad. Sintió una mano en su hombro posarse y se sobresaltó, aquel hombre no le dirigía palabra alguna solo lo guiaba, subían escaleras y recorrían pasillos hasta detenerse frente a una puerta de madera oscura.

Klaha vio como éste tomaba unas llaves y abría la puerta, empujándolo suavemente para alentarlo a que entrara. Escuchó el leve crujido de la puerta al cerrarse detrás suyo, un ligero tintineo de llaves y luego sintió como lo apresaban por la cintura, sus pies estaban en el aire mientras comenzaba a avanzar. Esa era una habitación.

A simple vista se veía limpia y ordenada. Asustado vio como aquel vampiro lo guiaba a la cama luego sentándolo en ella.

Retrocedió hasta golpearse algo fuerte contra el cabezal de la cama cuando el del pelo rojo estiró su mano hacia él.

-No tengas miedo – comenzó a hablar éste – No pretendo lastimarte – se acercó un poco recorriendo con la mirada las blancas y desnudas piernas de Klaha deteniéndose en el tobillo herido.

Por su parte Klaha temblaba sin apartar la mirada de aquel ser, se cubrió mejor con el abrigo de éste y flexionó las piernas cuando lo vió inclinarse sobre ellas. En verdad estaba asustado, no lograba comprender por completo la situación. Desde que lo habían capturado sentía un terror que casi lo cegaba y ahora más estando a solas con un vampiro que no sabía que podría hacerle.

-¿Cómo te llamas? – le preguntó a Klaha con mirada algo curiosa, Klaha no contestó limitándose a ver como aquel hombre le tomaba por la parte sana del tobillo y lo levantaba un poco luego depositando un beso sobre la zona hinchada - ¿Te duele mucho?- el tono de preocupación era notable.

Klaha retiró la pierna flexionándola nuevamente para alejarla lo más posible, se movió hacia atrás lo que más podía mientras veía al vampiro acercársele.

-Yo soy Közi, a partir de hoy seré tu amo – acarició los cabellos de Klaha suavemente viendo como el chico cerraba los ojos fuerte pensando que iba a ser atacado – Ya…tranquilo…- continuó acariciando con la misma suavidad pronunciando palabras cariñosas - ¿Tienes hambre? – le preguntó levantándose de la cama unos instantes para buscar en un pequeño refrigerador algo escondido a un lado de lo que parecía ser una biblioteca un poco de fruta – Come esto – le dijo mientras caminaba hacia la cama nuevamente. Le entregó una manzana y un durazno limpios y frescos.

Klaha dudó en tomar las frutas pero su estómago le decía lo contrario. Dio un mordisco grande al durazno comenzando a comerlo, luego hizo lo mismo con la manzana devorando todo a los pocos minutos.

-Al parecer si tenías hambre – sonrió entregándole una servilleta con la que Klaha se limpió las manos – Ahora dime como te llamas aunque sea

-Me llamo Klaha – contestó tímidamente mirando la servilleta sucia.

- Es un lindo nombre

-Gracias…- retorció la servilleta unos momentos –…Quiero irme a casa – dijo tristemente

-Eso no va a ser posible, Klaha – el pelirrojo se acomodó sobre la cama cerca del chico – Te he comprado para que me sirvas, no puedo dejarte ir

-P-Pero…yo…yo…no soy sirviente de nadie…- objetó con algo de miedo a hacerlo enfadar.

-Ahora si lo eres… - se acercó un poco más al ver como los ojos de Klaha se llenaban de lágrimas – No llores…voy a tratarte bien, ya te he dicho que no pretendo lastimarte – acercó su mano al rostro de Klaha quitándole unas lágrimas – Me siento un poco solo, eso es todo…-comenzó a hablarle dulcemente – Por eso te he comprado, para que me sirvas de compañía – sonrió levemente acariciándole la mejilla.

Mientras tanto, en otra habitación unos pisos más arriba un chico recién llegado se resistía tercamente a colaborar con su nuevo amo mientras éste insistía en que se vistiera con un conjunto que él mismo había elegido.

-No voy a usar eso…prefiero quedarme desnudo… ¡Déjame! – empujó con todas sus fuerzas logrando apartar un poco al rubio que intentaba ponerle una camiseta.

-Debes vestirte, no puedes andar desnudo por la vida…va a quedarte bien, tienes muchos piercings y tatuajes así que ésta ropa te dará una mejor apariencia.

-Te dije que no me gusta, es de maricas – observó la camiseta que su nuevo amo extendía frente a él. Ésta era negra con un diseño de calaveras en medio, algunas inscripciones en inglés.

-A ver… ¿Y que es lo que gusta a ti entonces?

- Esas calaveras son demasiado redondas… ¡Es ropa de mujer! ¡Idiota!

El rubio echó a reír unos momentos – Al menos ponte la ropa interior si vas a ponerte tan en terco – le lanzó dicha prenda y el chico se la puso rápidamente a medida que el vampiro se había acercado lo suficiente como para sorprenderlo y de una vez colocarle la camiseta bajo protestas – Mira lo linda que te queda – tomó al chico por un brazo arrastrándolo hasta un espejo para que se viera.

Debía admitir que no le quedaba tan mal como había supuesto, miró alrededor buscando los pantalones que él mismo sin preguntar se colocó volviendo luego al espejo para verse.

-¿Te gusta?- le preguntó sonriendo.

- No, pero es lo que hay… ¿Cierto?- mintió. Era demasiado orgulloso como para darle la razón al otro. Caminó hasta la cama y se arrojó sobre ella sin permiso.

-¿Cómo te llamas? – comenzó a interrogarle mientras se acercaba a donde estaba el chico - ¿Y que edad tienes?

-Tengo 16 años. Me llamo Ikari Mitsuo…pero dime Hitsugi o te odiaré más de lo que lo hago- respondió con insolencia volviendo a hacer reír al rubio.

-Yo soy tu nuevo amo, todos me llaman Byou – se sentó en la cama a un lado del chico que permanecía recostado – Y no me contestes de esa manera porque no dudaré en practicar mis métodos de tortura contigo – dijo serio aunque en verdad bromeaba, a pesar de que en verdad si estaba encargado de un grupo de extorsión dedicado a hacer confesar a cazadores de vampiros donde se ocultaban los diferentes grupos que estos conformaban no era capaz de hacerle daño a un chico como ese.

El corazón del chico dio un pequeño tumbo, tragó saliva y lo miró intentando verse desafiante. Byou lo miró con la misma expresión seria de antes intentando no echarse a reír nuevamente por lo tierno que se veía aquel pequeño.

-… Haz lo que quieras – finalmente dijo volviendo su mirada al techo – Después de todo voy a morir aquí, ¿No?

-Eso no te pasará siempre y cuando no intentes escapar – apoyó su codo en el colchón mirándolo – Y sería una pena ya que me has costado bastante dinero – se llevó un dedo a los labios con expresión de concentración – Me gusta mucho tu apariencia – se acercó un poco - ¿Pero tu sabor será igual de interesante? – hablaba mientras continuaba acercándose al rostro del chico. Éste frunció el ceño y golpeó un almohadón que tenía cerca contra la cara del rubio.

-¿Qué intentas?- preguntó molesto alejándose un poco.

Por otro lado, un tercer chico no había resultado muy afortunado. Temblaba intentando defenderse de su reciente amo que jugaba con él tal como si fuera un gato con su presa. Aquél hombre, muchísimo más alto y fuerte que él le había inspirado miedo desde el primer momento en que lo había visto. Por alguna extraña razón que no quiso saber ese vampiro tenía un parche en el ojo.

-Ven…ven aquí – lo jaló hacia él y el chico gritó negándose – Al menos tú tienes que servirme para algo…o tal vez seas como todos los demás… ¡Deja de moverte! – le ordenó furioso sacudiéndolo. Le mordió el cuello bebiendo de él unos cuantos tragos de sangre antes de volver a soltarlo.

El pequeño cayó al suelo rodando, aturdido gateó hasta la puerta de la habitación intentando incorporarse para abrirla. Aquel vampiro solo reía a carcajadas observándolo, se relamió los labios en los que aún quedaban pequeños restos de la sangre del chico.

-¡A-Ayudaaa! – gritó el menor golpeando la puerta con sus puños ya que los intentos por abrirla eran en vano, su amo la había cerrado con llave sin que él se percatara.

-Deja de llorar como si fueras una niña. Y tus gritos me irritan, ya no grites – dijo enfadado levantándose para ir en busca de él. Lo tomó por una muñeca tan fuerte que le dolía y palpitaba.

-¡¡Noo!! ¡Por favor se lo pido señor! – suplicaba mientras su amo volvía a acercarse a su cuello, gritó aún más cuando éste le hizo dos heridas justo a un lado de las anteriores.

-¡Te dije que no gritaras! – dijo furioso separándose, le dio una bofetada lo suficientemente fuerte como para golpearlo contra la puerta- ¿Como te llamas mocoso?- le preguntó luego tomándolo del cabello.

-¡Me llamo Ryo! – respondió el pequeño chico con lágrimas en sus ojos, hizo una mueca de dolor cuando el vampiro cerró más su puño en torno a su cabello.

-Bien Ryo…- comenzó a hablar con una sonrisa malvada en su rostro – Ahora vamos a divertirnos un poco – le mordió el labio inferior haciéndoselo sangrar, el menor se cubrió la boca con su mano quejándose mientras el vampiro ahora lo arrastraba tomándolo por un brazo hacia la cama. Al llegar lo arrojó sobre ella sin delicadeza, Ryo se incorporó intentando alejarse moviéndose rápidamente hacia atrás pero fue capturado por sus muñecas. Aquel hombre del parche le asestó otro golpe, hubiera caído sobre la cama de no ser porque lo sostenía con las muñecas por sobre su cabeza. Cerró sus ojos temblando y dolorido - ¿De donde vienes?- le preguntó el del parche haciéndole más presión sobre las muñecas.

- Y-Yokohama – se limitó a responder con dificultad

-Un poco lejos de aquí… ¿Y que hay de tu padres? – continuó interrogándole sin soltarlo.

-Murieron – suspiró entrecortadamente y agachó la cabeza.

-Entonces estás solo en el mundo – dijo sin delicadeza, levantó el rostro del chico y le lamió el labio que sangraba – No más preguntas por ahora – lo arrojó sobre la cama atrapándolo por el medio del cuerpo con sus piernas –No te muevas – sacó una cuchilla con una forma muy extraña que llevaba al cinturón de su pantalón. Se deleitó con la expresión de Ryo que observó asustado aquel instrumento. Tomó un brazo del chico y deslizó la hoja por medio del antebrazo, el pequeño gritó de dolor recibiendo luego un golpe con el mango de la cuchilla. Otros cortes más le siguieron a ese, sintió repulsión cuando lo vio lamer las heridas disfrutando de la sangre. Quiso apartar su brazo para que dejara de hacer eso pero recibió otro golpe directo en su mejilla. Se cubrió su cara mientras sentía como su amo le separaba las piernas y se acomodaba entre ellas. Gritó nuevamente al sentir un dolor aún más fuerte sobre su pierna, cuando dirigió su vista hacia el lugar éste tenía un gran corte que sangraba ensuciando las mantas.

Observó el momento en que el vampiro guardaba la cuchilla y le levantaba una pierna. Intentó bajarla pero éste no le dejaba. Se sacudió con violencia intentando escapar solo logrando que lo sometieran peor que antes. Ahora se encontraba con la cabeza apoyada sobre el colchón, sus caderas levantadas y sus piernas levemente separadas. Sintió una leve presión sobre su entrada y se sobresaltó, sabía lo que pasaría.

Lloró de dolor cuando el más alto entró sin ninguna delicadeza, embistiéndolo fuertemente a un ritmo constante. Se aferró a las mantas arrancándolas de su sitio, incluso sus uñas le dolían al enterrarlas con tanta fuerza en la tela. Le pidió inútilmente que se detuviera, sintió un hilo de un líquido cálido correr por su pierna. El vampiro salió de él volteándolo rápidamente, Ryo alcanzó a visualizar unos instantes varios hilos de sangre que habían dejado su camino marcado por la parte interior de sus muslos, el amo se posicionó entre sus piernas volviendo a penetrarlo de la misma forma violenta que antes. El pequeño pelinegro cerró sus ojos apretando los párpados, se aferró fuerte a las mantas otra vez para soportar el dolor pero lo que no se esperaba era que su amo llevara ambas manos a su cuello envolviéndolo para hacerle una presión asfixiante. Abrió sus ojos mientras intentaba tomar aire por la boca, posó sus pequeñas manos sobre las manos del vampiro que no dejaba de embestirlo ni de asfixiarlo de esa manera tan cruel. Finalmente una vez que llegó al clímax éste lo soltó recostándose a su lado. Ryo tosió con fuerza respirando profundo, su cabeza latía como si fuera un gran corazón, se posó la mano en el cuello acariciándoselo. Se recostó para descansar un poco ya que se sentía agotado por los maltratos pero su amo lo interrumpió levantándolo.

-No pienses que vas a meterte a dormir en mi cama así de sucio – le dijo arrastrándolo por la cama hasta llegar al borde – Vas a tomar un baño y luego dormirás – lo hizo ponerse de pie, lo llevó al cuarto de baño aún tomándolo por el brazo. Al encenderse la luz del baño, Ryo casi se desmaya por la visión que tuvo.

Un chico tan joven como él se hallaba en la tina, éste permanecía sentado, sus ojos habían sido vendados y su boca amordazada. Ambas muñecas estaban suspendidas por encima de su cabeza atadas con una cuerda gruesa.

-Había olvidado que había dejado a éste aquí – dijo el vampiro como si eso fuera lo más natural del mundo, caminó hacia aquel chico y le presionó el cuello con dos dedos – Oh…pero si ya ha muerto… ¡Que débil! Solo fueron unas pocas mordidas…- hablaba mientras desataba el cadáver. Ryo estaba petrificado de pie en medio del cuarto de baño observando aquella escena.
El del parche tomó el cadáver y lo arrastró fuera del lugar, se volvió unos instantes a desagotar la tina para limpiarla y volver a llenarla. El pequeño miró de soslayo a la puerta en donde se podía ver parte del cadáver tendido en el suelo.
-Hora del baño- le dijo su amo tomándolo para sumergirlo en el agua que estaba bastante fría – Iré a tirar la basura, si llegas a salirte de este lugar te asesino. ¿Entendido?

-…Si…- respondió con miedo comenzando a limpiarse toda la sangre que llevaba encima. Siguió con la mirada al vampiro que salió por la puerta del baño, momentos más tarde escuchó la puerta de la habitación cerrarse. Continuó limpiándose deduciendo que con el término “basura” se había referido al cadáver… ¿Él terminaría siendo basura también? Se cubrió la cara comenzando a llorar, todo el cuerpo le dolía además de sentirse muy débil y asustado. Se abrazó a si mismo unos momentos en los que escuchó la puerta volver a abrirse.

-He regresado – anunció el amo entrando por la puerta del cuarto de baño - ¿Ya te limpiaste?

-Si señor…- respondió sin mirarlo.

-Sal de ahí entonces – se cruzó de brazos observándolo, con su cabeza hizo un movimiento para hacerle saber que a su lado derecho había una toalla. Ryo la tomó con las manos temblorosas cubriéndose con ella, tenía mucho frío. Caminó en silencio siguiendo al que le hizo una seña y ya iba por la puerta. Observó con atención el lugar, el cadáver obviamente no estaba. – Ya casi va a amanecer, que no se te ocurra despertarme porque vas a lamentarlo por el resto de tu vida. Y si quieres escapar de aquí morirás, así que te recomiendo que también duermas – más que instrucciones eran amenazas las que salían de su boca mientras se quitaba las botas y el chaleco que llevaba. Apagó la luz y cerró un poco las cortinas para luego acostarse - ¿Y que estás esperando tu ahí? – le dijo al pequeño que aún permanecía de pie en la habitación. Éste dejó la toalla en el suelo y también se metió en la cama acomodándose lejos del vampiro - …No te he dicho mi nombre ahora que lo recuerdo – escuchó en medio de la oscuridad ya con sus ojos cerrados – Soy Seth y soy tu amo, recuerda bien eso

-Si – solo se limitó a responder y suspiró pesadamente.

Night Creature - Capítulo 1

A este fic lo comencé a escribir ayer...la temática es de vampiros. A mi parecer...es un tanto diferente a lo que suelo escribir. Como todo también tiene su cuota de humor ^^ pero hasta ahora incluso al pensarlo y trabajarlo en mi mente antes de escribir los siguientes capítulos se me hace así como mencioné antes.

Aquí aparecen ( en los primeros capítulos al menos):

Klaha (ex-Malice Mizer):




















Közi (ex-Malice Mizer, actual DALLE y My Horror Revue) :




















Byou (SCREW):




















Hitsugi (Nightmare):




















Seth (Moi Dix Mois):



















Ryo (Girugämesh):




















Y bueno pues...aquí el primer cap. ^o^:

Eran épocas difíciles, el mito del vampiro había quedado completamente de lado. Ahora ellos, rondaban por las calles creando estragos de todo tipo: destrucción de edificios, derrumbes, fuego. La miseria y pobreza abundaban salvo por aquellas familias poderosas que si podían proteger sus hogares con la máxima seguridad de sus guardias también construyendo pequeñas fortalezas. Todos sabían que los vampiros se ocultaban durante el día en aquel edificio, la propia organización que ellos habían fundado.

Por alguna razón los jóvenes eran secuestrados por estos seres, se decía que los secuestrados jamás regresaban. Nadie nunca había escapado de aquel lugar para contar lo que sucedía allí dentro. Estas eran verdaderas bestias superiores pero como toda bestia tienen su predador. Hace años ha nacido un grupo encargado de cazar vampiros, si posees las cualidades tal vez algún día tu también puedas convertirte en uno…ahora el destino…está en sus manos o en las tuyas. La lucha por sobrevivir se desencadena en estas tierras y no tiene fin.

Klaha era un chico normal de aquella época, este permanecía sentado mirando a través de la ventana del refugio en el que varias familias vivían. Afuera, a lo lejos podía divisarse a través del oscuro cielo una gran cantidad de humo al parecer el desastre se había desencadenado ahí mismo, podía divisarse apenas la luz de las llamas en un matiz más claro generando un aura casi sobrenatural sobre aquel lugar.

Suspiró negando con la cabeza, un mechón de su oscuro cabello cayó sobre su frente. Lo quitó con suavidad y se rascó la cabeza unos momentos antes de volverse a la sala común de estar en donde varias personas estaban reunidas.

Klaha no se parecía en absoluto a sus padres, él tenía una piel clara y suave, su cuerpo era delicado, delgado, armónico; su cabello negro azabache a los hombros brillaba espléndidamente. Sus ojos oscuros presentaban un misterio o cualquiera que los mirara.

Se sentó a un lado de su madre escuchando una charla que ésta tenía con una mujer, nada interesante para él pero no le quedaba otra alternativa, desde que los vampiros habían destruido su casa todo entretenimiento había quedado allí.

Todos se sobresaltaron al sentir un gran golpe, éste había sonado cerca de la puerta de la casa. Escuchó gritos de ayuda seguido de risas, se puso de pie cuando vio entrar a unos cinco individuos. Estos eran de piel blanca como la nieve, sus ojos tenían un brillo hermoso al igual que su cabello, contextura delgada pero fuerte. Éstos se abalanzaron violentamente contra los hombres que habían corrido a tomar sus armas para dispararles. En su desesperación, Klaha tomó a su madre por la muñeca guiándola rápidamente, corriendo hacia la salida de la sala de estar que ahora estaba libre.

-Escóndete aquí, no te muevas ni hagas ruido – le dijo antes de empujarla dentro del compartimiento de debajo de las escaleras, éste estaba escondido y a menos que se supiera donde estaba era imposible notarlo. Se le hizo un nudo en el estómago cuando su madre le dijo que entrara – No cabemos los dos, tú quédate aquí, yo estaré bien – le besó la frente y cerró el compartimiento alejándose de él en caso de que alguien llegara a verlo.

Se preocupó un poco al escuchar gritos de ayuda que provenían de la sala, corrió por el pasillo para dirigirse hacia la puerta de entrada y así escapar para pedir ayuda. Pasó por la sala rápidamente en donde pudo ver como aquellos vampiros capturaban a dos chicos jóvenes y una chica, tragó saliva cuando se percató de que uno de esos vampiros lo miraba fijamente. Corrió llegando a la puerta en donde se detuvo casi cayéndose al ver como aquel individuo que antes lo miraba ahora estaba frente a él.

Espantado dio la vuelta comenzando a correr hacia las escaleras, tropezó antes de llegar a ellas quedando tendido en el suelo. Entonces desesperado intentó ponerse de pie mientras escuchaba los pasos de aquel vampiro cada vez más cerca pero al incorporarse gritó de dolor, su tobillo palpitaba como si estuvieran golpeándole con un gran martillo.

Cojeó unos pasos antes de que lo capturaran tomándolo por el medio del cuerpo, fue llevado a la sala junto con los otros chicos.

-¿Revisaste el piso de arriba? – le preguntó un hombre que parecía ser el que mandaba al grupo a otro que tenía las manos libres, éste salió de la sala volviendo a los pocos minutos arrastrando a una chica a la que tomaba por el cabello.

-No la maltrates, te lo he dicho mil veces – le regañó aquel hombre – Así solo van a servir para pruebas del laboratorio – el hombre se disculpó. A medida que Klaha escuchaba aquello iba sintiendo más desesperación. ¿Qué es lo que hacían estos seres con los humanos? ¿Pruebas de laboratorios? ¿Qué significado tenía aquello?

Se resistió a que le vendaran los ojos hasta que uno lo tomó por la cabeza mientras el otro le colocaba la venda. Luego de eso sintió que viajaba a una velocidad bastante rápida mientras era sujetado por ese par de fuertes brazos, escuchaba el aire zumbar en sus oídos no de una manera violenta, los ruidos también se escuchaban algo distorsionados. Apoyó sus manos en uno de los antebrazos de aquel vampiro haciendo fuerza inútilmente para escapar.

Finalmente luego de algunos minutos se detuvo, sintió como lo bajaban, podía sentir el césped debajo de sus zapatos. Aún con los ojos cubiertos lo guiaron, caminó despacio haciendo una mueca de dolor a cada paso ya que sentía que si daba unos pasos más su tobillo iba a explotarle. Escuchó algunas voces tanto de chicos como chicas quejarse, resistirse. Pronto sintió como ingresaban en un lugar cerrado, el ruido de varios pasos contra el suelo y un extraño aroma floral llegó a su nariz. Lo detuvieron de repente quitándole la venda de los ojos con poca delicadeza.

Lo primero que vio fue a un chico delante suyo, era una fila, a los lados unos pocos vampiros vigilaban que nadie escapara. Vio como otros de esos seres llevaban a chicos y chicas por diferentes puertas. A medida que la fila iba avanzando comenzaba a escuchar una voz que al parecer opinaba acerca de cada uno que tenía enfrente clasificándolos finalmente con palabras como “Suministro” o “Esclavo”, “A la venta” o “Sirviente” escuchó un par de veces la palabra “Laboratorio”. Se asomó apenas ya estando muy cerca para poder ver a quien pertenecía esa voz. Pudo ver a un hombre alto y delgado, su cabello era tan oscuro como el de él, vestía ropas negras por completo muy elegantes. Pudo ver que tenía las uñas algo largas, sus dedos eran escalofriantemente delgados, aunque la apariencia fuera de mujer la voz era masculina, eso era lo más curioso del asunto. Otro hombre casi igual de alto le acompañaba, éste tenía unos papeles en sus manos en los que hacía anotaciones.

Finalmente su turno llegó, aquel ser andrógino lo tomó por un brazo atrayéndolo a sí. Con una mano le tomó el mentón y lo observó unos momentos.

-Abre la boca- le ordenó, temblando Klaha obedeció.

-Sus piezas dentales están perfectas – dijo aquel hombre – Además se ve sano y es muy apuesto – le acarició el cabello unos momentos antes de continuar hablando - ¿Qué edad tienes? –

-17…Señor – dudó en decir esto último pero al parecer al otro no le afectaba que le llamaran así

-Y es joven…pónganlo a la venta, valdrá mucho como esclavo – finalizó. Klaha tragó saliva intentando no pensar en lo horrible que sonaba eso. Sintió como lo jalaban del brazo llevándolo por una puerta.

Lo dirigieron por un pasillo oscuro dejándolo en otra fila, en ella había chicos y chicas que temblaban esperando a lo que vendría detrás de aquella puerta. Los hacían pasar de uno en uno, luego no volvían a salir por aquella puerta. ¿Qué era todo esto? Jamás hubiera imaginado que los vampiros habían creado semejante atrocidad.

Al llegar su turno, fue empujado a través de la puerta que cerraron detrás suyo. Pudo ver un gran cuarto de baño, varios vampiros y vampiresas limpiaban tinas, las llenaban con agua, llevaban y traían toallas.

-Hola – lo saludó amablemente un chico, al verlo pensó que era tan joven como él – Por aquí – le indicó tomándolo de la muñeca guiándolo hacia una tina con agua limpia.

-¿Van…a ahogarme? ¿Moriré? – preguntó asustado Klaha mientras intentaba resistirse, escuchó como aquel chico reía.

-Debo bañarte y untarte un poco de aceite aromático, van a venderte y debes verte lindo y limpio- le explicaba mientras se detenían a un lado de aquella tina.

-¿Q-que? – preguntó mientras el chico dirigía sus manos a su ropa - ¡N-no!¡ Espera! – gritó avergonzado intentando que aquel chico no le quitara la ropa - ¿Por qué me hacen esto? ¡No quiero!

-Tranquilo, después de todo has tenido suerte. Eres muy lindo y tu cuerpo también lo es…es mejor tener un amo a que morir en el laboratorio o siendo sirviente, como una rata. Estoy seguro de que alguien va a comprarte a un alto precio- rasgó las ropas de manera que estas ya no tuvieran arreglo, Klaha intentó cubrirse avergonzado.

El chico lo tomó por los hombros levantándolo con increíble facilidad, lo sumergió en el agua que estaba caliente pero no le quemaba comenzando a cepillarle la espalda y el cuerpo con suavidad. Klaha no tuvo más opción que bajar la mirada avergonzado mientras aquel chico lo bañaba, se hubiera relajado con el agua y el aroma del jabón si no fuera porque estar en ese lugar lo aterraba.

Cerró sus ojos para evitar que el shampoo le entrara en los ojos, una vez terminado el trabajo, el chico lo sacó del agua y lo envolvió en una toalla secándolo con la misma suavidad con la que lo había limpiado.

-Tienes el tobillo hinchado, ¿Te han herido aquí? Deberé reportar eso, ¿En donde ha sido? ¿Aquí mientras esperabas a entrar? – dijo el chico

-Etto…no…yo…cuando intenté escapar caí…- se sonrojó cuando el chico lo miró desde abajo.

-Ya veo…aunque eso no creo que influya tanto en tu precio entonces, te colocaré algo que lo deshinchará un poco – dicho esto, lo dejó cubierto con la toalla buscando un pequeño frasco en unos estantes cercanos. Lo abrió untándole una pomada sobre la inflamación – Es todo lo que puedo hacer por ti, reducirá un poco la hinchazón pero no dejará de doler – buscó otro frasco el cual al abrirlo despidió un aroma floral que reconoció al instante como aquel aroma que había sentido al llegar a ese lugar, le quitó la toalla y le untó solo un poco aquella sustancia aceitosa en el cuerpo – Te ves muy lindo, ven por aquí – lo guió desnudo hacia otra puerta, lo hizo pasar, otro chico igual de joven lo recibió amablemente guiando al avergonzado chico por otro pasillo llegando a un pequeño cuarto en donde había unos cinco chicos en la misma situación que él.

Luego de unos momentos de esperar, unos guardias los guiaron por otra puerta, unas escaleras algo oscuras subieron todos en una fila, si no se equivocaba estaban dirigiéndolo a un escenario. Y así era, un gran telón rojo colgaba a los costados haciendo marco de aquel lugar, el piso era cálido de madera, se sentía bien bajo los pies desnudos. Miró avergonzado hacia el frente una vez que lo acomodaron, al menos sesenta vampiros se sentaban en algo parecido a butacas de teatro, pudo ver un a un hombre de pie a un lado de la fila de chicos en donde él mismo estaba.

-Bien, comenzaremos – dijo éste con un tono de voz normal, se acercó al primer chico de la fila colocándose a su lado – La subasta será en dólares como ya saben. Comenzaremos con 1000 dólares. ¿Quién da más?

-1100- dijo un vampiro cuya apariencia llamó mucho la atención de Klaha. Ahora comenzaba a entender a lo que se refería aquel chico que lo había preparado. Escuchó ofertas que continuaban subiendo hasta la suma de cincuenta mil dólares. Le recorrió un escalosfrío cuando aquel hombre gritó la palabra “Vendido” y el nuevo propietario de aquel chico, cuyo parche en el ojo captó la atención de Klaha durante algunos segundos, lo recogió.

La venta continuó con el chico que Klaha tenía a un lado, no se había percatado de la apariencia de éste hasta que lo vió de reojo. El cabello rojo bastante fuerte, una cantidad de piercing que no pudo contar en aquel momento le adornaban la cara y las orejas, algunos tatuajes también decoraban su cuerpo.

-La siguiente mercancía ha sido clasificada tanto para servir de suministro como para esclavo- anunció aquel que ahora estaba de pie junto al chico.

La subasta comenzó como antes lo había hecho, los precios subían a medida que el tiempo pasaba y las ansias de los compradores crecían. Luego de un tiempo al parecer se había desarrollado una competencia entre dos compradores y al parecer ninguno quería rendirse. Finalmente uno de ellos ganó, Klaha observó al vampiro de cabello rubio acercarse a buscar a su nueva compra. Tomó de un brazo al chico guiándolo fuera de aquel lugar.

Ahora llegaba su turno, sentía todos los pares de ojos sobre él, algunos de los presentes se habían puesto de pie mirándolo con asombro.

-Bueno, éste es un ejemplar muy bonito – comenzó el vendedor de pie a su lado – Con él comenzaremos con un mínimo de tres mil dólares – declaró en voz alta.

-Yo doy 3100 – dijo un hombre a lo lejos

-3200- anunció otro de la primera fila

-3300- escuchó decir Klaha mientras bajaba la mirada.

-3400!

-3600!

-4000!

-¡5000 dólares y que si alguien da mas que lo diga! – dijo entusiasmado el hombre a un lado de Klaha

-Yo ofrezco el doble – escuchó decir a uno

-¡Entonces yo doy quince mil dólares por aquel chico! – escuchó decir a otro.

-¿Quince mil? ¿Alguien que dé más? – preguntó aún más entusiasmado el interlocutor.

-…Yo doy…cien mil dólares – escuchó a una voz suave decir, Klaha levantó la vista sorprendido intentando buscar a quien había dicho eso.

- Cien mil dólares, ¿Alguien que de más? ¿No? – preguntó ante el silencio repentino de la sala – Cien mil a la una, cien mil a las dos…cien mil a las tres. ¡Vendido! – anunció tomando por el brazo a Klaha. Éste pudo ver como un hombre de cabello rojo aún más vivo que el chico que había estado hacia un poco a su lado se acercaba. Vestía un conjunto rojo oscuro muy elegante, sus ojos eran de un verde profundo y llevaba un poco de maquillaje, aunque no era mucho más alto que él, le pareció enorme en ese momento.

Klaha se dejó tomar por la muñeca, ese era su nuevo dueño. Temblando, caminó cojeando a la par de aquel hombre que lo llevó rápidamente fuera del lugar.


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Espero les haya gustado o.o

Notas finales:

1- Espero esta idea no se le haya ocurrido a alguien antes ._.
2- Imaginense a Klaha chiquitito *0*♥
3- Las fotos no son las mejores pero es para darles una idea de quienes son cada uno por si no los conocen.
4- Quien le revisa la boca a Klaha en el comienzo es Dada, de Velvet Eden xD

Hasta el próximo cap! n_n

Kimi ga Miru Yume no Naka - Capítulo 4 (Final)

Los días y las noches pasaban medianamente igual, cada noche él venía a mi habitación, a veces obligándome incluso enfadado a descansar. Me contaba historias acerca de su vida, la forma en que Ruiza le había dado refugio en su habitación desde muy pequeño, a veces cantaba canciones antiguas que yo desconocía por completo. Pero cuando él estaba cerca no tenía sueño, solo el deseo de verlo, hablar con él, escucharlo. A pesar de que él mismo dijera una y otra vez que solamente eran los efectos que tenía sobre los humanos yo en verdad me sentía enamorado de él, lo sabía porque lo sentía aquí, dentro de mi pecho.

Esa noche estaba más calma de lo normal, incluso podía escuchar el ruido del bolígrafo rozar el papel. La mayoría del tiempo Asagi lo dedicaba a componer, dí media vuelta y me acurruqué apoyando la cabeza contra su abdomen, él estaba mitad recostado mitad apoyado contra el cabezal de la cama escribiendo en su cuaderno.

La canción estaba titulada con dos palabras en inglés, “Angelic Blue”. Sobre ésta Asagi había estado trabajando primero en los sonidos de programación, su parte de voz y un poco de la composición general del sonido de la canción. La imaginé en su totalidad con mis pocos conocimientos sintiendo escalosfríos, esa canción sería otra obra de arte.

Entonces leí con más detenimiento la letra, al parecer la había terminado y ahora la revisaba:

“Tonos de profunda depresión se filtran en mi nostálgica conciencia.
El tiempo, todo, tan cómodo.

El mundo que se disuelve es de un infinito azul claro.
Puede que este sueño nunca termine... hasta que todo pecado sea perdonado.

De todos modos lloré mucho,
Siempre hay una sombra que no podrías imaginar.

Mar azul angelical, quiero conocer este mundo.
Despertar desde la "muerte" de la culpa.

Mar azul angelical, tú puedes ver este otro mundo.
Sé el significado de la verdad que existe en el tiempo.

Pienso sobre mí mismo, el futuro otra vez.
Nunca olvido el significado de un sueño.

Mar azul angelical, quiero conocer otro mundo,
a pasos de una nueva vida.

Mar azul angelical, tú puedes ver este otro mundo.
Me siento dulce, manos cálidas presionan mi espalda.

Esto no es un sueño, quiero contarte sobre este puro paisaje.

El sueño termina, como si la mañana fuera la realidad decadente.

Despertar desde la "muerte" de la culpa, ahora...
A pasos de una nueva vida, ruego.”

De pronto sentí como una lágrima resbalaba por mi mejilla, era extraño pero al caer en la cuenta sentí como había humedecido un poco su ropa. Me sentí demasiado extraño en sí.

-¿Es hermosa, cierto?- me preguntó con ese tono de voz suave que siempre usaba- Tiene mucho de ti en ella - Sentí como estiraba su brazo – Mañana comenzaremos a grabarla, debemos de alguna forma lograr algo con estas canciones nuevas… - acarició mi cabeza, yo continué repasando esas hermosas líneas antes de hablar.

-Ahora entiendo muchas cosas…- pensé en aquel coro de Hanamadoi…todo encajaba tan perfectamente…Aunque Asagi dijera la verdad incluso en sus canciones nadie iba a creerle, él podía camuflarse entre nosotros, incluso mofarse de lo que era mientras cada vez más personas, humanos como yo lo amarían, al igual que a su música.

“Yami no aruji ni tada. Roujoku sareru kimi no moto kake tsukeru keredo. Shi no naka de mezameta. Kono watashi o mite aishitekureru no darou ka?” (“Me apresuro hacia tí - violado por este señor de la oscuridad-, pero… ¿Podrías amarme a mí, a quien esta despierto en medio de la muerte?”), esa era su voz pero no resonando en mi cabeza, era él cantando suavemente esas líneas, las líneas cuyo significado en ese momento había logrado comprender. Apreté mi puño sobre la tela de las mantas, él continuaba cantando mientras ahora acariciaba mi cuello sobre mis marcas haciéndome sentir pequeños espasmos de dolor.
Comencé a caer dormido el poco tiempo, mis párpados se cerraban solos por la hora que era, últimamente estaba durmiendo poco y eso me afectaba. Él me recostó en una posición cómoda dejando su cuaderno de lado, apagó la luz y continuó acariciándome mientras me besaba el cuello, sus manos eran tibias, suaves. Cuando me acariciaba de esa forma lograba dominarme por completo… lo último que sentí antes de quedarme profundamente dormido fueron sus dos colmillos atravesar mi piel.

Desperté al otro día, solo y adolorido como siempre. Me masajeé el cuello uno momentos antes de comenzar a vestirme. Desayuné pero no fui a la escuela, si ese día grabaríamos entonces debía practicar las canciones nuevas que habíamos estado ensayando. Así que me puse manos a la obra, ensayé hasta una hora antes del ensayo. Decidí tomarme esa hora para descansar, arreglarme…me dirigí un poco antes de la cuenta al ensayo para caminar un poco, desde que había quedado en la banda no caminaba salvo de ida y vuelta a casa pero por más vueltas que diera siempre terminaba frente a la casa de Hiroki como si todas las calles se movieran creando un laberinto de una única salida que era aquella casa.

En creo mi décimo segunda vuelta vi a Hiroki abrir el garaje, él estaba con Tsunehito que seguramente había llegado antes y había entrado a la casa de Hiroki. Me aproximé saludándolos mientras veía al dueño de casa preparar una mesa.

-¿Qué haremos con eso?- pregunté señalando el mueble

-Asagi tiene un ordenador con el que grabamos las canciones, aquí lo apoyará. Hoy grabaremos los sonidos de fondo y algunas partes de los coros.

-Ya veo – pensé en voz alta, después de todo grabar una canción sin estar en un estudio sería el doble de difícil.

Ruiza interrumpió la charla dando las buenas tardes, como era costumbre Asagi venía con él. Lo ví portar el estuche de aquel ordenador. Saludó a todos juntos caminando hacia la mesa. Lo observé unos momentos buscando su mirada pero él solo acomodaba las cosas y sacaba papeles del mismo estuche del ordenador al igual que Ruiza lo hacía de su mochila. Pensé en lo lindo que se veía ocupado, sentí ganas de besarlo pero me contuve. Sabía que a él no le gustaban ese tipo de cosas en público, clara estaba la evidencia en la manera en la que se dirigía a mi cuando estábamos en el ensayo.

Ruiza nos repartió unos papeles en los que estaban detalladas las partes que le tocaban a cada uno, al igual que la letra completa de “Angelic Blue”, como me lo había dicho anoche Asagi, Ruiza se tomó el tiempo de preparar la parte que nos tocaba a cada uno, en especial a las guitarras.

-¿Crees que será difícil?- me preguntó el pequeño rubio mirándome con sus ojos grandes – Si quieres podemos practicar juntos
- Está bien, podré hacerlo – después de todo había tenido un pequeño adelanto que había logrado familiarizarme un poco con la canción.

Y así entre sonidos, grabaciones, ensayo y errores se nos pasó la tarde, se había hecho más tarde de lo normal cuando terminamos de grabar casi dos de tres canciones que llevaba aquel demo. Esa noche mi madre me regaño pero nada de lo que dijera me importaba, Asagi había anunciado que a más tardar el fin de semana presentaría nuestro trabajo en un sello discográfico importante que producía bandas jóvenes mientras Ruiza buscaría un lugar en donde poder tocar para promocionar la banda y también repartir entre los espectadores que fueran a vernos ambos demos grabados.

La ansiedad que me invadió en ese instante no se me pasó en días, incluso tenía más problemas para dormir que de costumbre. Observaba cada noche a mi querido Asagi continuar produciendo su música, apoyado en mis codos, una noche una pregunta se me vino a la mente.

-¿Por qué elegiste la música como parte de tu vida? – lo miré atento esperando una respuesta que tardó un poco en llegar ya que se le veía muy concentrado escribiendo.

-Porque así puedo expresarme, todos los sonidos y letras que escuchas en nuestra banda son un reflejo claro de mi alma, de mi interior. Quiero que mi voz llegue hasta el rincón más remoto de la tierra, ese, Hide, es mi propósito en esta vida. Fui creado para mostrarle al mundo una belleza única en su tipo, la belleza que poseemos las criaturas de mi especie, nuestro propio mundo y ustedes cuatro van a ayudarme en ese propósito.

Me quedé perplejo, me mordí mi labio inferior luego inevitablemente abalanzándome sobre él para besarlo. Era hermoso, en verdad lo amaba. Correspondió a mi beso suavemente acariciando detrás de mi cuello.

-Te amo – le dije luego de separarme para tomar un poco de aire, él solo sonrió y me dio otro corto beso volviendo a su cuaderno a seguir escribiendo. Me acomodé a su lado, recostado apoyando mi frente contra su hombro y suspiré, su aroma a rosas me relajaba, cerré mis ojos con una sonrisa tonta en mis labios – Buenas noches- le dije disponiéndome a dormir, cosa que iba a costarme algo de trabajo.

Los siguientes días a la grabación sucedieron rápidamente, el tiempo parecía escurrirse entre nuestros dedos como si fuera arena. Finalmente, y festejando terminamos el demo para enviar a aquella discográfica. Esa noche anterior al escucharlo en mi propio equipo de música unas lágrimas saltaron de mis ojos, eran canciones completamente perfectas.

Las amaba, no podía dejar de cantarlas repasando mis partes de guitarra. Asagi me regaló una copia para que las escuchara cuando quisiera, cosa que hacía desde que me levantaba por las mañanas hasta la hora de ir a dormir junto a él. Me sentía feliz, me sentí en el cielo el día que Asagi nos anunció que aquella discográfica había considerado a D, nuestra banda, como uno de los posibles próximos proyectos.

Por su parte Ruiza consiguió cita en un lugar bastante concurrido, otras bandas de nuestro estilo tocaban allí los días Viernes y Sábados por las tardes y noches. Me encontraba sentado en un pequeño cuarto que compartíamos con otras dos bandas, su estética, mucho más oscura que la nuestra llamaba por demás mi atención haciendo quedarme viéndolos durante bastante tiempo.

-¿Qué estás mirando? Ya casi nos toca, así que prepárate- escuché decir a su voz suave en mi oído, una de sus manos en mi hombro.

-S-si…enseguida voy

-Vamos Hide, conquistemos el mundo – escuché. Tomé mi guitarra, caminé junto con los chicos por un oscuro pasillo que nos dirigía al escenario mientras escuchaba aplausos y el comienzo de Art de la Piste.

-Si, lo haremos – dije casi en susurro para que solo él me pudiera escuchar, lo último que vi antes de salir a mi primera presentación a un escenario fue su hermosa sonrisa a media luz.


FIN


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Gracias por leer ^^ se que había prometido imagen de D para que los conocieran y me olvidé terriblemente ._. aquí los dejo:

Asagi:





















Hide-zou:




















Ruiza:




















Tsunehito:




















Hiroki:




















Y también les dejo Angelic Blue para que escuchen o descarguen : Angelic Blue.mp3

Bien...espero les haya gustado, no duden en comentar. ^o^

Kimi ga Miru Yume no Naka, Capítulo 3

-Buenas tardes – me saludó Ruiza, no me percaté de cuando había llegado ni siquiera del momento en que Hiroki había abierto la puerta del garaje. El pequeño rubio estaba casi de rodillas a mi lado, al alzar un poco la vista lo pude ver a él…

-Hola- dije y me puse de pie sacudiéndome un poco el polvo, Ruiza volvió a saludarme diciéndome lo feliz que estaba al ser nuestro primer ensayo con dos guitarras. Sonreí siguiéndolo hacia dentro del garaje.

-Y tú como eres la segunda guitarra vas a ir al otro lado de Asagi – me explicaba entusiasmado, yo solo asentí sin prestarle mucha atención es que él…ni siquiera me había saludado.

Pasó por mi lado un par de veces logrando las reacciones de siempre, se quedó de pie en su posición al micrófono dándome por completo la espalda. De pronto comencé a deprimirme. ¿Es que acaso mis sueños eran tan reales? ¿O que rayos había sucedido anoche? Tenía la mente más que confundida con todo este tema, me preparé ya que escuché a Ruiza decir que empezaríamos con el ensayo.

-¿Sabes las canciones?- me preguntó amablemente – Si no las sabes aún está bien, mira aquí preparé las partes que te tocan – me entregó unos papeles que tomé con calma echándoles una rápida mirada.
- Las aprenderé lo más rápido posible – prometí a Ruiza que luego de regalarme una linda sonrisa se volvió a su posición sin antes dejarme un pie para que pudiera seguir las notas de las partituras con más comodidad.

Y comenzamos a tocar, en un principio me equivoqué varias veces pero a medida que ensayábamos más había logrado acoplarme al sonido de la banda de una manera positiva.
Mi instrumento sonaba en armonía con la guitarra de Ruiza, en momentos parecía que el sonido se intercambiaba. Pero lo que más me gustaba era ver a Asagi, escucharlo. Se movía e interpretaba cada canción como si dejara su misma alma en ella, mi estómago se contraía dolorosamente, en contables ocasiones perdía el ritmo cuando me miraba y cantaba frases como si lo hiciera para mí. Sonreí como un tonto al caer en la cuenta de esto hasta que el momento de la pausa llegó.

Hiroki me ofreció zumo, pero como por el momento no se me antojaba le dije que no. Continué practicando sin parar mientras Tsunehito y el baterista bromeaban acerca de Ruiza, éste se enfada aportando comentarios poco agradables. En verdad me hubiera gustado aportar algo ya que siempre me había destacado por ser un gran bromista pero el deber iba primero, como lo había prometido debía aprenderme las canciones rápidamente para poder acostumbrarme al ritmo y poder tocar perfectamente.
Creí que iba a cortarme un dedo con una de las cuerdas cuando sentí a Asagi acercarse, ponerse de pie frente a mí.

-Tienes buena voz, te he escuchado antes – me dijo como si hubiera estado hablando conmigo desde hacía un tiempo largo – incluso podrías hacer los coros o los refuerzos - su forma de mirarme era intensa, creo que en ese momento no podía estar más rojo. Tardé en procesar la información pensando en cuando él me había escuchado cantar.

-Si eso sirve para mejorar el sonido de la banda con gusto lo haré – mi guitarra colgaba de mis hombros, bajé un poco la mirada al recordar cierta escena de anoche.

-Bueno, en ese caso…más tarde te indicaré que partes debes cantar – caminaba acomodando su micrófono, hasta se me subió un pequeño calor cuando lo acarició de manera más que sugerente mientras continuaba hablando y mirándome – O puedo decirle a Ruiza que también te entregue una copia de las letras, ¿Qué es lo que prefieres tú?

-L-Lo que sea estará bien – me limité a decir, desvié la mirada un momento para calmarme – Tengo las canciones en casa grabadas también, puedo aprender de ahí- ví como los chicos volvían a sus puestos, seguramente continuaríamos ensayando las canciones que quedaban para luego volver a repetir las que tocamos una vez más.

- Si me dices eso terminaré haciendo lo que quiera contigo…ah y cubre eso por favor – me dijo en tono suave, acercó su dedo índice a mi cuello justo encima de la zona que me había estado doliendo todo el día – Solo si no quieres preguntas de estilo comprometedor - finalizó volviendo a darme la espalda, creí ver una pequeña sonrisa antes de que hiciera esto o tal vez ya estaba delirando.

Continuamos ensayando hasta que la hora de la cena llegó, lamentaba que el tiempo pasara tan rápido. Me despedí de todos y me encaminé a casa. En el camino iba pateando una pequeña piedra, siguiéndola a medida que era impulsada por mi pie hacia delante. Me pregunto si esta noche volvería a tener un sueño de esa clase…

Llegué a casa, ni siquiera quise cenar estaba demasiado emocionado, hiperactivo, mis nervios estaban a flor de piel. Tomé mi guitarra, como obsesionado me puse de practicar leyendo los papeles sobre la cama que Ruiza me había dado. Me dediqué primero a aprender canción por canción, toqué y toqué hasta que ya no aguantaba más el sueño. Miré el reloj, eran la 1 de la madrugada pero al menos me había aprendido dos canciones. Satisfecho me fui a dormir, estaba tan cansado que lo último que recuerdo es que cerré los ojos aún pensando en el ensayo de hoy.

Y soñé nuevamente…las imágenes eran borrosas, indefinidas, predominaba el color rojo en lo que parecía un cuarto sin ventanas pero con algunos muebles…se me hizo muy similar a mi habitación. El aroma a rosas predominaba, era exquisito. Aspiré como hipnotizado mientras el cuarto comenzaba a iluminarse cada vez más…un peso a un lado mío…desperté de pronto sintiendo un peso a un lado de mí y caí en la cuenta de que esos momentos había estado entre el mundo de los sueños y este.

Me froté los ojos intentando recordar si había dejado la luz encendida, ese peso a mi lado era notable al igual que el aroma…definitivamente ese era su perfume. Abrí los ojos rápidamente encontrándome con Asagi recostado a mi lado, escribía en un cuaderno apoyando uno de sus codos sobre la almohada.

-Buenas noches – me dijo como si nada sin levantar la vista de lo que estaba escribiendo – Lamento despertarte, no debí encender la luz

-¿Qué…haces aquí? – pregunté confundido, me incorporé un poco viéndolo – Entonces tu anoche…- me toqué el cuello que a propósito me dolía más de lo que lo hacía cuando me había ido a dormir.

-Vaya que eres lento – levantó una ceja mientras se detenía a leer lo que había escrito, ese gesto e él se me hacía por demás sensual. Ni siquiera quería creer que anoche en verdad había sucedido eso. ¿Cómo era posible?

-¿Por donde has entrado? ¿Qué escribes? ¿Y porque vienes aquí? – mi mente de pronto se había vuelto un revoltijo de ideas, suposiciones, pensamientos.

-He entrado por la ventana – hablaba mientras lo veía tomar el bolígrafo nuevamente para continuar escribiendo – Escribo la letra para una nueva canción – suspiró – Vengo aquí porque tu habitación es agradable, tú eres mi alimento favorito y no se me antoja escuchar los ronquidos de Ruiza.

Intenté comprender que significado había en esas palabras, ¿Acaso este chico estaba loco?. Era verdad que entrar por la ventana era la única manera de acceder a mi habitación si no era por la puerta, cosa que no podía hacer ya que tendría que entrar por la puerta de casa pero… ¿Escalar la pared tan alta para llegar aquí? Tal vez usara la escalera que había en el jardín con la que mi padrastro podaba los arbustos pero no era lo suficientemente alta como para llegar hasta mi ventana. Tal vez saltado…quien sabe, después de todo Asagi es un chico muy alto pero… ¿Alimento?, definitivamente no lograba comprender esa parte - ¿A que te refieres con alimento? – pregunté confuso - ¿Ronquidos de Ruiza? Por favor explícate – ví como cerraba su cuaderno dejando el bolígrafo dentro para marcar la página en la que escribía. Lo dejó a un lado, me tomó por los hombros y me recostó mirándome desde arriba.

-¿Acaso no te das cuenta?- me preguntó frunciendo apenas el ceño – Creo que eres más lento de lo que pensaba – murmuró más para si mismo que para mí pero no encontraba una explicación lógica para todo esto.

-¿Darme cuenta de que? – pregunté aún más curioso intentando descubrir algo más.

-A ver…-comenzó luego de suspirar, rodó apenas los ojos – ¿Que criatura entra en tu habitación por las noches, se oculta del Sol y bebe sangre?

-No es hora de jugar, Asagi – dije mirando el reloj – Son las 3:42 AM – bostecé, como se le ocurría jugar a las preguntas a esta hora - ¿Por qué mejor no sigues escribiendo letras? – en verdad hasta yo mismo estaba siendo incoherente, debía ser la hora.

-Escúchame, estoy hablando en serio – me sacudió al verme como cerraba los ojos, los abrí de repente mirándolo – Y responde esa pregunta

No tuve más opción que pensar, con esa pregunta la primera respuesta que se me venía a la cabeza era el Conde Drácula, me reí un poco pensando en lo idiota que sonaba esa idea, sin embargo, para bromear se lo dije.

-¿Y que es el Conde Drácula? – me preguntó serio sin dejar de mirarme.

-Oye me das miedo, deja de mirarme así tan serio por algo tan idiota…- se hizo un silencio corto en el que él no dejaba de mirarme esperando otro tipo de respuesta seguramente - …El Conde Drácula es un vampiro – dije mirando hacia un lado con una pequeña sonrisa.

-Exacto, eso es lo que yo soy – se acomodó sentándose sobre mi vientre, instantáneamente eché a reír. Es que no podía creerme que viniera con esos discursos a esas horas de la noche, incluso su presencia se me había hecho absurda. Tal vez en verdad si estuviera soñando y en la mañana despertaría como si nada riéndome de lo estúpido que fue el sueño que tuve. Dejé de reírme al sentir un dolor que me hizo gritar en mi muñeca derecha. Lo miré, sostenía mi muñeca con una de sus manos, su boca sobre ella. Quitó su boca relamiéndose - ¿Ahora me crees? – preguntó antes de lamer mi muñeca, lo miré paralizado.

-E-Esas cosas no existen – dije sin dejar de sentir su lengua lamiendo mi piel.

- Oh claro que existen, solo mírame y reflexiona. ¿Por qué crees que cuando me ves sientes que tu corazón se derrite? ¿Por qué mis ojos tienen esta tonalidad rojiza? ¿Por qué no puedes resistirte a nada de lo que te hago cuando te miro y te toco?- se acercó un poco a mí tomándome del mentón, me dejó un pequeño beso que me hizo estremecerme – Te he salvado hace unas noches de un maleante, le destrocé el cuello de una sola mordida, tomé tus llaves que habían caído entonces te las devolví – me besó en la mejilla igual de suave que lo había hecho en mis labios. - ¿Por qué crees que tu cuello duele, acaso no te has visto en el espejo las marcas? Y por sobre todas las cosas… ¿Por qué crees que los ensayos solo se hacen en la noche?

Me quedé casi en estado comatoso, todo lo que él decía…a fin de cuentas sonaba tan coherente que tuve miedo.

-¿Ahora me crees? – preguntó acercándose a mi cuello, no pude evitar entrecerrar mis ojos ante esto, sus labios suaves y tibios acariciaron mi piel, me estremecí. Sentí el aroma de su pelo, las cosquillas agradables que éste me hacía. Sentí su lengua lamer mi piel antes de esas agujas nuevamente enterrarse en mi piel.

Posé mi mano en su cabeza acariciando apenas su cabello - …S-Si, te creo – dije con algo de dificultad finalmente convenciéndome de lo que aquel chico en realidad era.

Love means Sacrifice, Capítulo 35

-Baja con cuidado por favor, las escaleras son algo resbalosas porque el lugar es húmedo- le explicaba Teru que iba a su lado por si algún accidente ocurría.
- Si, lo haré…pero…creo que…creo…- vaciló en decirlo – ni siquiera se como explicar lo que me sucede…creo que quiero verlo pero a la vez…
- Estas enamorado y tienes miedo de volver luego de lo que hiciste antes – habló serio Teru bajando más lento los escalones – Es natural que te sientas así…y es inevitable no sentir amor por el tonto de Mikaru – sonrió triste – Pero creo que lo mejor será que estén juntos, ¿Sabes? En un primer momento me sentía tan mal que pensé en eliminarte, pero luego pensé en que no era tu culpa, sino la de él.
El menor no respondió, solo continuó bajando en silencio ya que temía responder algo que pusiera de malas a Teru. Al poco tiempo ya habían llegado, una vez estando frente a la puerta del departamento el chico del pelo bicolor tocó el timbre.
-Te dejaré aquí pero ante cualquier cosa que pase puedes volver a casa, ¿Si?- le hablaba mientras esperaban a que alguien abriera la puerta.
- Si, gracias
Satoshi apareció tras la puerta mirando primero a Teru, con algo de sorpresa luego dirigiendo la mirada a Kenji.
-He encontrado a un niño perdido – dijo Teru a modo de broma - ¿Lo quieres? – le preguntó dándole un pequeño empujón para que avanzara hacia dentro del lugar.
- Oh por supuesto que si lo quiero, gracias por traerlo Teru – respondió este terminando de empujarlo a modo de complicidad con el otro chico. El menor apenas alcanzó a despedirse cuando Satoshi ya había cerrado la puerta – Hola – le saludó mientras cerraba con llave.
-….Hola – respondió sin querer mirarlo
- ¿Otra vez andando solo por aquí? No aprendes la lección…
- No fue eso…es una larga historia – suspiró – Pero ya…que más da… ¿Cómo esta…? – no se atrevió a nombrarlo, solo miró hacia la habitación.
- Ahora mismo acaban de volver a cerrarle la herida, se ha hecho mucho mal al esforzarse tanto. Ahora hay que cuidarlo el doble.
- …Ya veo…por mi culpa
- No, no fue por tu culpa, es porque Mikaru es un terco. Ven, creo que aún no está durmiendo – lo acompañó a la habitación de su amigo caminando delante - ¡Oye! Tienes visita – bromeó en tono de carcelario.
Kenji apenas alzó la mirada, se quedó de pie mientras Satoshi los dejaba solos cerrando la puerta para así darles más intimidad.
-Veo que has vuelto…- dijo a modo de saludo el rubio sin moverse, miraba hacia la ventana contemplando afuera.
-…Si – dijo sin saber que decir o en todo caso por donde comenzar.
- Siéntate – le ordenó señalándole un lugar en el borde de la cama cerca suyo, el menor obedeció sentándose en donde Mikaru le había dicho, éste esperó un poco para decir otras palabras – Creí que no ibas a volver luego de lo de la otra vez, pero…lo siento, se que te ha herido lo que dije
- No fue nada, solo fue la verdad…de todas formas creo que ya no debo preocuparme por eso – otra vez sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.
- No llores, ¿Por qué lloras? – preguntó preocupado, intentó incorporarse pero Kenji al ver lo que intentaba lo detuvo.
- No debes incorporarte así, lo sabes – dijo enfadado de repente, sin que pudiera evitarlo las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas - ¿Puedo quedarme hoy aquí? – secó sus mejillas con su manga pero era en vano porque nuevas lágrimas las humedecían.
- Por supuesto que puedes pero quiero saber porque lloras – le tomó la mano suavemente. Kenji comenzó a relatarle la historia tal cual había sucedido, en momentos se detenía ya que no podía evitar llorar fuerte. Mikaru lo jaló hacia él para abrazarlo, el menor dejó que este le besara los párpados y lo acariciara, por alguna extraña razón eso lograba calmarlo. Terminó de relatar la historia recostándose a un lado para no molestarle. Apoyó su cabeza en el hombro del rubio y suspiró entrecortadamente.
- Y eso es todo lo que sucedió
- ¿Pero no vas a volver a tu casa? Tus padres deben estar preocupados
- Hoy no quiero volver…Kamijo tiene razón al suponer que no es buena idea regresar hoy, creo que…será mejor esperar un tiempo
- Y tú le obedeces a ese idiota…bien, al menos si no vas a ir a casa llama por teléfono. Solo diles que estás a salvo pero que volverás en un tiempo.
- No quiero
-¿Tan difícil es no preocupar a tus padres más de lo que deben estar?
- ¡Dije que no quiero!
- Vas a hacerlo… ¡Satoshi! ¿Dónde está mi móvil? – gritó luego quejándose mientras se apoyaba la mano sobre el estómago.
- Mikaru ya basta, no voy a hacerlo
- Si vas a hacerlo – discutía mientras veía llegar a su amigo con el móvil en mano. Una vez que Satoshi se lo alcanzó, éste se lo entregó a Kenji – Vamos, no seas caprichoso y hazlo o me harás perder la paciencia- fulminó con la mirada al menor de tal forma que éste no tuvo otra opción que ceder. Marcó el número del teléfono de su casa esperando a que alguien respondiera, finalmente su madre respondió.
- Mamá…estoy bien pero volveré a casa cuando se me plazca, adiós – dijo de mal talante luego colgando.
- Lo podrías haber dicho de otra manera pero al menos cumpliste – le quitó el teléfono dejándolo sobre la mesa de luz.
- No me digas que hacer – se puso de peor humor al escuchar el tono que el mayor había empleado.
- ¡Voy a preparar té!- anunció Satoshi huyendo de la habitación al ver lo tenso que estaba el clima.
- Haz silencio, mocoso. Que vas a lograr ponerme de mal humor a mí también- dijo como si jamás hubiera escuchado a su amigo.
- ¡Oye no soy un mocoso!
- Si lo eres, eres un mocoso que no es capaz de valorar a sus padres poniéndose en su lugar a pensar un poco como se sentirían en este momento.
El menor hizo silencio, el rubio tenía razón. Por más que hubiera pasado lo que pasó sus padres deberían de estar preocupados por el estado de su hijo luego de que se arrojara de un automóvil en movimiento, mucho más si éste había huido y podría estar en cualquier parte de la ciudad.
-… ¿Quieres tomar una ducha o dormir?- preguntó el dueño de casa luego de que todo pareciera en calma.
- No, gracias… - respondió como ausente.
- …Lo siento…siento haber dicho eso. Es que me haces enfadar cuando te pones así de ciego- pasó su brazo por los hombros de Kenji acercándolo, le besó la mejilla.
- No importa tienes toda la razón. Incluso la otra vez…cuando dijiste eso…y ahora que me expulsaron yo…yo…
- No tienes nada, ¿Eso quieres decir?
-...
- Tienes a gente que te aprecia, sino no estarías aquí hoy. Tienes el amor de alguien, estás sano. Deberías agradecer eso. Y me alegra que lo que te dije al menos haya logrado abrirte un poco los ojos.
- Ya te dije que el amor…- se detuvo y se levantó caminando hacia la ventana, de alguna manera mirar ese gris paisaje le daba paz.
- ¿El amor que?- se sentó con dificultad en la cama viendo como el menor intentaba abrir la ventana - ¿Por qué estas tan negado al amor? – se levantó con el doble de dificultad sintiendo como su herida ardía.
- No hables estupideces – dijo irritado al saber que el mayor otra vez volvía a acertar. Se puso algo nervioso mientras lo sentía acercarse, buscaba con su mirada algún seguro que mantuviera la ventana tan tercamente cerrada, quería salir al balcón a tomar un poco de aire ya que se sentía abrumado.
- Dime entonces que es el amor para ti, Kenji – lo miró serio cuando este volteó a verlo completamente enfadado en un intento de hacerlo volver a la cama.
- El amor es una pérdida de tiempo...y yo no necesito de eso, muchas gracias - volteó dándole la espalda para seguir con lo suyo.

- Estás muy equivocado... ¿Lo sabes?- tomó de la cintura al pequeño para voltearlo haciendo que lo mirara - Yo puedo probarte que en verdad no es lo que piensas
Kenji no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas. Titubeó un par de palabras sin sentido luego bajando la mirada. – Vas a ponerte peor, ve a recostarte – otra vez quería llorar.
-No lo haré
- Eres un tonto
-¿Por qué me dices eso?
- ¡Porque tú hablas sin entender nada!- explotó más enfadado que antes.
- Disculpa pero yo te escuché cuando hablaste antes, se lo que te sucede – quitó el seguro de la ventana y el menor la abrió violentamente saliendo al balcón, Mikaru lo siguió tercamente abrazándolo por detrás - Ya encontrarás algo que hacer en todo caso- comenzó a hablarle directamente al oído - Ya te lo dije, la escuela no lo es todo en la vida. Aunque en esta sociedad la gente logre conseguir buenos trabajos estudiando, esforzándose, eso puede llegar a enfermar mentes, ¿O no?. La vida está llena de cosas importantes, se puede sobrevivir de otras mil maneras y nadie que no ha hecho ni terminado la escuela ha muerto. Solo es cuestión de encontrar la forma, ese otro o esos otros caminos, siempre hay uno para ti – volvió a besarle la mejilla – Y deja ya de llorar que con eso no solucionas nada – lamió una lágrima que vio resbalar.
- …Mikaru…
-Dime – respondió tranquilamente
- Enséñame lo que es el amor, por favor
- Lo haré

Love means Sacrifice, Capítulo 34

-Dije que no necesitaba atención médica – se quejaba dolorido Mikaru al sentir como Hizaki le revisaba la herida.
- Tu calla y deja a Hizaki trabajar en paz- le regañaba Satoshi, había tenido que llevar al enfermero al departamento de su amigo ya que la herida de este se veía bastante mal luego del incidente de hacía poco tiempo atrás.
- Su piel se ha desgarrado un poco en algunos puntos, como me habías dicho ese esfuerzo le hizo muy mal – sacó de su bolso el hilo y la aguja para suturar nuevamente – Espero tú aprendas la lección y te quedes quieto a partir de ahora para que esto sane bien – le hablaba algo molesto mientras se acomodaba para comenzar a trabajar.
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-Bueno, la casa no es de lo más lujoso pero es bonita – dijo con algo de pena Teru cuando ya habían llegado a la puerta del departamento – Kami debe estar dentro durmiendo, aún es temprano, tratemos de no despertarlo – tomó las llaves y abrió la puerta dejando pasar primero a Kenji que caminando con paso lento y sin prestar atención a su alrededor entró- ¡Ven por aquí! Comeremos algo bien delicioso – le animaba jalándole de un brazo para que lo siguiera a la cocina luego de haberle quitado la mochila dejándola en el sofá.
El menor, ausente se dejaba llevar. Por más que las intenciones de Teru fueran las mejores sus ganas de romper en llanto en cualquier momento no se iban. Vio como el chico ponía leche a calentar mezclándola con un poco de cacao en polvo - ¿O prefieres té? – le preguntó mirándolo.
-No, eso estará bien – respondió sin ganas distrayéndose un poco al mirar como Teru revolvía en la olla.
- Come cuantas quieras – le indicó Teru alcanzándole un frasco lleno de pequeñas galletas – Y si aún te quedas con hambre puedes comer alguna otra cosa- sonrió tiernamente sin dejar de revolver la leche chocolatada que comenzaba a tomar temperatura.
- Gracias – tomó una galleta y se la llevó a la boca masticándola pero en verdad lo que menos sentía en ese momento era hambre, debido a la angustia que pasaba su estómago parecía haberse cerrado – Están deliciosas- dijo para hacer sentir alegre al dueño de casa. Sonrió un poco al escuchar al chico cantar una canción mientras apagaba el fuego y servía el chocolate caliente en dos tazas, aspiró el aroma cerrando los ojos, le resultaba agradable.
- Ten, cuidado que quema – le advirtió alcanzándole la taza – Y siéntate aquí – le indicó una silla en la mesa de la cocina - ¿O quieres ver televisión?
- No, gracias. No me gusta mucho ver la televisión – tomó asiento donde Teru le había indicado soplando su taza humeante para enfriar un poco el líquido.
El otro chico llevó el frasco de galletas a la mesa, tomó asiento frente a Kenji y se comió un par de galletas.
-¿Te duele?- le preguntó señalando la mano del menor, este tenía un pequeño raspón debido a la caída desde el auto.
- ¿Eh? Un poco…
-¿Cómo te hiciste eso? ¿Y eso? – preguntó eso último ahora señalándole la mejilla
- Etto…es una larga historia – dio un sorbo a su taza ignorando la quemazón del chocolate que aún no estaba tan tibio como para beberlo.
-Cuéntamela entonces – miró con curiosidad a Kenji apoyando su codo en la mesa y comiendo más galletas.
-…Bueno…te contaré…- apoyó su taza en la mesa y miró un punto fijo en ella pensando por donde podría comenzar a explicar todo lo que había sucedido.
- … ¿Lo quieres con más azúcar?- le preguntó al ver al menor mirando fijo su taza pensando en que éste no estaba satisfecho con su chocolate
- No, no es eso…solo pensaba…Bien, todo esto comenzó en realidad por culpa de Mikaru. El muy tonto tuvo una pelea y salió muy mal herid…
- ¡¿Qué?! – interrumpió asustado apoyando sus dos manos en la mesa acercando su rostro al de Kenji - ¿Pero está bien ahora? ¿Qué le ha pasado? ¿Con quien ha peleado? ¡¡¿Porqué?!!
-C-cálmate un poco por favor – levantó un poco sus manos haciendo un gesto sintiéndose nervioso y acosado – el está bien, solo necesita reposar, le han cosido la herida pero no puede moverse mucho
- Oh…eso debió dolerle mucho
-…Etto…Y como él no podía moverse Satoshi le pidió por favor si no podía llevarme con él a…a…ro….bar…porque necesitaban a alguien que vigilara que nadie se acercara al lugar.
- O ya veo…nunca me ha gustado el estilo de Satoshi, seguramente olvidó reducir a algún guardia y el tonto no revisó bien todos los lugares, alguien debió llamar a la policía y luego deben haberlos perseguido como en las películas tal vez chocaron contra algún otro auto y los arrestaron y woo! Tú en la cárcel! – no paraba de hablar creando por sí mismo una historia que no estaba tan errada de la realidad, Kenji miraba al chico casi con un tic en el ojo comenzando a marearse por el parloteo de este.
- Espera…n-no fue tan así…oye… ¿me escuchas?- pero el chico era implacable – oye…
- Ya Teru, déjalo hablar – interrumpió una voz que hizo sobresaltar al menor. Kamijo estaba recargado contra el marco de la puerta de la cocina escuchando la conversación sin que ese par se percatara – Continúa- le dijo a Kenji amablemente quedándose en su lugar. Teru ahora bebía su chocolate escuchando con atención a lo que el menor relataba.
- Y me distraje, la policía llegó. Satoshi arrancó el auto dándose a la fuga, nos dijo a un chico que se había quedado conmigo que nos esperaba a unas calles. Huimos de la policía pero yo soy bastante torpe para ese tipo de cosas así que nos capturaron – hizo una pausa ya que una sensación horrible lo había invadido, pensando que iba a llorar.
- Satoshi jamás cambia – opinó Kamijo frotándose las sienes.
- … Mis padres comenzaron a acusarme de delincuente luego de que eso sucediera, ni siquiera podía explicarles. Satoshi fue a mi casa a buscarme, Mikaru estaba desesperado por verme al enterarse de todo lo que había pasado y creo que se hizo daño, intenté alejarme de ellos.... Luego salió esa noticia en el periódico, todos se enteraron incluso en la escuela – sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas – Me expulsaron – intentó limpiarse las lágrimas con la manga del sweater de su uniforme escolar – Mi padre me golpeó – se tocó la mejilla - dijo que me enviaría a un reformatorio para que supuestamente dejara de ser un delincuente… ¡Pero yo no lo soy! – gritó – Por eso me arrojé desde el auto en movimiento y huí de mis padres – comenzó a llorar sin ya poder continuar hablando. Teru se levantó de su silla para abrazarlo. Le acarició el cabello dándole uno que otro beso tierno en la frente, Kamijo caminó hacia la silla que Teru había dejado libre.
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-Terminamos – confirmó Hizaki luego de limpiar la herida – Ahora descansa y no vuelvas a moverte por favor – le rogaba mientras desinfectaba los instrumentos que había usado para volver a cerrar la herida del rubio. Satoshi sacudía su mano derecha que Mikaru había apretado demasiado fuerte para aliviar un poco el propio dolor. El enfermero se despidió siendo acompañado por Satoshi hasta la puerta del departamento, luego de darle las gracias cerró la puerta volviéndose a la habitación de su amigo.
- A ver si aprendes ahora – se quejó recostándose a su lado luego encendiendo un cigarrillo – Que mano para una próxima vez creo que ya no me quedará- bromeó haciéndose sonar todos los huesos de la mano.
- Cállate y dame eso, idiota- le arrebató el cigarro recién encendido dándole una calada.
- Tu ternura para conmigo me conmueve – comentó algo enfadado sacando otro cigarro para él.
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-Si quieres hoy puedes quedarte aquí – le invitó amablemente Kamijo una vez que el menor se había calmado – Porque creo que si hoy regresas a casa no va a irte muy bien – entrelazó sus dedos apoyando ambos codos en la mesa – No creo que Teru tenga problema alguno en cederte su cama una noche
- Por supuesto que no – dijo en tono melódico abrazado a Kenji - ¿Quieres quedarte?...etto…por cierto olvidé tu nombre
- Kenji – respondió algo más animado – Creo que mejor no molesto y me quedaré con Mikaru, ¿Este es el mismo edificio o me equivoco? – sabía de memoria el camino hacia ese lugar, aunque antes no lo había notado más tarde cayó en la cuenta de que ese era el edificio de Mikaru.
- Estamos a un piso por encima de su departamento, por cierto… ¿Tú que eres de Mikaru? – cierto tono amargo se reflejó en la voz de Kamijo al nombrar al rubio.
- B-bueno…nosotros…
- Él es la pareja de Mikaru.... ¡Pero yo quería que te quedaras aquí! – dijo encaprichado Teru haciendo más fuerte el abrazo, hizo puchero intentando convencer a Kamijo para que no dejara ir al menor tan fácilmente.
- Teru, si él quiere quedarse con Mikaru lo hará, no podemos obligarlo a que se quede – le regañó el mayor intentando ignorar lo tierno que se veía el chico con esa cara de puchero.
- Pero esta tarde te quedas conmigo, saldremos a pasear y comeremos cosas deliciosas. ¿Quieres ir a por un helado?
- ¡Teru!
- Lo siento
- En verdad me gustaría – comenzó a hablar Kenji – pero…a pesar de todo en verdad tengo muchas ganas de saber como se encuentra Mikaru.
- Pues…Teru puede llevarte – miró al más pequeño que asintió.
- Si quieres ir a verlo ahora te llevo – aún se abrazaba al chico juntando su mejilla con la de él.
- ¿En verdad podrías?
- Claro. ¡Nos vamos!- sonrió y lo soltó - ¿No quieres llevarte una galletita para el camino?- tomó el frasco de las galletas acercándoselo, Kenji negó con la cabeza. Se despidió de Kamijo agradeciéndole todas las atenciones a medida que Teru casi lo arrastraba tironeándole del brazo para que avanzara.
El mayor aún sentando a la mesa no tuvo otra alternativa que echarse a reír luego de verlos salir de esa manera de la cocina, suspiró y se puso serio una vez que escuchó la puerta de entrada cerrarse. Miró pensativo la taza que aquel chico había dejado a la mitad – Así que él es…- reflexionó en voz alta levantando una ceja.

Love means Sacrifice - Capítulo 33

Y en definitiva el siguiente día parecía que iba a ser su verdadera ruina. Al entrar en la escuela pudo percatarse de que varias miradas se posaban en él. Algunos comentarios en donde pudo escuchar entre otras palabras sueltas “periódico”, “robo”, “es él”. Incluso sentía ganas de llorar del coraje que traía. Se sentó a su lugar al llegar al salón de clases, los chicos y chicas reunidos en grupos parecían también comentar acerca de la noticia.

Por unos momentos sintió un acceso de odio hacia Satoshi, si él no lo hubiera llevado allí nada de eso hubiera sucedido pero Mikaru….él también había accedido a que Satoshi lo llevara, podría haber sido totalmente capaz de evitar todo esto pero no lo hizo. Harto golpeó la mesa con un puño y se puso de pie mirando a todos, que lo observaban sorprendidos, con algo de miedo e incertidumbre.

El profesor de la primera hora llegó, todos se acomodaron en sus lugares sin embargo antes de comenzar la clase éste miró a Kenji.

-Prepara tus cosas y ve a la oficina del director – comenzó a hablar frente a todos que voltearon a ver al pequeño – Te ha llamado personalmente y me ha dejado el comunicado a mí

- Si, profesor – solo se limitó a decir, rápidamente guardó sus cosas luego saliendo del salón de clases. Jamás había visto al director, sus piernas temblaban mientras caminaba por el pasillo hacia la oficina de éste. Si lo llamaba personalmente era por algo sumamente grave, el estómago se le hizo un gran nudo pensando en que si había leído esa noticia, en la que incluso ahora que recordaba había visto el nombre de la escuela a la que concurría estaría en demasiados problemas.
Tocó la puerta y entró a la ante sala donde una secretaria trabajaba muy ocupada, sin levantar la vista de sus papeles le preguntó si tenía cita con el director.

-El mismo director me ha mandado a llamar – su voz de pronto se había vuelto ronca, sus manos ahora también temblaban y sudaban.

Luego de esperar un corto tiempo, finalmente pudo pasar a la oficina del director. Lo hubiera imaginado mucho más viejo de lo que era, al verlo este era un hombre de semblante y porte estrictos, rasgos duros, cabello negro. A pesar de que parecía joven no era de fiar su manera de manejar la institución.

El hombre le pidió que tomara asiento en una silla frente al escritorio, Kenji se acomodó esperando nervioso a que el director comenzara a hablar. Este tomó un periódico el cual luego de ver la portada Kenji supo que era el del día anterior. Lo dejó sobre el escritorio extendido en la noticia que antes había leído.

-Ya he llamado a sus padres mientras venía hacia aquí, ellos seguramente estarán llegando. Ahora le voy a pedir que me explique que significa esto, alumno – dijo en un tono autoritario que hizo estremecerse al menor.

- Bueno…yo…todo ha sido una confusión – comenzó a hablar pero se detuvo, ¿Qué tan mejor le iba a ir si admitía que en verdad era amigo de ese par de delincuentes?

- ¿Una confusión? – preguntó - ¿De que tipo?- su mirada era inquisitiva.

- B-bueno…yo…yo…- no encontraba las palabras correctas para poder salirse de ésta sin perjudicarse más – En verdad fui yo pero no lo fui- explicación mas ilógica no pudo haber encontrado, pero lo dicho, dicho estaba.

-¿De esta manera está admitiendo que usted participó de ese delito?

-¡N-no! ¡No es eso!

Golpes en la puerta sonaron en ese instante, la secretaria entró avisando que los padres del menor habían llegado. Kenji creyó que iba a vomitar en cualquier momento, se sentía morir. Se apoyó las manos sobre las rodillas sintiendo como sus manos humedecían la tela de su pantalón levemente.
Los padres, ambos habían asistido a la citación del director, entraron. El clima no podía estar más tenso. La secretaria trajo dos sillas y estos se ubicaron a un lado del menor que no levantó la vista ni siquiera para mirarlos un momento.

-Lamento haberlos citado a esta hora del día, tal vez he robado un poco de su tiempo pero ésta es una cuestión muy importante ya que el nombre de esta institución ha aparecido en una noticia no muy favorable. Esta es una institución con cierto prestigio sabrán ustedes…por lo tanto su nombre jamás debería ser manchado – el director hablaba tranquila y pausadamente, Kenji apretó los puños mirando un punto fijo en el suelo. Sus padres asintieron, su mismo padre le dijo al director que tomara las medidas necesarias, que tener a un hijo delincuente había resultado ser una completa deshonra – En ese caso- continuó el director – Y admitiendo el alumno que ha cometido ese hecho, les diré que lamentablemente este lugar no alberga a delincuentes – Kenji creyó que iba a desmayarse al escuchar esas palabras, sabía lo que iba a sucederle – Por lo tanto desde hoy mismo, este alumno será expulsado de esta institución – finalizó. Los padres asintieron, escuchó como su madre se limpiaba la nariz con un pañuelo. ¿Incluso había hecho llorar a su madre? Se quedó inmóvil mientras el director llamaba a la secretaria en busca de los papeles para el trámite de la expulsión.

-No pueden hacerme esto – dijo con un hilo de voz – Esto no puede estar pasando – lágrimas comenzaron a salir de sus ojos sin control. Su padre lo miró fulminante, su madre aún continuaba llorando.

La secretaria entró a la oficina con unos papeles en su mano, los dejó en el escritorio del director saliendo luego nuevamente. El hombre tomó los papeles y anunció que comenzaría a leerlos, luego los padres firmarían para dar cuenta de que estaban de acuerdo. Kenji se cubrió los oídos y cerró fuertemente los ojos, eso parecía una pesadilla. Las lágrimas golpeaban contra la tela de su pantalón al estar su cabeza en esa posición, mirando el suelo. Su corazón dio tantos tumbos que creyó que iba a salírsele, le dolía.

La lectura terminó y ambos padres firmaron los papeles, luego de una reverencia salieron, el pequeño detrás suyo. Se despidieron de la secretaria, Kenji cerró la puerta de aquella oficina, volteó para continuar siguiendo a sus padres pero de pronto casi se vio en el suelo, su padre le había golpeado fuertemente en la mejilla haciéndole arder la piel. Se acarició la zona herida continuando su paso detrás de sus padres, seguramente en el auto ya le darían un discurso de los suyos. Un par de lágrimas más corrieron por sus mejillas, se sentía morir. De pronto le habían quitado toda oportunidad de ser alguien honrado. Si otras escuelas veían sus documentos de la anterior no iban a aceptarlo, ya que las causas de expulsión estaban escritas. La sociedad… ¿Podría insertarse en ella como la mayoría lo hacía? En camino al auto odió con toda su alma incluso la organización social de Japón.
Sus padres no comenzaron a hablar hasta pasadas unas calles de la escuela, el menor escuchaba fastidiado lo que sus padres le decían. Algo dentro suyo se revolvía, estaba enfadado pero a la vez quería llorar.

-Buscaré un reformatorio donde meterte – comentó el padre hasta con crueldad – Así tal vez recapacites y logres dejar de ser lo que eres.

Una lluvia de palabras y frases por parte de sus dos padres cayeron sobre él, era como una avalancha, como un huracán. Estaban destrozándolo.

-¡Ya basta! ¡Me tienen harto! – explotó el menor y aún con el auto en marcha tomo su mochila y abrió la puerta arrojándose hacia la calle. Rodó haciéndose daño contra el duro pavimento, su cabeza chocó algo fuerte contra el cordón de la calle. El auto se detuvo, su padre salió para buscarlo pero él como pudo se levantó comenzando a correr en lado opuesto al tráfico, no sabía ni siquiera donde estaba, estaba totalmente desorientado y cegado por las lágrimas pero corrió…corrió hasta que finalmente perdió de vista a sus padres, se sentó en medio de la acera a pesar de que cerca estuviera una salida del subte de la que entraba, salía y caminaba gente constantemente hacia todas direcciones. Comenzó a llorar como nunca lo había hecho.

Al poco tiempo una mano le tocó el hombro suavemente, levantó su vista rápidamente encontrándose con quien menos pensaba. Unos enormes ojos azules lo miraban preocupados, aquel chico que reconoció como la anterior pareja de Mikaru estaba frente suyo de rodillas, sintió como le acariciaba el cabello mientras le regalaba una de sus tiernas sonrisas.

-Oye, no es lugar para estar así este – le dijo en el tono agradable que siempre usaba para hablar – Ven – le ayudó a levantarse llevándolo escaleras abajo hacia donde estaba la estación de subterráneos. Lo hizo sentarse contra una columna y le dio un pañuelo.

- ¿Por qué me ayudas?- le preguntó el menor con la voz ronca de tanto llorar.

- No te veías muy bien… además si te sucede algo Mikaru podría preocuparse mucho por ti – su tono se había vuelto algo triste

- Creí que me odiabas – se secó las lágrimas con el pañuelo que Teru le había dado - ¿Y que haces aquí?

- Al que debería odiar en todo caso es a Mikaru, él es el idiota que me cambió por otro como si fuera un objeto descartable. Y aquí…etto…bueno…buscaba dinero.

- Otro delincuente – se quejó angustiado volviendo a romper en llanto

- ¡No, no! ¡Espera no llores! – agitó las manos desesperado ya que el chico no paraba de llorar – Yo no robo solo recolecto monedas y tal vez algún billete que caen al suelo – volvió a acariciarle cariñosamente el cabello para intentar que se calmara - ¿Qué es lo que te pasado? – preguntó de pronto notando como una de las mejillas de Kenji estaba roja e hinchada.

- N-nada…no es nada – se cubrió su mejilla para esconderla de la vista del chico.
Teru suspiró y negó con la cabeza - ¿Quieres que te lleve con Mikaru? Te ves muy triste… ¡Oye no llores! ¡Por favor! – volvió a desesperarse cuando nuevamente vio lágrimas salir de los ojos del chico. Lo abrazó intentando consolarlo con palabras suaves y caricias, el menor se abrazó fuertemente llorando aún más hasta agotarse largos minutos después - ¿O mejor quieres venir a casa? Tenemos chocolate rico para preparar y podemos comer galletas, ¿Quieres? – sonrió nuevamente cuando Kenji lo miró desconcertado.

-¿No es molestia invadir tu casa? – preguntó limpiándose con el pañuelo, de pronto ese chico había logrado animarlo un poco con su actitud cariñosa.

- Para nada, ¡Andando! – dijo alegremente, se levantó y lo tironeó del brazo para hacer que se levante.

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