-Dije que no necesitaba atención médica – se quejaba dolorido Mikaru al sentir como Hizaki le revisaba la herida.
- Tu calla y deja a Hizaki trabajar en paz- le regañaba Satoshi, había tenido que llevar al enfermero al departamento de su amigo ya que la herida de este se veía bastante mal luego del incidente de hacía poco tiempo atrás.
- Su piel se ha desgarrado un poco en algunos puntos, como me habías dicho ese esfuerzo le hizo muy mal – sacó de su bolso el hilo y la aguja para suturar nuevamente – Espero tú aprendas la lección y te quedes quieto a partir de ahora para que esto sane bien – le hablaba algo molesto mientras se acomodaba para comenzar a trabajar.
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-Bueno, la casa no es de lo más lujoso pero es bonita – dijo con algo de pena Teru cuando ya habían llegado a la puerta del departamento – Kami debe estar dentro durmiendo, aún es temprano, tratemos de no despertarlo – tomó las llaves y abrió la puerta dejando pasar primero a Kenji que caminando con paso lento y sin prestar atención a su alrededor entró- ¡Ven por aquí! Comeremos algo bien delicioso – le animaba jalándole de un brazo para que lo siguiera a la cocina luego de haberle quitado la mochila dejándola en el sofá.
El menor, ausente se dejaba llevar. Por más que las intenciones de Teru fueran las mejores sus ganas de romper en llanto en cualquier momento no se iban. Vio como el chico ponía leche a calentar mezclándola con un poco de cacao en polvo - ¿O prefieres té? – le preguntó mirándolo.
-No, eso estará bien – respondió sin ganas distrayéndose un poco al mirar como Teru revolvía en la olla.
- Come cuantas quieras – le indicó Teru alcanzándole un frasco lleno de pequeñas galletas – Y si aún te quedas con hambre puedes comer alguna otra cosa- sonrió tiernamente sin dejar de revolver la leche chocolatada que comenzaba a tomar temperatura.
- Gracias – tomó una galleta y se la llevó a la boca masticándola pero en verdad lo que menos sentía en ese momento era hambre, debido a la angustia que pasaba su estómago parecía haberse cerrado – Están deliciosas- dijo para hacer sentir alegre al dueño de casa. Sonrió un poco al escuchar al chico cantar una canción mientras apagaba el fuego y servía el chocolate caliente en dos tazas, aspiró el aroma cerrando los ojos, le resultaba agradable.
- Ten, cuidado que quema – le advirtió alcanzándole la taza – Y siéntate aquí – le indicó una silla en la mesa de la cocina - ¿O quieres ver televisión?
- No, gracias. No me gusta mucho ver la televisión – tomó asiento donde Teru le había indicado soplando su taza humeante para enfriar un poco el líquido.
El otro chico llevó el frasco de galletas a la mesa, tomó asiento frente a Kenji y se comió un par de galletas.
-¿Te duele?- le preguntó señalando la mano del menor, este tenía un pequeño raspón debido a la caída desde el auto.
- ¿Eh? Un poco…
-¿Cómo te hiciste eso? ¿Y eso? – preguntó eso último ahora señalándole la mejilla
- Etto…es una larga historia – dio un sorbo a su taza ignorando la quemazón del chocolate que aún no estaba tan tibio como para beberlo.
-Cuéntamela entonces – miró con curiosidad a Kenji apoyando su codo en la mesa y comiendo más galletas.
-…Bueno…te contaré…- apoyó su taza en la mesa y miró un punto fijo en ella pensando por donde podría comenzar a explicar todo lo que había sucedido.
- … ¿Lo quieres con más azúcar?- le preguntó al ver al menor mirando fijo su taza pensando en que éste no estaba satisfecho con su chocolate
- No, no es eso…solo pensaba…Bien, todo esto comenzó en realidad por culpa de Mikaru. El muy tonto tuvo una pelea y salió muy mal herid…
- ¡¿Qué?! – interrumpió asustado apoyando sus dos manos en la mesa acercando su rostro al de Kenji - ¿Pero está bien ahora? ¿Qué le ha pasado? ¿Con quien ha peleado? ¡¡¿Porqué?!!
-C-cálmate un poco por favor – levantó un poco sus manos haciendo un gesto sintiéndose nervioso y acosado – el está bien, solo necesita reposar, le han cosido la herida pero no puede moverse mucho
- Oh…eso debió dolerle mucho
-…Etto…Y como él no podía moverse Satoshi le pidió por favor si no podía llevarme con él a…a…ro….bar…porque necesitaban a alguien que vigilara que nadie se acercara al lugar.
- O ya veo…nunca me ha gustado el estilo de Satoshi, seguramente olvidó reducir a algún guardia y el tonto no revisó bien todos los lugares, alguien debió llamar a la policía y luego deben haberlos perseguido como en las películas tal vez chocaron contra algún otro auto y los arrestaron y woo! Tú en la cárcel! – no paraba de hablar creando por sí mismo una historia que no estaba tan errada de la realidad, Kenji miraba al chico casi con un tic en el ojo comenzando a marearse por el parloteo de este.
- Espera…n-no fue tan así…oye… ¿me escuchas?- pero el chico era implacable – oye…
- Ya Teru, déjalo hablar – interrumpió una voz que hizo sobresaltar al menor. Kamijo estaba recargado contra el marco de la puerta de la cocina escuchando la conversación sin que ese par se percatara – Continúa- le dijo a Kenji amablemente quedándose en su lugar. Teru ahora bebía su chocolate escuchando con atención a lo que el menor relataba.
- Y me distraje, la policía llegó. Satoshi arrancó el auto dándose a la fuga, nos dijo a un chico que se había quedado conmigo que nos esperaba a unas calles. Huimos de la policía pero yo soy bastante torpe para ese tipo de cosas así que nos capturaron – hizo una pausa ya que una sensación horrible lo había invadido, pensando que iba a llorar.
- Satoshi jamás cambia – opinó Kamijo frotándose las sienes.
- … Mis padres comenzaron a acusarme de delincuente luego de que eso sucediera, ni siquiera podía explicarles. Satoshi fue a mi casa a buscarme, Mikaru estaba desesperado por verme al enterarse de todo lo que había pasado y creo que se hizo daño, intenté alejarme de ellos.... Luego salió esa noticia en el periódico, todos se enteraron incluso en la escuela – sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas – Me expulsaron – intentó limpiarse las lágrimas con la manga del sweater de su uniforme escolar – Mi padre me golpeó – se tocó la mejilla - dijo que me enviaría a un reformatorio para que supuestamente dejara de ser un delincuente… ¡Pero yo no lo soy! – gritó – Por eso me arrojé desde el auto en movimiento y huí de mis padres – comenzó a llorar sin ya poder continuar hablando. Teru se levantó de su silla para abrazarlo. Le acarició el cabello dándole uno que otro beso tierno en la frente, Kamijo caminó hacia la silla que Teru había dejado libre.
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-Terminamos – confirmó Hizaki luego de limpiar la herida – Ahora descansa y no vuelvas a moverte por favor – le rogaba mientras desinfectaba los instrumentos que había usado para volver a cerrar la herida del rubio. Satoshi sacudía su mano derecha que Mikaru había apretado demasiado fuerte para aliviar un poco el propio dolor. El enfermero se despidió siendo acompañado por Satoshi hasta la puerta del departamento, luego de darle las gracias cerró la puerta volviéndose a la habitación de su amigo.
- A ver si aprendes ahora – se quejó recostándose a su lado luego encendiendo un cigarrillo – Que mano para una próxima vez creo que ya no me quedará- bromeó haciéndose sonar todos los huesos de la mano.
- Cállate y dame eso, idiota- le arrebató el cigarro recién encendido dándole una calada.
- Tu ternura para conmigo me conmueve – comentó algo enfadado sacando otro cigarro para él.
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-Si quieres hoy puedes quedarte aquí – le invitó amablemente Kamijo una vez que el menor se había calmado – Porque creo que si hoy regresas a casa no va a irte muy bien – entrelazó sus dedos apoyando ambos codos en la mesa – No creo que Teru tenga problema alguno en cederte su cama una noche
- Por supuesto que no – dijo en tono melódico abrazado a Kenji - ¿Quieres quedarte?...etto…por cierto olvidé tu nombre
- Kenji – respondió algo más animado – Creo que mejor no molesto y me quedaré con Mikaru, ¿Este es el mismo edificio o me equivoco? – sabía de memoria el camino hacia ese lugar, aunque antes no lo había notado más tarde cayó en la cuenta de que ese era el edificio de Mikaru.
- Estamos a un piso por encima de su departamento, por cierto… ¿Tú que eres de Mikaru? – cierto tono amargo se reflejó en la voz de Kamijo al nombrar al rubio.
- B-bueno…nosotros…
- Él es la pareja de Mikaru.... ¡Pero yo quería que te quedaras aquí! – dijo encaprichado Teru haciendo más fuerte el abrazo, hizo puchero intentando convencer a Kamijo para que no dejara ir al menor tan fácilmente.
- Teru, si él quiere quedarse con Mikaru lo hará, no podemos obligarlo a que se quede – le regañó el mayor intentando ignorar lo tierno que se veía el chico con esa cara de puchero.
- Pero esta tarde te quedas conmigo, saldremos a pasear y comeremos cosas deliciosas. ¿Quieres ir a por un helado?
- ¡Teru!
- Lo siento
- En verdad me gustaría – comenzó a hablar Kenji – pero…a pesar de todo en verdad tengo muchas ganas de saber como se encuentra Mikaru.
- Pues…Teru puede llevarte – miró al más pequeño que asintió.
- Si quieres ir a verlo ahora te llevo – aún se abrazaba al chico juntando su mejilla con la de él.
- ¿En verdad podrías?
- Claro. ¡Nos vamos!- sonrió y lo soltó - ¿No quieres llevarte una galletita para el camino?- tomó el frasco de las galletas acercándoselo, Kenji negó con la cabeza. Se despidió de Kamijo agradeciéndole todas las atenciones a medida que Teru casi lo arrastraba tironeándole del brazo para que avanzara.
El mayor aún sentando a la mesa no tuvo otra alternativa que echarse a reír luego de verlos salir de esa manera de la cocina, suspiró y se puso serio una vez que escuchó la puerta de entrada cerrarse. Miró pensativo la taza que aquel chico había dejado a la mitad – Así que él es…- reflexionó en voz alta levantando una ceja.
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