Love means Sacrifice, Capítulo 35

-Baja con cuidado por favor, las escaleras son algo resbalosas porque el lugar es húmedo- le explicaba Teru que iba a su lado por si algún accidente ocurría.
- Si, lo haré…pero…creo que…creo…- vaciló en decirlo – ni siquiera se como explicar lo que me sucede…creo que quiero verlo pero a la vez…
- Estas enamorado y tienes miedo de volver luego de lo que hiciste antes – habló serio Teru bajando más lento los escalones – Es natural que te sientas así…y es inevitable no sentir amor por el tonto de Mikaru – sonrió triste – Pero creo que lo mejor será que estén juntos, ¿Sabes? En un primer momento me sentía tan mal que pensé en eliminarte, pero luego pensé en que no era tu culpa, sino la de él.
El menor no respondió, solo continuó bajando en silencio ya que temía responder algo que pusiera de malas a Teru. Al poco tiempo ya habían llegado, una vez estando frente a la puerta del departamento el chico del pelo bicolor tocó el timbre.
-Te dejaré aquí pero ante cualquier cosa que pase puedes volver a casa, ¿Si?- le hablaba mientras esperaban a que alguien abriera la puerta.
- Si, gracias
Satoshi apareció tras la puerta mirando primero a Teru, con algo de sorpresa luego dirigiendo la mirada a Kenji.
-He encontrado a un niño perdido – dijo Teru a modo de broma - ¿Lo quieres? – le preguntó dándole un pequeño empujón para que avanzara hacia dentro del lugar.
- Oh por supuesto que si lo quiero, gracias por traerlo Teru – respondió este terminando de empujarlo a modo de complicidad con el otro chico. El menor apenas alcanzó a despedirse cuando Satoshi ya había cerrado la puerta – Hola – le saludó mientras cerraba con llave.
-….Hola – respondió sin querer mirarlo
- ¿Otra vez andando solo por aquí? No aprendes la lección…
- No fue eso…es una larga historia – suspiró – Pero ya…que más da… ¿Cómo esta…? – no se atrevió a nombrarlo, solo miró hacia la habitación.
- Ahora mismo acaban de volver a cerrarle la herida, se ha hecho mucho mal al esforzarse tanto. Ahora hay que cuidarlo el doble.
- …Ya veo…por mi culpa
- No, no fue por tu culpa, es porque Mikaru es un terco. Ven, creo que aún no está durmiendo – lo acompañó a la habitación de su amigo caminando delante - ¡Oye! Tienes visita – bromeó en tono de carcelario.
Kenji apenas alzó la mirada, se quedó de pie mientras Satoshi los dejaba solos cerrando la puerta para así darles más intimidad.
-Veo que has vuelto…- dijo a modo de saludo el rubio sin moverse, miraba hacia la ventana contemplando afuera.
-…Si – dijo sin saber que decir o en todo caso por donde comenzar.
- Siéntate – le ordenó señalándole un lugar en el borde de la cama cerca suyo, el menor obedeció sentándose en donde Mikaru le había dicho, éste esperó un poco para decir otras palabras – Creí que no ibas a volver luego de lo de la otra vez, pero…lo siento, se que te ha herido lo que dije
- No fue nada, solo fue la verdad…de todas formas creo que ya no debo preocuparme por eso – otra vez sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.
- No llores, ¿Por qué lloras? – preguntó preocupado, intentó incorporarse pero Kenji al ver lo que intentaba lo detuvo.
- No debes incorporarte así, lo sabes – dijo enfadado de repente, sin que pudiera evitarlo las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas - ¿Puedo quedarme hoy aquí? – secó sus mejillas con su manga pero era en vano porque nuevas lágrimas las humedecían.
- Por supuesto que puedes pero quiero saber porque lloras – le tomó la mano suavemente. Kenji comenzó a relatarle la historia tal cual había sucedido, en momentos se detenía ya que no podía evitar llorar fuerte. Mikaru lo jaló hacia él para abrazarlo, el menor dejó que este le besara los párpados y lo acariciara, por alguna extraña razón eso lograba calmarlo. Terminó de relatar la historia recostándose a un lado para no molestarle. Apoyó su cabeza en el hombro del rubio y suspiró entrecortadamente.
- Y eso es todo lo que sucedió
- ¿Pero no vas a volver a tu casa? Tus padres deben estar preocupados
- Hoy no quiero volver…Kamijo tiene razón al suponer que no es buena idea regresar hoy, creo que…será mejor esperar un tiempo
- Y tú le obedeces a ese idiota…bien, al menos si no vas a ir a casa llama por teléfono. Solo diles que estás a salvo pero que volverás en un tiempo.
- No quiero
-¿Tan difícil es no preocupar a tus padres más de lo que deben estar?
- ¡Dije que no quiero!
- Vas a hacerlo… ¡Satoshi! ¿Dónde está mi móvil? – gritó luego quejándose mientras se apoyaba la mano sobre el estómago.
- Mikaru ya basta, no voy a hacerlo
- Si vas a hacerlo – discutía mientras veía llegar a su amigo con el móvil en mano. Una vez que Satoshi se lo alcanzó, éste se lo entregó a Kenji – Vamos, no seas caprichoso y hazlo o me harás perder la paciencia- fulminó con la mirada al menor de tal forma que éste no tuvo otra opción que ceder. Marcó el número del teléfono de su casa esperando a que alguien respondiera, finalmente su madre respondió.
- Mamá…estoy bien pero volveré a casa cuando se me plazca, adiós – dijo de mal talante luego colgando.
- Lo podrías haber dicho de otra manera pero al menos cumpliste – le quitó el teléfono dejándolo sobre la mesa de luz.
- No me digas que hacer – se puso de peor humor al escuchar el tono que el mayor había empleado.
- ¡Voy a preparar té!- anunció Satoshi huyendo de la habitación al ver lo tenso que estaba el clima.
- Haz silencio, mocoso. Que vas a lograr ponerme de mal humor a mí también- dijo como si jamás hubiera escuchado a su amigo.
- ¡Oye no soy un mocoso!
- Si lo eres, eres un mocoso que no es capaz de valorar a sus padres poniéndose en su lugar a pensar un poco como se sentirían en este momento.
El menor hizo silencio, el rubio tenía razón. Por más que hubiera pasado lo que pasó sus padres deberían de estar preocupados por el estado de su hijo luego de que se arrojara de un automóvil en movimiento, mucho más si éste había huido y podría estar en cualquier parte de la ciudad.
-… ¿Quieres tomar una ducha o dormir?- preguntó el dueño de casa luego de que todo pareciera en calma.
- No, gracias… - respondió como ausente.
- …Lo siento…siento haber dicho eso. Es que me haces enfadar cuando te pones así de ciego- pasó su brazo por los hombros de Kenji acercándolo, le besó la mejilla.
- No importa tienes toda la razón. Incluso la otra vez…cuando dijiste eso…y ahora que me expulsaron yo…yo…
- No tienes nada, ¿Eso quieres decir?
-...
- Tienes a gente que te aprecia, sino no estarías aquí hoy. Tienes el amor de alguien, estás sano. Deberías agradecer eso. Y me alegra que lo que te dije al menos haya logrado abrirte un poco los ojos.
- Ya te dije que el amor…- se detuvo y se levantó caminando hacia la ventana, de alguna manera mirar ese gris paisaje le daba paz.
- ¿El amor que?- se sentó con dificultad en la cama viendo como el menor intentaba abrir la ventana - ¿Por qué estas tan negado al amor? – se levantó con el doble de dificultad sintiendo como su herida ardía.
- No hables estupideces – dijo irritado al saber que el mayor otra vez volvía a acertar. Se puso algo nervioso mientras lo sentía acercarse, buscaba con su mirada algún seguro que mantuviera la ventana tan tercamente cerrada, quería salir al balcón a tomar un poco de aire ya que se sentía abrumado.
- Dime entonces que es el amor para ti, Kenji – lo miró serio cuando este volteó a verlo completamente enfadado en un intento de hacerlo volver a la cama.
- El amor es una pérdida de tiempo...y yo no necesito de eso, muchas gracias - volteó dándole la espalda para seguir con lo suyo.

- Estás muy equivocado... ¿Lo sabes?- tomó de la cintura al pequeño para voltearlo haciendo que lo mirara - Yo puedo probarte que en verdad no es lo que piensas
Kenji no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas. Titubeó un par de palabras sin sentido luego bajando la mirada. – Vas a ponerte peor, ve a recostarte – otra vez quería llorar.
-No lo haré
- Eres un tonto
-¿Por qué me dices eso?
- ¡Porque tú hablas sin entender nada!- explotó más enfadado que antes.
- Disculpa pero yo te escuché cuando hablaste antes, se lo que te sucede – quitó el seguro de la ventana y el menor la abrió violentamente saliendo al balcón, Mikaru lo siguió tercamente abrazándolo por detrás - Ya encontrarás algo que hacer en todo caso- comenzó a hablarle directamente al oído - Ya te lo dije, la escuela no lo es todo en la vida. Aunque en esta sociedad la gente logre conseguir buenos trabajos estudiando, esforzándose, eso puede llegar a enfermar mentes, ¿O no?. La vida está llena de cosas importantes, se puede sobrevivir de otras mil maneras y nadie que no ha hecho ni terminado la escuela ha muerto. Solo es cuestión de encontrar la forma, ese otro o esos otros caminos, siempre hay uno para ti – volvió a besarle la mejilla – Y deja ya de llorar que con eso no solucionas nada – lamió una lágrima que vio resbalar.
- …Mikaru…
-Dime – respondió tranquilamente
- Enséñame lo que es el amor, por favor
- Lo haré

0 comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu mensaje ^^