Love means Sacrifice - Capítulo 33

Y en definitiva el siguiente día parecía que iba a ser su verdadera ruina. Al entrar en la escuela pudo percatarse de que varias miradas se posaban en él. Algunos comentarios en donde pudo escuchar entre otras palabras sueltas “periódico”, “robo”, “es él”. Incluso sentía ganas de llorar del coraje que traía. Se sentó a su lugar al llegar al salón de clases, los chicos y chicas reunidos en grupos parecían también comentar acerca de la noticia.

Por unos momentos sintió un acceso de odio hacia Satoshi, si él no lo hubiera llevado allí nada de eso hubiera sucedido pero Mikaru….él también había accedido a que Satoshi lo llevara, podría haber sido totalmente capaz de evitar todo esto pero no lo hizo. Harto golpeó la mesa con un puño y se puso de pie mirando a todos, que lo observaban sorprendidos, con algo de miedo e incertidumbre.

El profesor de la primera hora llegó, todos se acomodaron en sus lugares sin embargo antes de comenzar la clase éste miró a Kenji.

-Prepara tus cosas y ve a la oficina del director – comenzó a hablar frente a todos que voltearon a ver al pequeño – Te ha llamado personalmente y me ha dejado el comunicado a mí

- Si, profesor – solo se limitó a decir, rápidamente guardó sus cosas luego saliendo del salón de clases. Jamás había visto al director, sus piernas temblaban mientras caminaba por el pasillo hacia la oficina de éste. Si lo llamaba personalmente era por algo sumamente grave, el estómago se le hizo un gran nudo pensando en que si había leído esa noticia, en la que incluso ahora que recordaba había visto el nombre de la escuela a la que concurría estaría en demasiados problemas.
Tocó la puerta y entró a la ante sala donde una secretaria trabajaba muy ocupada, sin levantar la vista de sus papeles le preguntó si tenía cita con el director.

-El mismo director me ha mandado a llamar – su voz de pronto se había vuelto ronca, sus manos ahora también temblaban y sudaban.

Luego de esperar un corto tiempo, finalmente pudo pasar a la oficina del director. Lo hubiera imaginado mucho más viejo de lo que era, al verlo este era un hombre de semblante y porte estrictos, rasgos duros, cabello negro. A pesar de que parecía joven no era de fiar su manera de manejar la institución.

El hombre le pidió que tomara asiento en una silla frente al escritorio, Kenji se acomodó esperando nervioso a que el director comenzara a hablar. Este tomó un periódico el cual luego de ver la portada Kenji supo que era el del día anterior. Lo dejó sobre el escritorio extendido en la noticia que antes había leído.

-Ya he llamado a sus padres mientras venía hacia aquí, ellos seguramente estarán llegando. Ahora le voy a pedir que me explique que significa esto, alumno – dijo en un tono autoritario que hizo estremecerse al menor.

- Bueno…yo…todo ha sido una confusión – comenzó a hablar pero se detuvo, ¿Qué tan mejor le iba a ir si admitía que en verdad era amigo de ese par de delincuentes?

- ¿Una confusión? – preguntó - ¿De que tipo?- su mirada era inquisitiva.

- B-bueno…yo…yo…- no encontraba las palabras correctas para poder salirse de ésta sin perjudicarse más – En verdad fui yo pero no lo fui- explicación mas ilógica no pudo haber encontrado, pero lo dicho, dicho estaba.

-¿De esta manera está admitiendo que usted participó de ese delito?

-¡N-no! ¡No es eso!

Golpes en la puerta sonaron en ese instante, la secretaria entró avisando que los padres del menor habían llegado. Kenji creyó que iba a vomitar en cualquier momento, se sentía morir. Se apoyó las manos sobre las rodillas sintiendo como sus manos humedecían la tela de su pantalón levemente.
Los padres, ambos habían asistido a la citación del director, entraron. El clima no podía estar más tenso. La secretaria trajo dos sillas y estos se ubicaron a un lado del menor que no levantó la vista ni siquiera para mirarlos un momento.

-Lamento haberlos citado a esta hora del día, tal vez he robado un poco de su tiempo pero ésta es una cuestión muy importante ya que el nombre de esta institución ha aparecido en una noticia no muy favorable. Esta es una institución con cierto prestigio sabrán ustedes…por lo tanto su nombre jamás debería ser manchado – el director hablaba tranquila y pausadamente, Kenji apretó los puños mirando un punto fijo en el suelo. Sus padres asintieron, su mismo padre le dijo al director que tomara las medidas necesarias, que tener a un hijo delincuente había resultado ser una completa deshonra – En ese caso- continuó el director – Y admitiendo el alumno que ha cometido ese hecho, les diré que lamentablemente este lugar no alberga a delincuentes – Kenji creyó que iba a desmayarse al escuchar esas palabras, sabía lo que iba a sucederle – Por lo tanto desde hoy mismo, este alumno será expulsado de esta institución – finalizó. Los padres asintieron, escuchó como su madre se limpiaba la nariz con un pañuelo. ¿Incluso había hecho llorar a su madre? Se quedó inmóvil mientras el director llamaba a la secretaria en busca de los papeles para el trámite de la expulsión.

-No pueden hacerme esto – dijo con un hilo de voz – Esto no puede estar pasando – lágrimas comenzaron a salir de sus ojos sin control. Su padre lo miró fulminante, su madre aún continuaba llorando.

La secretaria entró a la oficina con unos papeles en su mano, los dejó en el escritorio del director saliendo luego nuevamente. El hombre tomó los papeles y anunció que comenzaría a leerlos, luego los padres firmarían para dar cuenta de que estaban de acuerdo. Kenji se cubrió los oídos y cerró fuertemente los ojos, eso parecía una pesadilla. Las lágrimas golpeaban contra la tela de su pantalón al estar su cabeza en esa posición, mirando el suelo. Su corazón dio tantos tumbos que creyó que iba a salírsele, le dolía.

La lectura terminó y ambos padres firmaron los papeles, luego de una reverencia salieron, el pequeño detrás suyo. Se despidieron de la secretaria, Kenji cerró la puerta de aquella oficina, volteó para continuar siguiendo a sus padres pero de pronto casi se vio en el suelo, su padre le había golpeado fuertemente en la mejilla haciéndole arder la piel. Se acarició la zona herida continuando su paso detrás de sus padres, seguramente en el auto ya le darían un discurso de los suyos. Un par de lágrimas más corrieron por sus mejillas, se sentía morir. De pronto le habían quitado toda oportunidad de ser alguien honrado. Si otras escuelas veían sus documentos de la anterior no iban a aceptarlo, ya que las causas de expulsión estaban escritas. La sociedad… ¿Podría insertarse en ella como la mayoría lo hacía? En camino al auto odió con toda su alma incluso la organización social de Japón.
Sus padres no comenzaron a hablar hasta pasadas unas calles de la escuela, el menor escuchaba fastidiado lo que sus padres le decían. Algo dentro suyo se revolvía, estaba enfadado pero a la vez quería llorar.

-Buscaré un reformatorio donde meterte – comentó el padre hasta con crueldad – Así tal vez recapacites y logres dejar de ser lo que eres.

Una lluvia de palabras y frases por parte de sus dos padres cayeron sobre él, era como una avalancha, como un huracán. Estaban destrozándolo.

-¡Ya basta! ¡Me tienen harto! – explotó el menor y aún con el auto en marcha tomo su mochila y abrió la puerta arrojándose hacia la calle. Rodó haciéndose daño contra el duro pavimento, su cabeza chocó algo fuerte contra el cordón de la calle. El auto se detuvo, su padre salió para buscarlo pero él como pudo se levantó comenzando a correr en lado opuesto al tráfico, no sabía ni siquiera donde estaba, estaba totalmente desorientado y cegado por las lágrimas pero corrió…corrió hasta que finalmente perdió de vista a sus padres, se sentó en medio de la acera a pesar de que cerca estuviera una salida del subte de la que entraba, salía y caminaba gente constantemente hacia todas direcciones. Comenzó a llorar como nunca lo había hecho.

Al poco tiempo una mano le tocó el hombro suavemente, levantó su vista rápidamente encontrándose con quien menos pensaba. Unos enormes ojos azules lo miraban preocupados, aquel chico que reconoció como la anterior pareja de Mikaru estaba frente suyo de rodillas, sintió como le acariciaba el cabello mientras le regalaba una de sus tiernas sonrisas.

-Oye, no es lugar para estar así este – le dijo en el tono agradable que siempre usaba para hablar – Ven – le ayudó a levantarse llevándolo escaleras abajo hacia donde estaba la estación de subterráneos. Lo hizo sentarse contra una columna y le dio un pañuelo.

- ¿Por qué me ayudas?- le preguntó el menor con la voz ronca de tanto llorar.

- No te veías muy bien… además si te sucede algo Mikaru podría preocuparse mucho por ti – su tono se había vuelto algo triste

- Creí que me odiabas – se secó las lágrimas con el pañuelo que Teru le había dado - ¿Y que haces aquí?

- Al que debería odiar en todo caso es a Mikaru, él es el idiota que me cambió por otro como si fuera un objeto descartable. Y aquí…etto…bueno…buscaba dinero.

- Otro delincuente – se quejó angustiado volviendo a romper en llanto

- ¡No, no! ¡Espera no llores! – agitó las manos desesperado ya que el chico no paraba de llorar – Yo no robo solo recolecto monedas y tal vez algún billete que caen al suelo – volvió a acariciarle cariñosamente el cabello para intentar que se calmara - ¿Qué es lo que te pasado? – preguntó de pronto notando como una de las mejillas de Kenji estaba roja e hinchada.

- N-nada…no es nada – se cubrió su mejilla para esconderla de la vista del chico.
Teru suspiró y negó con la cabeza - ¿Quieres que te lleve con Mikaru? Te ves muy triste… ¡Oye no llores! ¡Por favor! – volvió a desesperarse cuando nuevamente vio lágrimas salir de los ojos del chico. Lo abrazó intentando consolarlo con palabras suaves y caricias, el menor se abrazó fuertemente llorando aún más hasta agotarse largos minutos después - ¿O mejor quieres venir a casa? Tenemos chocolate rico para preparar y podemos comer galletas, ¿Quieres? – sonrió nuevamente cuando Kenji lo miró desconcertado.

-¿No es molestia invadir tu casa? – preguntó limpiándose con el pañuelo, de pronto ese chico había logrado animarlo un poco con su actitud cariñosa.

- Para nada, ¡Andando! – dijo alegremente, se levantó y lo tironeó del brazo para hacer que se levante.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu mensaje ^^