-Buenas tardes – me saludó Ruiza, no me percaté de cuando había llegado ni siquiera del momento en que Hiroki había abierto la puerta del garaje. El pequeño rubio estaba casi de rodillas a mi lado, al alzar un poco la vista lo pude ver a él…
-Hola- dije y me puse de pie sacudiéndome un poco el polvo, Ruiza volvió a saludarme diciéndome lo feliz que estaba al ser nuestro primer ensayo con dos guitarras. Sonreí siguiéndolo hacia dentro del garaje.
-Y tú como eres la segunda guitarra vas a ir al otro lado de Asagi – me explicaba entusiasmado, yo solo asentí sin prestarle mucha atención es que él…ni siquiera me había saludado.
Pasó por mi lado un par de veces logrando las reacciones de siempre, se quedó de pie en su posición al micrófono dándome por completo la espalda. De pronto comencé a deprimirme. ¿Es que acaso mis sueños eran tan reales? ¿O que rayos había sucedido anoche? Tenía la mente más que confundida con todo este tema, me preparé ya que escuché a Ruiza decir que empezaríamos con el ensayo.
-¿Sabes las canciones?- me preguntó amablemente – Si no las sabes aún está bien, mira aquí preparé las partes que te tocan – me entregó unos papeles que tomé con calma echándoles una rápida mirada.
- Las aprenderé lo más rápido posible – prometí a Ruiza que luego de regalarme una linda sonrisa se volvió a su posición sin antes dejarme un pie para que pudiera seguir las notas de las partituras con más comodidad.
Y comenzamos a tocar, en un principio me equivoqué varias veces pero a medida que ensayábamos más había logrado acoplarme al sonido de la banda de una manera positiva.
Mi instrumento sonaba en armonía con la guitarra de Ruiza, en momentos parecía que el sonido se intercambiaba. Pero lo que más me gustaba era ver a Asagi, escucharlo. Se movía e interpretaba cada canción como si dejara su misma alma en ella, mi estómago se contraía dolorosamente, en contables ocasiones perdía el ritmo cuando me miraba y cantaba frases como si lo hiciera para mí. Sonreí como un tonto al caer en la cuenta de esto hasta que el momento de la pausa llegó.
Hiroki me ofreció zumo, pero como por el momento no se me antojaba le dije que no. Continué practicando sin parar mientras Tsunehito y el baterista bromeaban acerca de Ruiza, éste se enfada aportando comentarios poco agradables. En verdad me hubiera gustado aportar algo ya que siempre me había destacado por ser un gran bromista pero el deber iba primero, como lo había prometido debía aprenderme las canciones rápidamente para poder acostumbrarme al ritmo y poder tocar perfectamente.
Creí que iba a cortarme un dedo con una de las cuerdas cuando sentí a Asagi acercarse, ponerse de pie frente a mí.
-Tienes buena voz, te he escuchado antes – me dijo como si hubiera estado hablando conmigo desde hacía un tiempo largo – incluso podrías hacer los coros o los refuerzos - su forma de mirarme era intensa, creo que en ese momento no podía estar más rojo. Tardé en procesar la información pensando en cuando él me había escuchado cantar.
-Si eso sirve para mejorar el sonido de la banda con gusto lo haré – mi guitarra colgaba de mis hombros, bajé un poco la mirada al recordar cierta escena de anoche.
-Bueno, en ese caso…más tarde te indicaré que partes debes cantar – caminaba acomodando su micrófono, hasta se me subió un pequeño calor cuando lo acarició de manera más que sugerente mientras continuaba hablando y mirándome – O puedo decirle a Ruiza que también te entregue una copia de las letras, ¿Qué es lo que prefieres tú?
-L-Lo que sea estará bien – me limité a decir, desvié la mirada un momento para calmarme – Tengo las canciones en casa grabadas también, puedo aprender de ahí- ví como los chicos volvían a sus puestos, seguramente continuaríamos ensayando las canciones que quedaban para luego volver a repetir las que tocamos una vez más.
- Si me dices eso terminaré haciendo lo que quiera contigo…ah y cubre eso por favor – me dijo en tono suave, acercó su dedo índice a mi cuello justo encima de la zona que me había estado doliendo todo el día – Solo si no quieres preguntas de estilo comprometedor - finalizó volviendo a darme la espalda, creí ver una pequeña sonrisa antes de que hiciera esto o tal vez ya estaba delirando.
Continuamos ensayando hasta que la hora de la cena llegó, lamentaba que el tiempo pasara tan rápido. Me despedí de todos y me encaminé a casa. En el camino iba pateando una pequeña piedra, siguiéndola a medida que era impulsada por mi pie hacia delante. Me pregunto si esta noche volvería a tener un sueño de esa clase…
Llegué a casa, ni siquiera quise cenar estaba demasiado emocionado, hiperactivo, mis nervios estaban a flor de piel. Tomé mi guitarra, como obsesionado me puse de practicar leyendo los papeles sobre la cama que Ruiza me había dado. Me dediqué primero a aprender canción por canción, toqué y toqué hasta que ya no aguantaba más el sueño. Miré el reloj, eran la 1 de la madrugada pero al menos me había aprendido dos canciones. Satisfecho me fui a dormir, estaba tan cansado que lo último que recuerdo es que cerré los ojos aún pensando en el ensayo de hoy.
Y soñé nuevamente…las imágenes eran borrosas, indefinidas, predominaba el color rojo en lo que parecía un cuarto sin ventanas pero con algunos muebles…se me hizo muy similar a mi habitación. El aroma a rosas predominaba, era exquisito. Aspiré como hipnotizado mientras el cuarto comenzaba a iluminarse cada vez más…un peso a un lado mío…desperté de pronto sintiendo un peso a un lado de mí y caí en la cuenta de que esos momentos había estado entre el mundo de los sueños y este.
Me froté los ojos intentando recordar si había dejado la luz encendida, ese peso a mi lado era notable al igual que el aroma…definitivamente ese era su perfume. Abrí los ojos rápidamente encontrándome con Asagi recostado a mi lado, escribía en un cuaderno apoyando uno de sus codos sobre la almohada.
-Buenas noches – me dijo como si nada sin levantar la vista de lo que estaba escribiendo – Lamento despertarte, no debí encender la luz
-¿Qué…haces aquí? – pregunté confundido, me incorporé un poco viéndolo – Entonces tu anoche…- me toqué el cuello que a propósito me dolía más de lo que lo hacía cuando me había ido a dormir.
-Vaya que eres lento – levantó una ceja mientras se detenía a leer lo que había escrito, ese gesto e él se me hacía por demás sensual. Ni siquiera quería creer que anoche en verdad había sucedido eso. ¿Cómo era posible?
-¿Por donde has entrado? ¿Qué escribes? ¿Y porque vienes aquí? – mi mente de pronto se había vuelto un revoltijo de ideas, suposiciones, pensamientos.
-He entrado por la ventana – hablaba mientras lo veía tomar el bolígrafo nuevamente para continuar escribiendo – Escribo la letra para una nueva canción – suspiró – Vengo aquí porque tu habitación es agradable, tú eres mi alimento favorito y no se me antoja escuchar los ronquidos de Ruiza.
Intenté comprender que significado había en esas palabras, ¿Acaso este chico estaba loco?. Era verdad que entrar por la ventana era la única manera de acceder a mi habitación si no era por la puerta, cosa que no podía hacer ya que tendría que entrar por la puerta de casa pero… ¿Escalar la pared tan alta para llegar aquí? Tal vez usara la escalera que había en el jardín con la que mi padrastro podaba los arbustos pero no era lo suficientemente alta como para llegar hasta mi ventana. Tal vez saltado…quien sabe, después de todo Asagi es un chico muy alto pero… ¿Alimento?, definitivamente no lograba comprender esa parte - ¿A que te refieres con alimento? – pregunté confuso - ¿Ronquidos de Ruiza? Por favor explícate – ví como cerraba su cuaderno dejando el bolígrafo dentro para marcar la página en la que escribía. Lo dejó a un lado, me tomó por los hombros y me recostó mirándome desde arriba.
-¿Acaso no te das cuenta?- me preguntó frunciendo apenas el ceño – Creo que eres más lento de lo que pensaba – murmuró más para si mismo que para mí pero no encontraba una explicación lógica para todo esto.
-¿Darme cuenta de que? – pregunté aún más curioso intentando descubrir algo más.
-A ver…-comenzó luego de suspirar, rodó apenas los ojos – ¿Que criatura entra en tu habitación por las noches, se oculta del Sol y bebe sangre?
-No es hora de jugar, Asagi – dije mirando el reloj – Son las 3:42 AM – bostecé, como se le ocurría jugar a las preguntas a esta hora - ¿Por qué mejor no sigues escribiendo letras? – en verdad hasta yo mismo estaba siendo incoherente, debía ser la hora.
-Escúchame, estoy hablando en serio – me sacudió al verme como cerraba los ojos, los abrí de repente mirándolo – Y responde esa pregunta
No tuve más opción que pensar, con esa pregunta la primera respuesta que se me venía a la cabeza era el Conde Drácula, me reí un poco pensando en lo idiota que sonaba esa idea, sin embargo, para bromear se lo dije.
-¿Y que es el Conde Drácula? – me preguntó serio sin dejar de mirarme.
-Oye me das miedo, deja de mirarme así tan serio por algo tan idiota…- se hizo un silencio corto en el que él no dejaba de mirarme esperando otro tipo de respuesta seguramente - …El Conde Drácula es un vampiro – dije mirando hacia un lado con una pequeña sonrisa.
-Exacto, eso es lo que yo soy – se acomodó sentándose sobre mi vientre, instantáneamente eché a reír. Es que no podía creerme que viniera con esos discursos a esas horas de la noche, incluso su presencia se me había hecho absurda. Tal vez en verdad si estuviera soñando y en la mañana despertaría como si nada riéndome de lo estúpido que fue el sueño que tuve. Dejé de reírme al sentir un dolor que me hizo gritar en mi muñeca derecha. Lo miré, sostenía mi muñeca con una de sus manos, su boca sobre ella. Quitó su boca relamiéndose - ¿Ahora me crees? – preguntó antes de lamer mi muñeca, lo miré paralizado.
-E-Esas cosas no existen – dije sin dejar de sentir su lengua lamiendo mi piel.
- Oh claro que existen, solo mírame y reflexiona. ¿Por qué crees que cuando me ves sientes que tu corazón se derrite? ¿Por qué mis ojos tienen esta tonalidad rojiza? ¿Por qué no puedes resistirte a nada de lo que te hago cuando te miro y te toco?- se acercó un poco a mí tomándome del mentón, me dejó un pequeño beso que me hizo estremecerme – Te he salvado hace unas noches de un maleante, le destrocé el cuello de una sola mordida, tomé tus llaves que habían caído entonces te las devolví – me besó en la mejilla igual de suave que lo había hecho en mis labios. - ¿Por qué crees que tu cuello duele, acaso no te has visto en el espejo las marcas? Y por sobre todas las cosas… ¿Por qué crees que los ensayos solo se hacen en la noche?
Me quedé casi en estado comatoso, todo lo que él decía…a fin de cuentas sonaba tan coherente que tuve miedo.
-¿Ahora me crees? – preguntó acercándose a mi cuello, no pude evitar entrecerrar mis ojos ante esto, sus labios suaves y tibios acariciaron mi piel, me estremecí. Sentí el aroma de su pelo, las cosquillas agradables que éste me hacía. Sentí su lengua lamer mi piel antes de esas agujas nuevamente enterrarse en mi piel.
Posé mi mano en su cabeza acariciando apenas su cabello - …S-Si, te creo – dije con algo de dificultad finalmente convenciéndome de lo que aquel chico en realidad era.
2 comentarios:
esta genialissimo ^^
por cierto de que grupo es el fanfic??
las canciones me encantaron, me pusieron la piel de gallina O.o xDDD
son increibles xP
Gracias ^^
El fic es de la banda D.
Me alegra que te haya gustado *0*!!!!! Y las canciones son adorables owo(L)
Gracias por comentar ^^
Publicar un comentario