Rescátame - Capítulo 6 y 7

Capítulo 6:

-Sabía que no ibas a creerme

-Eso no existe, los vampiros no existen

-Él lo es, por favor…no quiero que algo suceda por mi culpa… ¡ya no quiero ver morir a nadie!

-No va a suceder nada malo, lo prometo – se miraron durante segundos a los ojos – es una promesa- afirmó y le regaló una pequeña sonrisa que Juka devolvió. Lo recostó nuevamente y lo cubrió acomodando las mantas. Iba a volver a su asiento cuando Juka lo tomó por una mano.

-Quédate hoy conmigo - le suplicó. Klaha asintió y se sentó en su silla aún con la mano de Juka sobre la suya.

-Descansa, lo necesitas – dijo Klaha todavía pensando en el gran delirio que acababa de escuchar. ¿Vampiros? Imposible…

- oye…-dijo el más pequeño rompiendo el silencio, Klaha creía que ya se había quedado dormido pero al parecer no era así. Levantó su vista – yo…yo he olvidado tu nombre…que vergüenza

-Soy Klaha

-Klaha…por favor… ¿podrías apagar la luz? ¿Y dejas encendida las luces suaves?

- de acuerdo

-gracias

Y así lo hizo volviendo a su lugar luego de haber hecho lo que Juka le pedía. Luego de darse las buenas noches, Juka cerró sus ojos y se dispuso a dormir mientras que Klaha no podía dejar de observarlo, era inevitable, era como si ese pequeño tuviera algo especial.

Estaba agotado, realmente agotadísimo, en ese día había sufrido tensiones, angustias, miles de cuestionarios y nerviosismo, y para colmo su cabeza le dolía. Necesitaba una ducha y una buena cena caliente pero había prometido a Juka que esta noche iba a quedarse con él. ¿Por qué Juka tendría tanto miedo si después de todo estaba dentro de un hospital? ¿Por qué le había dicho semejante mentira acerca de su tutor? ¿Vampiros?

Si, esa idea por más loca que fuera aún no abandonaba su mente.

El cansancio lo venció y se quedó dormido sentado en la silla, dejando caer hacia abajo su cabeza.

Y soñó…un paisaje totalmente desierto, un cielo rojo…Juka en medio y una figura totalmente negra se aproximaba a él y Juka lo llamaba…lo llamaba desesperadamente…parecía no poder moverse…y la sombra se acercaba, cada vez más se acercaba hasta que…

Unas voces lo despertaron, en un principio, se dedicó solo a escuchar sin moverse.

-Tú vendrás conmigo - decía una voz autoritaria que hizo que la piel se le erizara.

-Yo…lo lamento mucho, lamento mucho señor! Lamento lo que ha sucedido- decía Juka en un tono de angustia – nunca más va a suceder…lo juro!

-Juka…Juka…sé que no ha sido tu culpa- escuchó a Juka quejarse, sábanas moviéndose – pero nunca lograrás escapar de mí nuevo de esta manera…¿ Acaso ibas a volver a casa luego de recuperarte? No lo creo…de todas formas, ahora mismo vienes conmigo

-¡No, no! No quiero- en tono de desesperación.

Ya no lo soportaba y abrió sus ojos, alzó su cabeza para encontrarse con un hombre sentado al borde de la cama de Juka, lo tomaba por una muñeca y su otra mano estaba sobre el hombro del pequeño. Klaha se estremeció cuando este dirigió su fría mirada hacia él, jamás había visto a una persona con semejantes características. Piel blanca, luminosa, cabello largo y oscuro, unos ojos que daban escalosfríos, una belleza perfecta.

- Déjalo en paz- dijo Klaha con determinación a pesar de lo terrorífico que era aquel individuo

- creí que tú no ibas a molestar…de acuerdo…primero tendré que encargarme de ti- dijo Mana incorporandose


Capítulo 7:


¿Como había logrado rodear la cama tan rápido? Ahora Mana lo tomaba por un hombro, levantándolo de su silla como si pesara lo mismo que una pluma. Sorprendido y asustado, Klaha intentó retroceder.

-Tú serás mi cena- dijo Mana antes de acercar su boca a su cuello.

-POR FAVOR NO LO HAGA- gritó Juka incorporándose y rápidamente se interpuso entre ambos cuerpos, abrazó a Klaha – iré con usted amo, por favor no le haga daño

“- él…no puede ser…es imposible, debe haber alguna explicación para esto-“pensaba asustado Klaha mientras observaba a Mana

Mana pareció pensar lo que Juka acababa de decir, con un ademán un tanto aristocrático se sentó sobre la cama, sobresaltando al par que aún estaba abrazado.

-De acuerdo, pero tendrás que trabajar el doble, y no habrá comida para ti el día de mañana

-¡¿Pero que…- Klaha no pudo continuar con su protesta porque Juka lo abrazó aún más fuerte, bajó la vista, Juka lo miraba con expresión de cautela.

-Si, señor- dijo soltando a Klaha, se acercó a Mana –lo que usted diga estará bien- en ese momento se tomó su cabeza con sus manos haciendo una mueca de dolor.

-Ahora vas a decirme porque tienes eso- dijo Mana señalando las vendas

-Hoy…un automóvil me ha arrollado, me he golpeado la cabeza muy fuerte…me duele… me siento muy mareado…- su cuerpo se debilitó y hubiera caído al suelo de no ser por Klaha que lo sostuvo.

-Él debe recuperarse- dijo Klaha que tomó a Juka haciendo que se sentara en la cama, éste último al sentarse, aún débil se dejó caer hacia delante abrazando nuevamente a Klaha – se encuentra muy mal y debe descansar unos días aquí- dijo en tono duro

-Él solo está exagerando, no se encuentra tan mal- dijo Mana con desdén

-Tú…vas a pagar por esto- le dijo con furia notable - ¿Como puedes maltratarlo de esta manera? ¿Cómo puedes tenerlo en estas condiciones? ¿COMO?!

-Después de todo es un simple y miserable humano

-¿Y acaso tu no eres un humano como él?!

-Yo soy algo superior a esa escoria que es tu raza, yo soy un vampiro

-Eso no es cierto, eso no existe, los vampiros solo existen en las historias de terror

-De acuerdo, como quieras creerlo…- en un abrir y cerrar de ojos Mana estaba aún más cerca, casi rozando el cuerpo de Juka – ahora dime como pude hacer eso- dijo jactándose – o esto- se acercó a un espejo a un lado de la cama de Juka, Klaha se sobresaltó al no ver el reflejo de aquel hombre en él.

-T-tú…- titubeó sin poder creer lo que sus ojos veían, ¿era posible? ¿Cómo podía ser posible?

- Los vampiros existimos- dijo Mana mostrando sus filosos colmillos, ante la impresión del momento Klaha se desmayó.

Unos gritos lo despertaron, era Juka gritando. Al abrir sus ojos pudo notar que no se encontraba en el hospital y estaba recostado sobre una cama, una habitación iluminada por escasa luz se veía muy deteriorada y los gritos continuaban.

Con desesperación se puso de pie y abrió la puerta, caminó por el pasillo hacia donde se escuchaban más fuertes los gritos y súplicas de Juka. Finalmente llegó, la sala de estar, se detuvo en seco al ver esa imagen que hizo sentir que el alma se caía a sus pies

Rescátame - Capítulos 4 y 5

Capítulo 4:

En medio del silencio de esa blanca y enorme habitación, a contraluz observaba el perfil de aquel niño dormido, la luminosa piel blanca contrastaba con el cabello azabache, esos ojos cerrados...esos parpados suaves, un rostro totalmente angelical. Una venda rodeaba la mayor parte de su frente y su cabeza, al igual que en su brazo derecho.

Acercó su silla un poco más a la cama y estiró su mano para apoyarla tímidamente sobre la mano de Juka. Hacía ya varias horas que había salido de la sala de emergencias y ahora estaba en esa habitación. Se sorprendió un poco al ver esas marcas en las muñecas pero le restó importancia, tal vez el mismo accidente se las había provocado.

En el hospital le habían hecho muchas preguntas y había tenido que firmar demasiados papeles. El solo respondía con si y con no, algunas preguntas eran hechas a propósito, pensando la secretaria en que si Klaha era una especie de pervertido o solo era un conocido como él mismo decía.

Casi se quedaba dormido cuando Juka al fin abrió los ojos, cerrándolos fuertemente ante el impacto con la luz. Lentamente llevó su mano a su cabeza vendada, se quejó y con los ojos entrecerrados observó a su alrededor hasta encontrarse con Klaha. Confundido lo analizó antes de comenzar a hablar.

-¿q...donde estoy?- preguntó intentando incorporarse

-no, no te muevas!- lo detuvo Klaha – Hola ^^, etto…estás en el hospital, es que…tuviste un accidente y bueno, yo…luego te explico bien, ahora que despertaste debería llamar al médico, aprieta ese botón- le indicó un botoncillo a un lado de su cama

- me duele mucho la cabeza

- eso es porque debes descansar, recuéstate

-¿Qué me ha sucedido?-

-Bien, por donde comenzar…etto…yo…iba en taxi camino al trabajo, el taxista dobló la esquina y…tú cruzabas la calle, al parecer no te vió y…bueno…me asusté mucho al verte- contestó sonrojándose

-¿O sea que un automóvil me ha arrollado???- preguntó casi gritando y se tonó su cabeza con ambas manos en un gesto de dolor.

-si, no tienes idea de lo horrible que fue

-créeme que lo se….- de pronto abrió sus ojos sobresaltándose- MANA-SAMA!- gritó recordando a su amo

- ¿Qué has dicho, Juka? – preguntó extrañado Klaha

En ese momento el médico entra seguido de una joven enfermera, habla con Juka a la vez que lo examina. La enfermera acomoda unas almohadas y le inyecta medicamentos. Klaha, aburrido contesta algunas preguntas del médico, ya comienzan a cansarle las preguntas que todos le hacen en ese maldito hospital. Finalmente el médico se retira seguido de su enfermera y la habitación queda en silencio nuevamente. Juka se cubre con las mantas volteando, dándole la espalda a Klaha.

-Juka… ¿Qué habías dicho?- volvió a preguntar con curiosidad

-nno es nada…solo lo mismo que antes, que me duele la cabeza- dijo con cierto nerviosismo en la voz

- ¿Habías dicho Mana-sama o algo así?- insistió intentando que Juka hablara – habías dicho eso- dijo satisfecho ya que Juka se había sobresaltado notablemente al escuchar ese nombre - ¿Quién es Mana-sama, Juka? Respóndeme ahora mismo

Capítulo 5:

Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas – debo salir de aquí- repetía una y otra vez mientras intentaba sentarse en la cama.

-¿Qué crees que haces Juka?! Acabas de tener un accidente. Respóndeme, por favor- dijo intentando detenerlo.

-debo irme, tengo miedo, debo irme, déjame, suéltame, SUÉLTAME, SUÉLTAME- había entrado en un ataque de histeria.

-Cálmate, por favor cálmate- se sentó en la cama y rodeó con sus brazos el pequeño cuerpo- shh…ya…- dijo suavemente mientras le acariciaba el cabello evitando las vendas para no despertarle el dolor. Juka le correspondió el abrazo hundiendo su cabeza en el pecho de Klaha y se quedaron así hasta que la respiración del menor se volvió a un ritmo tranquilo – Antes de irte debes recuperarte, luego, podrás irte. Ahora necesito que me hables un poco sobre ti…-

-……-

-¿Quién es Mana-sama?- preguntó suavemente. Los puños de Juka se cerraron fuertemente alrededor de un poco de tela de la camisa de Klaha y su cuerpo comenzó a temblar como si le hablara de la mismísima muerte.

-…….él…yo vivo con él, en su casa

-¿es algún pariente?

-…n-n-no…él…él es mi amo

-¿tu amo?- preguntó algo perplejo

-él ha salvado mi vida y yo…debo servirle, es la única manera que tengo de pagarle- se retorció apretando aún más los puños

-y en estas condiciones te tiene a ti- dijo con un dejo de furia en la voz – es un…maldito bastardo…

-……..

-Dijiste que tenías miedo, ¿A que tienes miedo? ¿A él? ¿Acaso te ha hecho algo malo?

Sin poder evitarlo Juka rompió en llanto, su cuerpo se retorcía y se quejaba terriblemente. Era el llanto más desgarrador que alguna vez Klaha hubiera escuchado, pronto sus ojos se llenaron de lágrimas también.

-Ju-Juka…- tartamudeó entre lágrimas tomándolo por el mentón para hacer que lo mirara a los ojos - ¿El te ha hecho algo malo? – no sabía que tomarlo de esa forma sería tan malo para alguien, Juka se había alejado espantado hasta chocar contra la pared.

-N-no vuelvas a tocarme- dijo histéricamente, ese pequeño gesto de cariño por parte de Klaha había hecho que en segundos miles de momentos horribles volvieran a su mente, volvió a sentirse como normalmente se sentía, sucio y corrompido.

-Entonces esas marcas…- pensó en voz alta observando las muñecas de Juka que aún seguía horrorizado y no le quitaba los ojos de encima – que terrible- dijo en un hilo de voz – Juka, tú puedes confiar en mí, yo no soy como él, yo puedo ayudarte

- ………- Nuevas lágrimas se asomaban por sus ojos, tal vez Klaha le mentía y todo era una trampa, tal vez su mismo amo lo habría enviado a buscarlo y al llegar a la casa lo castigaría nuevamente.

-El médico me dijo que las enfermeras habían visto cicatrices en tu cuerpo, ¿él te ha hecho todo eso?- preguntó acercándose solo un poco para no espantarlo.

-…….me lo merecía

-nadie merece semejante cosa, está demente, debe pudrirse en una celda, por supuesto que sí, Juka- dijo enfurecido cuando Juka negó con su cabeza

-nadie puede hacer eso…por favor, no vuelvas a verme- en sus ojos se reflejaba el miedo

-no puedo dejarte solo, ¿estás loco?, no pienso descansar hasta ver a ese criminal en una celda

-por favor, no lo hagas, él…él podría matarte!

-no lo hará

-si lo hará, es demasiado peligroso

-Juka, por favor, entra en razón, no puedes continuar viviendo de esta manera

-Tú entra en razón, debes alejarte, olvida que me has conocido, vete!

-No voy a dejarte

- Va a matarte

-¿Tan peligroso es?

-Es un vampiro

-¿Qué? ¡Eso no existe!

Rescátame - Capítulo 3

Sintiendo sus ojos hinchados caminó hacia el baño. Encendió la luz y cerró la puerta. Se metió en la ducha y abrió el grifo dejando que el agua corriera por todo su cuerpo. Frotó su cuerpo con el jabón hasta que su piel dolió, a pesar de todo continuaba sintiéndose sucio. Todo su cuerpo le dolía, casi no podía mantenerse en pie. La angustia parecía hacer su pecho más pesado. Se sentó aún con el agua cayendo y cerró sus ojos intentando ya no pensar en nada.

El agua comenzaba a volverse fría, incorporándose cerró el grifo y se encaminó a su habitación envuelto en una toalla.

Se secó suavemente y se vistió con su pijama. Se recostó agotado y escuchó el silencio que reinaba en el lugar. Seguramente Mana estaría fuera de la casa como todas las noches, Juka no sabía hacia donde se dirigía su amo cada noche luego de abandonar el lugar, de todas formas no le interesaba, lo único bueno era que estaba solo, y ese vampiro no lo molestaría.

Cerró sus ojos y se revolvió entre las mantas adolorido. Acarició su estómago, le dolía mucho. Pronto el sueño llegó y se dejó caer en él.

Despertó con el sonido de pájaros cantando, se levantó lentamente y espió entreabriendo las cortinas, era un hermoso día.

Se estiró y se quedó de pie junto a la ventana pensando en la nada, luego, buscó su ropa para vestirse.

Caminó por el pasillo oscuro y silencioso, se asustó por el sonido de su propio estómago. Decidió salir a buscar su desayuno. Todos los días era lo mismo, Mana nunca lo alimentaba, ni siquiera le daba dinero para comprar así que tenía que hurtar de tiendas y supermercados cuando no había nada en buenas condiciones en la basura de los vecinos y hoy no había tenido suerte.

Caminaba por una calle superpoblada, observaba sus muñecas que tenían grandes marcas rojas, producto del rudo agarre de su amo la noche anterior.

-rápido! Llegaré tarde al trabajo, le juro que le pago extra! Apresúrese! – casi le gritaba Klaha al taxista, la calle estaba atestada tanto de automóviles como de personas y era imposible avanzar rápido. Con su paciencia colmada, el taxista tomó una calle a su derecha, una señal lo detuvo.

Comenzaba a avanzar un tanto rápido cuando de un golpe se detuvo. Klaha, golpeándose la cabeza contra la ventanilla protestó pero el taxista ya se había bajado del auto. ¿Qué rayos hacía ese hombre? ¿Estaba apresuradísimo y se bajaba del auto?

Entendió que algo que sucedía cuando personas comenzaron a amontonarse creando un círculo alrededor del auto. Klaha se bajó y caminó unos pasos hacia donde todos dirigían sus miradas, el conductor hablaba histéricamente por teléfono y un automóvil con dos policías acababa de llegar.

Grande fue su sorpresa cuando al bajar su mirada se encontró con aquel chico de cabello azabache, tendido en el suelo. Una importante cantidad de sangre a un lado de su rostro.

-Juka!- gritó dejándose caer a un lado del chico, una ambulancia se aproximaba abriéndose paso entre la gente.

Rescátame - Capítulo 2

Juka corrió algunos minutos hasta asegurarse de que aquel hombre no lo perseguía. Se detuvo y agitado descansó. Caminó cuatro calles hasta quedar de pie frente a una casa muy bonita. Un portal y detrás de él un gran parque con muchas rosas, entró en el parque y caminó lentamente hacia la puerta, giró el pomo para entrar, la puerta estaba abierta.

Entró cerrando silenciosamente, acomodó un par de cortinas que estaban semiabiertas. Esa era la casa de su amo y sabía muy bien que si no estaba completamente oscura durante el día se enfadaría con él y lo castigaría.

Continuó caminando silenciosamente, no quería despertar a su amo que dormía plácidamente en su dormitorio. Caminó por un pasillo hasta entrar en una habitación, su habitación y se recostó agotado en su cama quedándose dormido a los pocos minutos de observar la nada en la oscuridad.

-Juka…despierta- una voz suave. Juka abrió los ojos lentamente para encontrarse con su amo vampiro sentado al borde de su cama.

-s-señor! Perdóneme por haberme quedado dormido, perdóneme! – dijo Juka dando un salto de la cama y poniéndose de rodillas, su cuerpo no dejaba de temblar – yo no he podido conseguir lo que me pidió, iba a ir a buscarla luego de descansar un poco, lo siento, lo siento mucho- se disculpaba una y otra vez

-¿Y que voy a cenar hoy? ¿Acaso quieres matarme de hambre?!- dijo fríamente empujando al chico, este cayó golpeando su espalda contra el frío suelo.

-lo siento…- llorisqueaba Juka cubriéndose su cabeza con sus manos, su amo se acercaba a él lentamente – le prometo que mañana no voy a fallar señor Mana-sama, por favor no me castigue!

-ven aquí- dijo fríamente y tomándolo por un hombro lo alzó del suelo – más vale que mañana mismo consigas a esa chica que te pedí… ¿tan difícil es hacer lo que te pido? ¿así me pagas? Recuerda que yo he salvado tu insignificante vida

- lo se, señor, lo se, prometo encontrarla- Juka no podía moverse, el miedo casi no le dejaba respirar

- mmhh…de todas formas hoy tendré que castigarte, parece que nunca aprendes, Juka- dijo con un tono fingido de preocupación.

-no lo haga, por favor- las lágrimas comenzaron a caer sin poder detenerse, intentar huir empeoraría las cosas, ahora tenía miedo, miedo a sufrir, cada vez que su amo lo castigaba le dejaba horribles heridas, cicatrices que ni de su piel ni de su alma podría borrar nunca.

Gritó cuando Mana lo arrojó sobre la cama. Paralizado, sabía lo que lo esperaba, Mana iba a someterlo una vez más. Desde hacía muchos años su amo lo obligaba a hacer este tipo de cosas, además de torturarlo y casi desangrarlo cuando no había mujeres extranjeras en la ciudad…ese tipo de mujeres eran las favoritas del vampiro, decía que su sangre era única, totalmente diferente a las de su propio país.

-por favor, no!- gritaba mientras llorando intentaba inútilmente escapar. Evitó un beso de Mana, y este, enfadado por el rechazo lo tomó por la mandíbula y lo besó a la fuerza. Con su mano libre sostuvo las muñecas de Juka mientras que con sus piernas sostenía el pequeño cuerpo.

-tú sabes lo mucho que me excita verte así, si quieres que esta vez no sea rudo contigo no me rechaces de esa manera. ¿Acaso tu amo te produce asco? – preguntó sarcásticamente. En un acceso de rabia, Juka escupió aquel delicado y femenino rostro del cual esa expresión fría se borró dejando paso a una de ira – tú te lo buscaste- le dijo antes de comenzar a forzarle los pantalones.

Por más que intentaba soltarse era imposible, el vampiro era demasiado fuerte. Sus muñecas dolían, su alma dolía, una vez más estaba haciéndole esto y no podía hacer nada para evitarlo.

Cerró sus ojos fuertemente, más lágrimas escaparon, Mana lo volteó hábilmente dejando su espalda a su merced, de esta manera las posibilidades de escapar eran aún menores. Apretó aún más sus parpados y unas cuantas lágrimas más se escaparon al sentir ese dolor que ya hacía años era tan común.

Sentía sangrar, su voz iba desvaneciéndose, ya ni siquiera podía gritar, no quedaban lágrimas para llorar y no había nadie que lo ayudara. Mana no era nada delicado, lo embestía con demasiada fuerza mientras que acercaba su boca a su oído gimiendo placenteramente, besándolo en su cuello y en su espalda dándole a Juka esa sensación de estar eternamente sucio.

Parecía que los minutos eran eternos, finalmente su amo terminó con un gran gemido, se recostó a su lado algunos instantes antes de ponerse de pie y caminar fuera de la habitación acomodándose la ropa.

Solo, en aquella habitación iluminada por pequeños rayos de luz de luna que se colaban por la ventana, se cubrió y en posición fetal, aún temblando se abrazó sus rodillas y comenzó a llorar de nuevo.

-¿Por qué? ¿Porque tenías que morir, mamá…papá….? Los necesito – dijo casi en susurro entre lágrimas.

Rescátame - Capítulo 1

A este fic lo comencé a escribir en Mayo del año pasado, me gustaría hacerle una continuación, tal vez lo piense para estos meses también ya que sería interesante una segunda parte ^^

Aquí les dejo el capítulo 1:


Caminaba por las superpobladas calles de Tokyo, iba en busca de algo para el almuerzo, era su día libre en la semana.


Dobló la esquina y cruzó en la siguiente calle. Entró al supermercado y comenzó a caminar tranquilamente. Para su suerte el mercado no estaba tan lleno, ahora caminaba admirando las golosinas y galletas. Algo lo detuvo, en realidad la sorpresa de ver ese algo lo detuvo, un joven hurtando comida de una manera muy poco profesional.

Caminó hacia él pero el muchacho pareció percatarse de que lo había visto y comenzó a caminar rápidamente hacia la salida.


Lo siguió con insistencia, ya en la calle el muchacho comenzó a correr. Sin dudarlo lo siguió hasta perderlo entre toda esa masa de gente.

¿Qué hacía un muchacho tan joven hurtando en una tienda en vez de estar en la escuela? ¿Por qué hacía eso y se veía así? Y por sobre todo esos ojos…esos hermosos ojos. Analizó la imagen del muchacho en su mente mientras caminaba. Ropas en no muy buenas condiciones, zapatos desgastados, y en su rostro…unas ojeras casi moradas y creyó ver una marca en una de sus mejillas. Pero que bien parecido era, ojos verdes casi transparentes, cabello oscuro como la noche y una piel blanca y luminosa.


Continuó caminando en la misma dirección, hundido en sus pensamientos, ya no tenía hambre y solo quedaba la intriga de saber quien era ese pequeño de hermosa mirada, porque debía estar de esa forma, quien era.


Llegó a un pequeño parque en el que se sentó a descansar, miró su reloj, había pasado hora y media desde que había salido de casa y el calor del mediodía era insoportable. Frunció su entrecejo y observó alrededor, gente que iba y venía por todas partes ocupada en sus asuntos.


Su mirada se posó en un pequeño banquillo no muy lejos suyo. La misma cabellera negro azabache brillaba al sol. Se puso de pie y se acercó sigilosamente. Se sentó a un lado del muchacho que devoraba unos sándwiches, obviamente eso era lo que había hurtado del mercado. Este se sobresaltó e intentó huir de nuevo pero lo capturó por uno de sus delgados brazos.

-Suéltame! Déjame ir! No iré contigo!- gritaba intentando escapar


-No soy un policía ni nada de eso, pequeño, tranquilízate- sonrió cálidamente aún sosteniendo esa muñeca que no dejaba de temblar.


Lentamente se sentó – puedes soltarme- dijo tímidamente y lo observó con miedo, luego de que lo soltara se deslizó hasta la punta del banco, a una distancia notable.


-¿Cómo te llamas?- le preguntó amablemente, sus ojos no le mentían, ese chico tenía una terrible cicatriz en su mejilla, algo parecido a una quemadura.


- me llamo Juka


-lindo nombre, yo me llamo Klaha


Juka sonrió mirando hacia el suelo, entrelazó sus manos nerviosamente.


-¿Por qué no estás en la escuela?- le preguntó suavemente


Juka lo observó y luego desvió la mirada -yo no voy a la escuela- dijo rápidamente


-¿No vas a la escuela? ¿Y tus padres saben eso?- preguntó preocupado Klaha


-no tengo padres- el mismo tono rápido y triste. Klaha no sabía que decir, tal vez de esa forma le había hecho recordar eventos que no quería recordar, se disculpó pero Juka le dijo que no tenía importancia.


-¿Qué edad tienes, Juka?


- 16



-¿y en donde vives?- le preguntó con curiosidad



-s-señor, debo irme!- dijo de repente Juka poniéndose de pie, parecía nuevamente nervioso – adiós!



- espera – pero el chico ya estaba demasiado lejos como para escucharlo. ¿Qué demonios pasaba con él? ¿Por qué parecía tan nervioso? Se quedó perplejo, sentado en ese mismo banco pensando en que hacer, donde volver a encontrarlo.

Kimi ga Miru Yume no Naka - Capítulo 2

Recién salidito del horno x)

-------------------------

Luego de quedarme una eternidad sorprendido y asustado mirando mis llaves me las guardé en el bolsillo. Dentro los chicos ya se preparaban para el ensayo, me saludaron amablemente cuando me aparecí frente a ellos.


Vi como Ruiza conversaba con Asagi en un rincón, ¿Le estaría hablando acerca de lo de mi prueba de guitarra para ingresar a la banda? Hiroki me señaló la silla para que me sentara mientras veía a Ruiza tomar su guitarra y sacarla del estuche.


-Hide-san…- me llamó amablemente aquel chico – Asagi me ha dicho que tu tocas guitarra…y verás, estamos buscando una segunda guitarra para la banda. Ven acércate – me animó ya con su esplendida guitarra en su mano - ¿Podrías tocar esto?- me alcanzó unas tablaturas – Lee esto un momento, solo este pequeño fragmento y reprodúcelo - una sonrisa se asomó en su rostro. Tomé la guitarra y aquellos papeles volviendo a sentarme a leer.


No era tan difícil como me parecía que lo era. Rápidamente aprendí lo que debía tocar y comencé, sentía la mirada de todos sobre mí sin embargo no estaba nervioso. Mis dedos acariciaban las cuerdas tranquilamente, pronto me di cuenta de que estaba reproduciendo el sonido de aquella hermosa canción tan bien como lo hacía Ruiza.


-Nada mal…-escuché decir a Tsunehito que se acercó y se puso de cuclillas a mi lado disfrutando de mi melodía


Debo haber estado tocando al menos tres veces seguidas ese pequeño ejercicio que Ruiza me había puesto, una vez que me detuve le miré expectante como un participante miraría a un juez luego de su acto en una competencia. Estaba ansioso.


El pequeño rubio me analizaba y luego se dirigió a Asagi dando media vuelta, girando sobre sus talones.


-¿A ti que te parece? – le preguntó y se le quedó mirando.


-¿Lo discutimos camino a casa? No debemos perder más tiempo de ensayo por hoy – comentó este con un tono parecido con el que antes me había regañado.


-Bueno…en ese caso mañana te diremos Hide-zou, personalmente me gusta tu manera de tocar, se adapta perfectamente a lo que es nuestro estilo – caminó hacia mí los pocos pasos de distancia que había y tomó su guitarra con suavidad – No se en que pensará Asagi, es difícil saber en que piensa pero supongo que también le ha gustado – esas palabras me daban esperanzas, si era así como él decía sería genial… ¡Ay poder pasar más tiempo con Asagi!


Tsunehito se levantó de mi lado y tomó su bajo, se lo colgó al hombro y tocó algunas notas mientras Asagi buscaba su micrófono, lo acomodaba y se preparaba para cantar. Lo observé durante un tiempo corto hasta que el bajista me tapara el panorama. Creo que en algún momento incluso comencé a fantasear con esa espalda y largo cabello.


-Hoy vamos a estrenar tema, así que escucha con atención Hide – me explicaba con entusiasmo Ruiza – Anoche me quedé hasta muy tarde dándole los últimos detalles a mi parte así que espero valga la pena – esto último sonó más hablando para sí que para mí sin embargo me dio gracia.


Comenzaron a tocar, caí en la cuenta de que poseían un pequeño computador con el cual reproducir sonidos o efectos de fondo, esto enriquecía notablemente sus canciones y estoy seguro que eso mismo utilizarían para grabar y dar por terminadas sus canciones para los demos.

La música era agradable, un tanto oscura pero agradable.


Todos los instrumentos sonaban en armonía, cada uno de ellos destacaba notablemente uno sobre otro sin tener protagonismo solo uno. A los pocos segundos de que Asagi comenzara a cantar sentí como algo en mi vientre cosquilleaba. Mis piernas se pusieron tensas. Otra vez el efecto de su voz. Me pregunto si a los demás les ocurriría eso o solamente a mí.


La letra era preciosa, un tanto triste y enigmática a la vez, muy poética. Ruiza y Tsunehito aportaban uno que otro sonido algo gutural.


A medida que la canción transcurría sentía como iba derritiéndome, incluso solo por impulso canté junto a él en el estribillo que era corto y sencillo de aprender. Siempre había tenido buena voz, me gustaba cantar cuando me encontraba solo ya que me avergonzaba un poco cantar frente a los demás. Me dí cuenta de que su voz fusionada con la mía sonaba bien, se entremezclaban, se unían y se separaban como si ambas estuvieran jugando.


Me lo imaginé en un escenario, tan hermoso como es. Moviéndose y cantando como antes lo vi hacerlo. Para mí era perfecto, no se si para alguien más lo era pero eso no me interesaba. De pronto me regañé a mi mismo por andar actuando como una colegiala enamorada.


La canción terminó, calculé que habría durado entre cuatro y cinco minutos. Ruiza se volvió a mi y me miró esperando mi opinión. Los chicos al bajo y la batería fueron al fondo del lugar a buscar un poco de agua. Vi a Asagi tan solo unos momentos antes de responderle al simpático chico.


-Me gusta - ¿Eso solo podía decir luego de todo lo que pensaba acerca de la canción? – Suena muy bien…etto… ¿Cómo se llama?


- Hanamadoi – respondió como si nada Asagi volteándose a verme, bajé la cabeza para evitar que ambos me vieran sonrojado como cada vez lo hacía cuando me miraba a los ojos.


-Es…un lindo nombre para una bonita canción – comenté con la voz algo ronca, los chicos volvieron a sus puestos, por suerte Ruiza dio la orden de que comenzaran a tocar las canciones de ayer como si mi respuesta lo hubiera dejado completamente satisfecho.


Disfruté de cada canción mientras se hacían cada vez más conocidas para mí. Eran simplemente geniales…pensé en que una de mis dudas estaba casi aclarada. Estaba cada vez más seguro de que Asagi escribía esas poesías hechas canción, luego de que me dijera el nombre de la canción con tanta seguridad, así de repente y con tanto orgullo creí estar casi seguro de eso.


El tiempo pasaba volando, volví a escuchar ese manjar para mis oídos llamado Hanamadoi. Seguramente querían practicar una vez más antes de ir a casa, no me equivocaba ya que al finalizar la canción salí de mi trance para ver a Tsunehito guardar su bajo.


Me puse de pie y caminé hacia Ruiza que me había llamado con su mano.


-¿Qué ha sucedido? – le pregunté sin saber porque me llamaba


-¿Me pasas tu número de móvil? Entre esta noche y mañana en la mañana te llamaré para decirte que es lo que hemos decidido con Asagi, ¿Si?


-Bueno…- no podía negarme, le dicté mi número y él me dio el suyo. Sentí la tentación de pedirle su número también a Asagi pero mis agallas eran pocas además de que no tenía idea de si él tenía móvil o no. Me agradeció y guardé mi teléfono en mi bolsillo. Me acerqué a la puerta recargándome un poco en ella viendo entretenido como todos se preparaban para irse.


Asagi pasó por mi lado haciéndome estremecer, al parecer ya era una reacción normal y natural de mi cuerpo al sentirlo cerca. Otra vez esa pequeña brisa cuando pasaba por mi lado rápidamente, su perfume…rosas. Seguramente le gustarían mucho, la de él era un fragancia delicada, suave pero que dejaba una marca en el aire durante un tiempo. Lo miré por el rabillo del ojo, él miraba hacia la calle con las manos en los bolsillos de su abrigo. Ruiza pasó por mi lado despidiéndose de mí, comenzó a caminar con Asagi que ni siquiera me saludó ni volteó a verme esta vez.


Me despedí de los que quedaban y me dirigí a casa algo afligido. ¿Le habría molestado algo que hice? ¿Qué es l oque hice? O tal vez era todo mi imaginación y el chico ni siquiera se fijaba en mí.

Cené igual de ausente que la noche anterior, después de todo no estaba de humor para soportar los chistes malos de mi padrastro. En la tele tampoco pasaban nada interesante así que viéndome desde el otro lado de la mesa solo me veía como un chico aburrido. Terminé de cenar y me dirigí a mi habitación a practicar con la guitarra, estaba ansioso así que dejé el móvil sobre la cama a mi lado en caso de que sonara.


Practiqué primero calentando mis dedos, luego trabajé en las partes que recordaba de aquella canción que Ruiza me había hecho tocar pero el móvil no sonó incluso a medianoche cuando me fui a dormir lo revisé varias veces en busca de un mensaje o alguna llamada perdida, pero nada.

Me recosté y me tapé, sentí como caía dormido a los pocos minutos. Me sentía tan cansado que era de esperarse que eso pasara. Soñé…con un parque, parecido a una plaza. Pájaros cantando, niños jugando, yo sentado en un banco mirándolos. ¿Por qué hacía eso? ¿Qué hacía ahí? Vi como una tormenta se aproximaba, pronto llovería podía escuchar los truenos a lo lejos. Entonces pensé en que debía volver a casa, apoyé mis manos para darme impulso pero no podía levantarme, era como si algo sostuviera mis piernas, mis muñecas así prohibiéndome que me levante. Por más que me esforzaba no podía, grité varias veces pidiendo ayuda pero los niños jugaban como si no me escucharan. Continué gritando y esforzándome hasta que desperté agitado.


La habitación estaba oscura pero sentía el peso encima de mí como si aún estuviera en ese sueño, algo firme sostenía mis muñecas, mis piernas también. En mi cuello sentí un dolor agudo, repentino que en el sueño no sentía. Estaba asustado, no veía nada, no escuchaba nada pero de repente pude oler rosas…


Estaba más que seguro, ese era el perfume de Asagi, podría reconocerlo en cualquier lado a cualquier momento. Tome aire y abrí mi boca como para gritar, sentí como una mano me tapaba la boca mientras una de mis muñecas había sido liberada. Sentí como las agujas cesaban.


-Ya ha pasado – una voz suave sonaba en mi oído, comencé a respirar agitado, en definitiva esa era la voz de Asagi. ¿Aún estaba soñando? Que real me parecía este sueño. Moví mi mano libre hasta encender la lámpara de mi mesita de luz, bajo la luz tenue que apenas iluminaba pude verlo, él quitó su mano de mi boca. Me pellizqué el brazo quejándome de dolor, en definitiva no estaba soñando.


¿Pero que estaba sucediendo? Sus ojos brillaban notablemente como pequeñas estrellas, sus mejillas estaban rojas como hasta ahora jamás había visto.

Se inclinó sobre mí levantándome el rostro con una mano, sentía su lengua recorrer mi cuello.


-¿Q-Que…haces? – pregunté cerrando un ojo al sentir como pasaba su lengua varias veces por donde antes había sentido esas agujas punzarme, me dolía - ¿Y que haces…aquí? – a pesar de lo extraño de la situación sentía calor. Su cabello acarició parte de mi garganta, volví a estremecerme cerrando los ojos.


Él no hablaba, solo lamía mi cuello dejándome uno que otro pequeño beso haciéndome suspirar sin que yo así lo quisiera, por más que intentara contenerme no lo lograba.

Pronto sentí su mano recorrer mi espalda suavemente, acariciándola. Los besos en mi cuello a esta altura no cesaban haciéndome sentir cada vez más caliente. Intenté mover mis piernas pero estaban atrapadas entre las suyas.


Intenté apartarlo con mi mano libre, ya que la otra estaba presa por mi muñeca pero no me dejó, hábilmente tomó mis dos muñecas cruzándolas por encima de mi cabeza, las sostuvo con solo una mano. Intenté soltarme con todas mis fuerzas, sentía su mirada sobre mí así que también le miré, era más fuerte que yo así que me rendí un momento para descansar.


Él levantó mi camiseta con su mano libre, acariciando desde mi pecho hasta mi abdomen, sus manos estaban tibias, hacían que mi piel se erizara. Cerré mis ojos evitando suspirar a tiempo, cuando los abrí vi el momento justo en el que él se agachaba a succionar una de mis tetillas, su largo cabello otra vez acariciaba mi piel también haciéndole cosquillas. Gemí notoriamente ante esto, para mis adentros agradecí que mi habitación fuera la única que estaba en el piso de arriba. Él no se detenía por más que se lo pidiera, sentí su mano sobre mis partes íntimas, dentro de mi pantalón intentando colarse en mi ropa interior.


Volví a gemir mientras sentía su mano moverse a un ritmo que me causaba placer. No era virgen pero jamás me habían atendido de una manera que se sintiera tan bien. Volví a sentir una de esas agujas como antes había sentido en mi cuello pero esta vez sobre mi tetilla, el dolor y el placer que sentí en ese momento me dejaron sin voz.


Abrí mis ojos mirando el techo, su lengua no dejaba de moverse, su boca succionaba.

Se recostó sobre mí soltándome las muñecas, sus brazos rodeaban mi cuerpo cuando me besó en los labios. Nos besamos apasionadamente, sentí un ligero sabor a sangre mientras su lengua jugaba con la mía tomando el control. Hizo a un lado las mantas arrancándolas como si fueran tan livianas como plumas, me sorprendí ante eso. Me miró y miró la lámpara en la mesa de luz, estiró su mano rápidamente apagándola.


Mis pantalones se deslizaban hacia abajo junto con mi ropa interior, sentí como me los quitaba por completo, una de mis piernas sintió su cercanía. Me estremecí cuando me acarició mi piel desnuda, también me quitó la camiseta luego acomodándose entre mis piernas. A pesar de que no veía completamente nada me había vuelto sensible al tacto de su cuerpo tibio, cuando me acariciaba o me besaba suspiraba y gemía.


Levantó una de mis piernas, supe en ese momento lo que quería hacer conmigo, no iba a oponer resistencia aunque me hubiera gustado mucho más poseer ese cuerpo que tenerlo encima.


Nos besamos mientras entraba en mí, ahogué mis gemidos en su boca, estrujé la tela de su ropa en su espalda. Se movió lentamente mientras me quejaba, quitó su miembro unos instantes para volver a meterlo. Sin saber porque con esa segunda vez que entró sentí un placer instantáneo, cada embestida a un ritmo constante casi salvaje me hacía querer gritar pero no lo hice, tal vez despertaría a alguien. Me limité a gemir en un tono medianamente bajo al igual que él lo hacía cerca de mi oído, a besarle y olerle el cuello de la misma forma en la que él lo hacía, acariciarlo por debajo de su ropa, apretarle la cintura con mis piernas.


Al terminar me quedé instantáneamente dormido, el cansancio me había llegado de repente, mi cuerpo relajado.


Al siguiente día desperté luego de que la alarma sonara cubierto con las mantas, estaba desnudo. Me toqué el cuello que me dolía, todo el cuerpo me dolía.


Miré el techo intentando recordar…anoche Asagi había estado aquí, en mi cama…me había acostado con él. ¿Pero como había sucedido eso? No podría haber sido un sueño porque si hubiera sido así yo estaría vestido.

El teléfono me asustó al sonar, lo tomé y lo miré, era Ruiza llamándome. Respondí con la voz ronca.


-Buen día dormilón – me dijo con unos ánimos admirables a esas horas de la mañana – ¡Adivina que!


- … ¿Qué? – respondí antes de bostezar


-Oye… ¿Eres algo lento o aún estas dormido? Ven hoy a la hora de siempre con tu guitarra, debemos ensayar. ¡Adiós!


Me quedé de piedra intentando asimilar lo que Ruiza me había dicho… ¡¿Había quedado en la banda?! Comencé a reír solo como un tonto, me levanté aún riéndome y corrí hacia el baño así como estaba a darme una ducha para luego ir a la escuela. Ese día sería largo e interesante.


Dejando de lado la escuela…que por suerte pasó volando. Miraba el reloj cada cinco minutos, contando el tiempo que me quedaba para ir al ensayo, moría de ganas de ver a Asagi. Me vestí con ropa informal, me peiné, incluso me puse algo de perfume. Tomé mi guitarra y salí hacia allá caminando a paso medianamente rápido.


Al parecer mi entusiasmo me había jugado en contra, aún era muy temprano, la puerta del garaje estaba cerrada así que me senté a esperar a que alguien llegara, a esperar la hora del ensayo mientras sacaba mi guitarra de mi estuche me ponía a tocar unas notas.


-----------------

Notas finales:

*El lemon es algo pobre porque quería en realidad que se vea como algo sugerente, con pocas descripciones que dejen volar la imaginación xD
*La canción Hanamadoi...la pueden escuchar aquí o bien descargarla -----> Hanamadoi.mp3
* Hide es medio tontito...pero así lo amo >3>♥

Espero que haya gustado ^^ tal vez luego lo suba a amor yaoi y al foro.

Love means Sacrifice - Capítulo 32

-Que callado, ¿Aun enfadado? ¿Te duelen las muñecas? – el pelinegro le hablaba mientras el ascensor subía, la atmósfera a su parecer estaba bastante pesada.

- Si, estoy enfadado, ya te he dicho que no quiero saber nada acerca de ustedes y tú insistes en traerme aquí de nuevo como un terco. La muñecas me duelen porque alguien me amarró demasiado fuerte.

- Eres rencoroso… ¿Acaso no olvidas ni perdonas con facilidad? – dejó pasar primero a Kenji una vez que las puertas del ascensor se abrieron

- ¡Pues no! Entraré a ese departamento para decirle todo lo que tenga que decirle y luego me iré a casa

- Pero…él no tiene la culpa de nada, el culpable aquí soy yo por no haberte cuidado, además si no lo hubiera convencido él no te hubiera dejado ir.

-Oh ya veo…lo habían planeado entre los dos – comenzó a enfadarse aún más

-No…no es tan así, déjame explicarte – tomaba las llaves mientras llegaban a la puerta

- Cállate y abre esa puerta – se cruzó de brazos enfadado esperando a que el mayor abriera la puerta.

Una vez abierta la puerta y ellos dentro, Satoshi guió al pequeño hacia la habitación de Mikaru, al cual se acercó para desatarle las muñecas que le había amarrado al respaldo de la cama.

- Ya estaba entumeciéndome… ¿Porque tardaron tanto? – un ligero tono de molestia se notaba en su voz

- Tuve algunos inconvenientes pero…bueno… ¿Cómo que tardamos?¿Acaso sabías que lo iba a traer aquí?

- De alguna forma tenemos la mente conectada – se sobó las muñecas lanzando una fugaz mirada a Kenji - ¿Estas bien? – le preguntó en un tono más bajo

- Pues aquí me ves – se mantenía de pie a una distancia de la cama, se encogió de hombros, miró hacia otro lado.

- ¿No te hicieron nada malo en aquel lugar? ¿En verdad estas bien? Acércate un poco, ven siéntate aquí – le señaló con calma un lugar a su lado en el borde de la cama, una mirada de preocupación pero a la vez de ternura pudo notar el menor en los ojos del otro.

Vaciló unos momentos y sin ganas caminó a sentarse donde el mayor le había indicado – Estoy bien, solo me tomaron mis datos, huellas digitales – le mostró sus dedos en los que aún había rastros de tinta negra – un par de fotos…luego llamaron a mis padres para que me retiraran de allí – intentaba evadir esa mirada a todo costo, nunca había visto así de preocupado a Mikaru.

El rubio se incorporó con un gesto de dolor, apoyando una de sus manos sobre la herida y con la otra tomando el rostro de Kenji, girándolo un poco para que lo mirara – Me alegra que estés bien…y es natural que estés enfadado pero ya no volverá a suceder. Jamás tendría que haberle dejado a Satoshi que te llevara.

-Lo se…por eso…no creo que vuelva por aquí – simplemente no podía verlo a los ojos mientras decía eso, no quería ver como la expresión de Mikaru se transformaba en ese momento – Yo…no puedo seguir viéndome con delincuentes, no es sano ni me beneficia, necesito volver a mi vida normal – se quedó en silencio esperando una respuesta

- Oye no digas eso – replicó invadido de repente por el cólera, ninguno de los dos notó como Satoshi se retiraba hacia la sala cerrando la puerta de la habitación, esto después de todo se había transformado en un tema que ambos debían tratar estando solos.

- Lo digo porque es la verdad, incluso tú lo sabes

- No es la verdad… ¿De donde has sacado eso? Estás equivocándote si piensas que nosotros tenemos la culpa de todo lo malo que te pase. ¿Vida normal? Claro…- reaccionó de repente más furioso – Entonces ve a continuar con tu vida normal y aburrida. Vas a arrepentirte de reemplazar el amor por algo tan superficial como sacar puras notas buenas en la escuela.

Kenji abrió los ojos clavando su mirada en Mikaru, jamás pensó que fuera capaz de decirle algo como eso…aunque en cierta forma fuera la verdad esas palabras eran hirientes…ambos estaban alterados y eso no ayudaba a mejorar las cosas. El menor se levantó de la cama caminando hacia la ventana, mirando a través de ella el paisaje decadente. Sus ojos se llenaron de lágrimas que contuvo. ¿Quién era él después de todo para decirle eso? Sentía como si de repente fuera un insecto al cual unos niños malvados hubieran atrapado y arrancado las alas.

-Tal vez tengas razón – dijo a punto de quebrarse – Pero…el amor no lo es todo en la vida, deberías saberlo, me voy a casa, adiós – dio media vuelta comenzando a caminar, hizo oídos sordos a las palabras de Mikaru. Cuando este se sentó con dificultad en la cama abrió la puerta de la habitación corriendo hacia la puerta de salida.

Satoshi, sentado en el sofá vio como el pequeño salía precipitadamente hacia el pasillo, - ¿Oye y tú a donde vas? – le preguntó a su amigo que estaba de pie en la puerta de la habitación

-A buscarlo…podría pasarle algo malo si sale solo de aquí

- Tú recuéstate, yo lo vigilaré hasta que salga de aquí, ¿Si?

- Júrame por tu vida que no va a volver a pasarle nada – Satoshi creyó que su amigo iba a desmayarse luego de decir eso, pudo ver pequeñas gotitas de sudor en el rostro del rubio, su respiración estaba algo agitada y su tono de voz era bastante extraño.

- Lo juro – recostó a su amigo y corrió escaleras abajo en busca del menor. No iba a molestarse en hablarle, solo iba a ir tras él a una distancia prudente para vigilar de que nada le sucediera, una vez que estuviera seguro en el centro de la ciudad volvería a con su amigo, quizá sería mejor llamar al enfermero para que lo revise.

Buscó hasta divisar al pequeño que aún corría, iba por la calle correcta dirigiéndose a la salida del vecindario. Pudo ver como se detuvo a una calle de éste una vez que salió, a esa distancia incluso podía ver lo agitado que estaba el menor, como se secaba las lágrimas con sus puños. Se escondió a tiempo cuando este se giró a mirar hacia atrás, emprendió su camino nuevamente. Satoshi lo vigiló hasta que finalmente vio como este llegaba al centro de la ciudad, aunque ya casi anochecía aún había demasiada gente, eso era seguro. Pensó en tal vez más tarde solo ir a echar un vistazo sin molestar para saber si el menor ya estaba en casa sano y salvo.

Una vez que lo perdió de vista se volvió para comenzar a caminar, por mera casualidad se había encontrado saliendo de la entrada del subterráneo a Kamijo y Teru. A pesar de que ya no tenían conexión con Mikaru desde hacía un tiempo por razones obvias no tenían motivo para estar enfadados con Satoshi. Juntos los tres se dirigieron a su destino.

Kenji llegó a casa casi siendo de noche, no tuvo más opción que entrar por donde había salido. Trepando la escalera de incendios se preguntó si sus padres se habrían percatado que no había estado en casa. La habitación obviamente estaba oscura, al entrar encendió todas las luces. Preparó la ducha y luego de tomar un baño caliente se puso el pijama, apagó las luces y se recostó para dormir. No tenía hambre, su cabeza explotaba, se sentía trastornado, abrumado. Cerró sus ojos que le punzaban como si estos fueran un par de objetos enterrados fuertemente en su cabeza y no una parte de su cuerpo.

Despertó al otro día con la cabeza aún doliéndole, se notaba era tarde ya porque podía sentir el aroma, a pesar de estar la ventana cerrada, de la comida típica del domingo. Estando en pijamas quitó el seguro de su puerta y bajó. Como de costumbre, ya un retrato familiar típico, su madre tejía mientras vigilaba la comida para el almuerzo que se cocinaba a fuego lento mientras su padre, en la silla de enfrente leía el periódico.

-Lee eso – le dijo en tono duro su padre luego de que el menor diera los buenos días, Kenji tomó el periódico que su padre le alcanzaba y leyó. Casi se desmaya al ver un pequeño apartado en la sección de policiales en donde se desarrollaba una noticia de unos asaltantes a una fábrica. Una foto bastante comprometedora de él junto a Iori esposado, incluso su nombre, apellido y edad aparecían en el artículo.

- Imposible…- dijo casi sin pensarlo

- ¿Tienes idea de lo que puede suceder si en la escuela se enteran de esto? – preguntó su padre aún con el mismo tono duro de antes.

- Incluso podrían expulsarme por delincuente- respondió desesperado.

- Exacto, ¿Y que más?

-…Sería una vergüenza para la familia – sus ánimos iban en descenso.

- Muy bien, al parecer comprendes la lección

Sin pensarlo arrojó el periódico sobre la mesa con violencia haciendo sobresaltar a su madre.

-Contrólate hijo – le dijo su madre sin apartar la vista del tejido.

- Estoy por caer en la ruina – solo pudo decir desesperado el menor tomándose del cabello.

Follow the Night Light

A este texto lo encontré hace tiempo revisando unos dvds viejos que tenía...decía "archivos" y dije...quiero saber que tiene asi veo si tiene espacio para guardar unas cosas y...me encontré con esto xD

Lo escribí en el 2005...o sea...tenía 14 casi 15 años TOT estaba tan mal psicologicamente en esa época * tose* xD

Al personaje principal luego de leerlo lo habia pensado como Mako, de deadman...y al secundario nunca lo había pensado pero al leerlo las características se me hicieron muy Mana asi que es un MakoxMana

Tiene una carga emocional bastante fuerte, pesada y...unas cuantas frases y pensamientos que solía reflexionar y escribir por horas a ese modo canción-texto cuando no siquiera sabía lo que era un fic.

en fin, se los dejo...no me golpeen si les parece un tanto cruel ._.

----------------

No puedo decirte por qué
No te acerques demasiado
No quiero admitirlo
Los caóticos sentimientos que guardo
En una caja en el fondo de mi corazón,
Están a punto de desbordarse.


Nunca había querido admitir lo que me sucedía, me parecía imposible, ¿yo enamorado de un hombre? Lo supe en cuanto te ví y no podía dejar de pensar en ti, ni de día ni de noche, nunca.

¿La primera vez que te vi? Lo recuerdo tan claramente. Sábado 23 de Noviembre, 14:07 p.m, sentado en el pasillo de aquel piso viéndote pasar a través de esas metálicas puertas del ascensor, tu familia… y tú, indiferente a todo y a todos, eres tan igual a mí…

Mi corazón se aceleró, mis ojos no soportaban tanta belleza, la expresión de tus ojos al verme…sentí como mi alma se separaba de mi cuerpo algunos segundos.

Si serías mi vecino eso significaba que iríamos a la misma escuela, y así fue.

Te observé durante segundos, minutos, horas, días, semanas…estaba volviéndome loco, loco de dolor, loco de desesperación, desesperación saber que había detrás de esa mirada ausente.

Con el tiempo esa sensación se incrementó y comencé a desear formar parte de ti.

Mi cabeza… un torbellino de confusión. ¿Acaso eras mi obsesión? ¿Qué era lo que tanto de ti me atraía? No podría ser simple curiosidad…no entendía porque… ¿Por qué me gustabas si eras un chico? Como yo.

Esa noche juré que jamás hablaría contigo, jamás te diría cuanto me gustabas.

No me preocupa que no entiendas
No espero que me creas


Cierro mis ojos y vuelvo a revolverme en mi cama, otra noche en la que no puedo dormir bien. Te imagino dormido, soñando, tu hermoso rostro frente al mío, tu piel blanca, reluciente, brillando a la luz de la luna que se cuela a través de las cortinas.

Me rasguño hasta sangrar, ya no quiero, no debo pensar en ti.

Otro día más de la semana se acerca y todos los días es igual, sales de tu apartamento justo cuando abro la puerta, tomamos el ascensor juntos, en silencio. Tu aroma es exquisito.

Y con tal solo pensar que a mí mismo me prohíbo el hablarte, mis puños se cierran fuertemente hasta que mis manos duelen.

Interiormente comienzo a decirte miles de palabras, palabras de amor, palabras increíbles, palabras que nunca diría…a un hombre. Cada segundo es una tortura, el tiempo es relativo a la pérdida de mi cordura.

No puedo decirte por qué
No te acerques demasiado
No quiero admitirlo
Los caóticos sentimientos que guardo
En una caja en el fondo de mi corazón,
Están a punto de desbordarse.


El torturante viaje en ascensor al fin termina, a medida que te alejas mi corazón late cada vez más rápido, como si te escaparas de mí, como si alguna vez fueras a escaparte de mí.

Mi interior se retuerce como el gusano que soy, aún sigo pensando que lo único que me sucede es una estúpida obsesión, tal vez un capricho, que jamás vas gustarme….jamás…te amaré.

Siento el veneno de un nuevo día correr por mis venas.

La masa de gente me empuja
Fingiendo incluso que no me ven
Cuando pasan sobre mí
Fácilmente ocurren incontables tragedias
No hay nadie dispuesto a ayudar


Salgo a la calle, creo que la humanidad es lo peor que me ha sucedido en toda mi vida. Tanta gente me hace sentirme tan solo.

La humanidad es destrucción, yo soy destrucción, destrucción de mi mismo, es inevitable, todo tiene un propósito en esta vida, ¿Cuál es el mío? Algún día…espero poder encontrarlo…

Intento cubrir mis oídos, es imposible, a pesar de todo puedo escuchar claramente cada sonido. Mi mente comienza a atacarme nuevamente…mientras te observo caminar tranquilamente.

Minutos, horas y más horas corren absurdamente. Otro día…acaba de pasar…el timbre suena y comienza nuevamente la persecución de mis ojos…hacia ti.

Instalemos un sol en el cielo estrellado
Más brillante que cualquiera
Vamos a apagar el sol en el cielo nocturno
En un dirigible de plata brillante.


Ni siquiera he cenado, observo la luna a través de la gran ventana, ella siempre fue y será hermosa, ella es perfecta e inmortal, todo lo contrario a mí.

Quito el seguro y abro el cristal de par en par, salgo al balcón, hipnotizado por aquella magia, por aquella luz.


La luz nocturna está quemando mis alas
Quemando mis alas rasgadas
Por eso mis recuerdos no desaparecerán
Por eso no olvidaré


Otra vez en mi mente, tú.

Cierro los ojos y dejo que la tibia brisa acompañe a mis recuerdos del día de hoy. Tú, tus ojos, tu boca, tu piel, tu cabello, tu olor, tu forma de caminar y de sentarte…

Siento como mi interior se retuerce nuevamente. Ah…esta sensación sería fantástica si no estuviera tan loco y enfermo.

No puedo decirte por qué
Nada va a cambiar
Quiero ser perdonado
Los minúsculos sentimientos que guardo
en una caja en el fondo de mi corazón,
están a punto de desbordarse.


Miro hacia el lado opuesto de la luna y te veo, en el balcón contemplando la misma luna que yo, respirando del mismo aire.

A veces pienso que cuando te veo el tiempo no existe, nada es real. Eres mi perdición.

Tu rostro a la luz de luna es exquisito, no me equivocaba. Un ser totalmente increíble. Tus ojos se dirigen a mí, apoyas tus manos en el barandal del balcón y veo lo que nunca hubiera imaginado ver, tu sonrisa.

Luego, te abalanzas hacia delante, dejándote caer…

El sueño que ví­ cuando era niño, era ningún lugar
La realidad es una mentira
Aquella sonrisa es falsa
Todo camino está incompleto
No hay ningún lugar
Por eso sostengo tu mano


Imposible, esto es imposible…! Tú…me inclino solo un poco para ver tu figura tendida en el suelo, debajo de un velo color carmín.

Ni siquiera escucho los gritos de tu madre que acaba de estacionar su automóvil, un par de curiosos que pasaban… en este mundo, lo único que nos hace sentir vivos es el dolor.

Bajo precipitadamente las escaleras, la puerta de entrada y salida está abierta. Me acerco a ti sin importarme lo que todos digan, de pie, a tu lado, observo los últimos momentos en que tus ojos brillan y deseo morir junto a ti.


Instalemos un sol en el cielo estrellado
Más brillante que cualquiera
Vamos a apagar el sol en el cielo nocturno
en un dirigible de plata brillante.


-----------

La canción es Follow the Night Light de deadman, si quieren descargarla o escucharla aquí se las dejo ------> deadman -Follow the Night Light.mp3

Cause for Sorrow

One-shot de D/ sonfgic basado en "Corvinus" de Asagi

Asagi ( D) xRena (ex-D)

---------------


Escapo del oxidado bosque de metal, rechazando regresar hasta que lo tenga en mis manos.
Esto es una advertencia para los que vienen sin ser invitados, no puedo negar el nombre de "rebelión"


Siempre fui sobre protector contigo, no quería que nadie te conquistara, no quería que te enamoraras de alguien más. Y cada vez que alguien se acercaba amistosamente a ti sufría…cada vez que le regalabas tu tierna sonrisa a alguien moría. Todo siempre desembocó en el mismo río color carmín. Ni siquiera ahora lo entiendo, jamás entenderé la razón de esto ni cuando y como comenzó. El día que te separaste de mí me odié a mi mismo por hacerte llorar. No podía dormir, lo único que quería era que volvieras a mi lado…y lo logré pero…

Mis celos siempre fueron mi condena.


No tengo interés en la forma en que viven las personas, sólo en la mía y en la de nadie más.
Ni siquiera me daría cuenta de tu muerte, no quieres ver este tipo de futuro ¿o sí?


Comencé a decaer, tú conmigo. Te arrastré a las profundidades de ese abismo, el oscuro abismo del dolor. Mi silencio crecía con cada lágrima tuya derramada, entonces, comencé a odiarte como nunca antes había odiado a nadie. El tiempo pasó y como toda persona normal decidiste continuar con tu vida…lejos de mí.

-¿Acaso no vas a decir nada, Asagi? Estoy diciendo que aquí esto ha terminado-

-……

-¿Por qué eres así conmigo? ¿Acaso no te he hecho feliz? ¡Contéstame maldita sea!

-¡No me interesa! ¡No me interesa nada de lo que estés diciendo, Rena! ¿Puedes irte ya y dejarme en paz? – tomé mi cabeza estrujando mis cabellos hasta arrancar unos finos montones.

-… ¿Por qué dices eso? ¡No es verdad! -

-Me cansé de ti, te odio, odio todo de ti… ¡Y deja de llorar! Eso es lo que más odio de ti! Te pasas el día llorando!

-¡Maldito idiota! Lloro por ti! Por todo lo mal que me haces sentir! He dejado de hablar con todas las personas a las que conocía, con mis amigos, incluso con mi familia para que así pudieras sentirte bien! He intentado ayudarte con esa maldita forma que tienes de lastimarte! He sacrificado muchas cosas porque te amo ¡¿Y a ti no te importa!?

-…..No, no me importa, ahora vete

Recuerdo como corriste fuera de la habitación, seguramente hacia la calle, afuera llovía muy fuerte y hacía mucho frío.

Hice lo que tenía que hacer en estos momentos de confusión y dolor en los que mi mente se oprimía. Tomé unas filosas tijeras que estaban frente a mí, en la mesa.


Esta sangre fluyendo en un mundo sin color es violentamente brillante.
Fuerzo la vista para ver el cielo que deseas.


-Lo siento Rena, pero no puedo evitarlo- susurré recostado sobre la mesa, esas gotas resbalándose por mi piel era lo único que quería sentir.

Comencé a repetir esa conversación en mi mente intentando buscar la verdadera razón de todo esto…odiaba la forma amable en la que te dirigías a los demás, como todos te tomaban cariño tan rápidamente y te sonreían y como los demás se dirigían a mí de una forma diferente.

Pero lo que más odiaba era tu forma de ser conmigo, tan dulce…tan tierna que instantáneamente sentía esas ganas de acabar con tu vida. No podía soportar tenerte cerca de la vez que te extrañaba constantemente. Estaba celoso…de ti y todo lo que te rodeaba…hasta de tu capacidad de sentir tanto amor por mí.

Y tus susurros a mi oído…tu sí querías ser feliz y yo arruinaba tu vida a cada segundo. Tú me amabas ¿Por qué hice esto?

Después de todo creo que solo fuiste mi obsesión.

Volar alto, justo ahora, ¿a dónde debería ir?
Aún las cenizas cubren el cielo escondiendo el veneno
Débil, soy desconectado de mi pequeña libertad.


Las horas pasaron y yo continuaba en la misma posición. Un ruido…mi teléfono móvil. Cortante respondo.

-Asagi, Rena abandonará la banda… ¿Qué ha sucedido esta vez?

-Pues si quiere dejar la banda no me importa, que haga lo quiera

-P-pero Asagi!

-¡He dicho que no me interesa, Ruiza! Y búscale un reemplazo rápido- corté la comunicación y arrojé el teléfono contra la pared, destruyéndolo.

Siempre era lo mismo, siempre arruinaba cada cosa a la que amaba, primero mi vida, luego a tí, ahora la banda. Eso es algo que nunca va a cambiar en mí. Apagué las luces del cuarto y me encerré, otra vez con mi cara apoyada contra esa mesa…sintiendo mi propia sangre ensuciar mi cara.

¿Por qué nací así? ¿Cuándo fue que todo esto tan negativo entró en mí?

Cerré mis ojos intentando olvidarlo todo un día más.

En esta jaula deforme he olvidado cómo extender mis alas.
Este mundo, esperando a quedarse en ruinas, se está quemando dentro de mi cuerpo.


Todo me agobia, todo y todos están volviéndome loco, ya no lo soporto. Busco mi cama e intento dormir, se que no podré conseguirlo. Se que no debería echarle la culpa a nadie, solo a mí pero todo lo que me rodea incluso tú ayuda a que esto en mi interior se agrave.

El sinsentido de mi vida, todo el dolor que te causé, mi estúpida forma de ser, ese vacío que crece y crece y nunca puedo llenar. ¿Solo a mi esto me sucede? ¿Si no es así porque a nadie le preocupa? ¿Por qué? ¿Por qué nadie es infeliz como yo?

La noche nace y continúo recordando infinitos fragmentos del pasado.

Algún día espero poder escapar de esto, algún día se que al fin todo terminará.

Volar alto, justo ahora, algún día
La voz que llora por amor será liberada
Hasta mi día final viviré para conseguir que se conceda ese deseo

La casa de los locos

Este es un one-shot que escribí hace unos meses ya...relata una pequeña historia en la que un chico, desesperadamente relata en una especie de diario/libro la historia de como un accidente le ha cambiado por completo la vida.

Los personajes que elegí son:

Shaura ( ex Juka... )

Hizaki de Versailles

Kamijo tambien de versailles

Asagi y Ruiza de D

Mana y K de Moi Dix Mois

Yomi y Hitsugi de Nightmare

Jun de phantasmagoria

Tengo pensado en un futuro hacer un fic de unos cuantos capítulos tomando como referencia este one...es cómico, es entretenido, me gustan las características que les di a los personajes. En fin disfruten y me dicen que les pareció ^^.

--------------

“Mi nombre es Fujimoto Hiroki, nací el 4 de Octubre y tengo 17 años. Mi vida es normal…bueno…lo era antes de entrar a este extraño lugar pero supongo que con el tiempo uno se acostumbra….Ahora voy a escribir este libro antes de que también pierda la cordura”
. Escribía rápidamente el chico apoyando un codo sobre el escritorio.


-¡Shauraaaa!!!! – un grito se escuchó desde el otro lado de la casa haciéndolo saltar de su silla, arrojó la pluma lejos y se puso de pie apretando sus puños.


-¡E-Enseguida voy, Hizaki-sama! – volvió a sentarse para continuar escribiendo apenas unas líneas.


“Todo comenzó cuando una agradable tarde de otoño cuando con mi hermano mayor nos decidimos a tomar prestada la avioneta de papá para ir a dar un paseo. Si, yo pertenecía a una familia rica y normal…que nostalgia aquellos días. A pesar de que papá siempre intentaba asesinarnos mientras dormíamos y mamá solo tomaba pastillas y más pastillas que nuestra abuela difunta supuestamente le decía que tomara. Los señores buenos del gobierno nos daban mucho dinero y con él incluso habíamos comprado una avioneta entre otras cosas.

Volábamos por el cielo, yo miraba hacia abajo contemplando el paisaje que se me presentaba cuando de repente la avioneta dio una sacudida y caí…creí que había muerto al despertar en una sala donde absolutamente todo era blanco y ver lo que me pareció un ángel frente a mí, cabellos rubios y rizados, piel blanca, ropas blancas…si hubiera sabido que ese sería el comienzo de esta locura hubiera huido en ese mismo instante….”



-¡Shaaaaaaaaaaaaauuuuraaaaaaaaaaaaaa! – volvió a gritar la voz haciendolo caerse alterado de la silla.


-¡Y-Ya voy!!! – dijo levantandose para salir de su cuarto y dirigirse al pasillo bajando las escaleras y pasando por el living en el que había siete personas conversando. Las pasó de largo hasta una habitación al fondo de la casa. Tocó la puerta dos veces y la abrió.


-¿Llamaba, Hizaki-hime? – preguntó asomando su cabeza pero al instante mismo tuvo que esquivar una copa de vidrio que la princesa le había arrojado.


-¿Qué estabas haciendo que te tardaste tanto? ¡Quiero que me pongas el vestido! Yo no puedo solo y luego debes prepararme la merienda – explicaba irritado el rubio poniéndose una mano a cada lado de la cintura, su ropa interior que llevaba puesta en ese momento consistía en calzones largos y fruncidos blancos, como los de una muñeca y una camiseta liviana con algo de encaje y pequeños moños rosas.


-¡Disculpe por hacerlo esperar! – dijo entrando y caminando hacia el armario de la princesa a buscar un vestido - ¿Quiere el azul?


-No, quiero el rojo – respondió con impaciencia moviendo su pie


-De acuerdo, el rojo – sacó el vestido rojo lleno de encajes y adornos y comenzó a desabotonarlo

- ¡Shaura!! ¡Dije que quiero el azul! – gritó de repente la princesa, parecía muy enojada


-P-pero si me dijo el rojo…- guardó el vestido para sacar el azul - ¿Quiere este?


-Si quiero ese – respondió con una sonrisa como si nada hubiera pasado - ¿Ya me vistes?


Le colocó el vestido arreglándolo y luego le puso los accesorios, por último un peinado con flores al tono del vestido y un maquillaje suave.


-Muchas gracias, ahora puedes ir a hacer el té, hoy quiero tomar el té con Kamijo-san en el jardín


-Como usted diga, Hizaki-hime – y salió de la sala hacia la cocina pasando de nuevo por el living. Ya en la cocina puso el agua a calentar frotándose las sienes para masajeárselas.


-¡Shaura-chan! ¡¿Qué haces?! – saltó de repente a su espalda y con una voz potente y bastante eufórica un chico.


-¡Agh! ¡Jun-chan déjame! ¡Vas a matarme de un infarto en cuanto sigas así! – se quejó intentando quitárselo de la espalda, pero Jun tenía otro plan para él y se le subió a caballo afirmando las piernas al cuerpo del adolescente.


-¡Vamos a dar un paseo a la plaza!


-¿Qué?! ¿De nuevo?? ¡Ni lo sueñes! – dijo al recordar como la gente se reía de él al verlo con un chico de pelo fuscia y vestimenta extraña a la espalda, mucho más grande que él y gritándole “arre caballo” por la plaza.


-Por favor Shaura-chan…


-¡He dicho que no! ¡Y ya bájate!


- ¡No quiero! ¡No quiero! – hacía berrinches como un niño pequeño abrazándose fuerte al cuerpo del chico


-¡Jun! ¡Déjalo en paz! – interrumpió una voz autoritaria haciendo que Jun se bajara de la espalda del otro y lo dejara en paz.


-Muchas gracias, Kamijo-sama – agradeció suspirando y apoyándose en la mesada para no caer, Jun lo había dejado de muerte ya que pesaba al menos siete kilos más que él, aunque se viera sumamente delgado había que tenerlo a la espalda para darse cuenta de la diferencia entre el peso estético que aparentaba y el peso real – ¿Se le ofrece algo?¿Tal vez un licor?- le preguntó una vez que se recuperó.


- Se me ofrece un rico bocadito – contestó tomándolo por la cintura con un brazo y por el mentón con la otra mano


-¡Uwaaaaa! ¡Kamijo-sama no me haga eso!!! – gritó el del pelo gris soltandose y volviendo a su tarea del té ya que el agua estaba en su punto justo – S-si me permite…debo hacer el té…hoy Hizaki-hime lo tomará con usted me dijo


- Así es – respondió con una sonrisa mirándole el trasero cuando Shaura se agachó a buscar la tetera.


-¡¿P-Podría por favor ir a esperar al jardín con Hizaki-hime?! En un momento estoy allá para servirles


El hombre se marchó sin antes plantarle un beso apasionado en los labios. Shaura tomó la tetera y volcó el agua caliente en ella.


-Por dios este hombre…que nervioso me pone con esas cosas que hace- se decía mientras ponía las cucharadas de té que había olvidado poner a causa de pensar en el incidente que recién había ocurrido.


Buscó dos tazas con sus respectivos platos, sirvió leche en una jarra, tomó cucharillas y las puso al borde de los platitos. Luego colocó todo en una charola junto con un pequeño plato con galletas de nuez que había horneado el día anterior. Tomó la charola y se dirigió al jardín.


-Uno con delirios aristocráticos y el otro con complejos de homosexual acosador… ¿Qué me queda a mí? – hablaba enfadado consigo mismo mientras caminaba por el pasillo hacia donde estaban ya sentados Hizaki y Kamijo – Aquí tienen, ¿Se les ofrece algo más? – preguntó en tono amable luego de servirles el té.


-No, ya puedes retirarte – contestó Hizaki tomando una galleta.


A lo que Shaura se volvió a su habitación a continuar escribiendo, se encerró con llave por si acaso y se sentó con toda la tranquilidad en su escritorio.


“En esta casa tenemos una variedad increíble de locos delirantes, ellos son nueve que día a día me vuelven cada vez más loco… ¡Alguien sálveme! ¡Estoy en una casa que parece estar en medio de la tercera dimensión y para colmo no puedo escapar! Nada es fácil…y mucho menos salir de aquí por más que lo intente. Empecemos por el primer espécimen, Hizaki-hime. Un hombre bastante joven que a la vista parece una princesa de los siglos pasados…¿Pero que mierda tiene en la cabeza este hombre?. Me ha hecho su sirviente obligándome a vestirle todos los días al menos dos veces, ya que le encantan cambiar de vestuario además de otras tareas como hacer el té, tocar el piano, ordenar y limpiar su desorden de habitación. Creo que también es algo bipolar….


Sigamos con Kamijo-sama…ehm…bueno que decir de él…aunque no quiera admitirlo él ha sido mi primero en todo…por desgracia. Un hombre con un alto nivel de homosexualidad que al parecer no puede contener conmigo descargándolo en donde sea y cuando sea. Por dios que vergüenza me da nombrarlo…y esa voz >///

Asagi-sama…”El rey de los vampiros”…”



-Shaura… – se escuchó una voz que lo llamaba pero era demasiado cerca para ser verdad, se quedó inmóvil pensando en que si había sido su imaginación o ya había perdido del todo la cabeza pero esa voz volvió a llamarlo…¿Dentro de la habitación?


-¿Q-Quién?- preguntó con miedo levantándose de la silla - ¡Waaaaaa!! – gritó de repente cuando una mano le agarró el tobillo, cayó al suelo encontrándose cara a cara con Asagi - ¡A-Asagi-sama! ¿¡Qué está haciendo en mi cuarto ¡? – preguntó sorprendido al ver al hombre debajo de la cama.


-¿Puedes cerrar las cortinas primero? Ya sabes…la luz me lastima – comenzó a explicar el del pelo negro y Shaura instantáneamente se levantó a cerrar todas las cortinas y encender solo la luz de la lamparita del escritorio que apenas si daba luz.


-¿Necesitaba algo Asagi-sama?- preguntó mientras veía salir de debajo de la cama a Asagi, cerró el cuaderno que escribía dándolo vuelta.


- Me preguntaba si podrías comprar más rosas, las de mi habitación están marchitándose ya


-¡S-si Asagi-sama! ¿Necesita algo más?


-Si, quiero que cuides a mis gatos por esta noche, saldré a cazar


-………¡Claro! Lo haré


-Eso es todo – dijo el más alto envolviéndose en una manta negra y luego de agradecerle y decirle adiós para darle una vuelta a la llave salió de la habitación.


Shaura se recargó contra la puerta aún temblando, gran susto había logrado darle el hombre… -¿Cazar?- se preguntó luego repasando el diálogo que había tenido con Asagi - ¡Madre Santa! – volvió a salir de la habitación ya que le urgía ir al baño.


-¡Shauraaaaaaaaaaa!! ¡¿Estas ahí?! – lo llamó una voz bien apoyó su mano en el pomo de la puerta del baño


-¡S-si! ¡Ya voy! – dijo bajando las escaleras rápidamente hasta llegar al sillón donde el hombre leía una revista, su compañero inseparable y al parecer su vocero se sentaba a su lado.


-¿Qué necesita Mana-sama? – preguntó haciendo una reverencia, el hombre, vestido de negro completamente y con un peinado bastante estrafalario le susurró al oído a su compañero.


-Curry


-¿¡Curry!? Pero ni siquiera he hecho la cena aún señor!

El hombre volvió a susurrarle algo a su vocero el cual se veía que quería contener la risa.


-Si no te apuras llamaré a Jun-chan a que te ayude a cocinar


-¿Q-qué? ¡Noo! ¡Enseguida voy! – de tan solo pensarlo se moría, la última vez que aquel chico había querido ayudarlo a cocinar había estado una noche entera limpiando la cocina.

Por suerte tenía todo lo necesario y, aguantándose sus ganas de aún ir al baño comenzó a cocinar. Cortó los vegetales y buscó una olla para cocinar el arroz con que lo acompañaría pero al abrir la puerta de la bajo mesada para sacar la susodicha olla cayó hacia atrás de un susto.


-¡R-Ruiza-sama! ¿Qué hace ahí? – le preguntó sorprendido al chico que permanecía escondido dentro del mueble


-Solo me cuido de la conspiración, toma lo que tengas que tomar y déjame solo, tal vez tú seas el traidor de entre todos los humanos del mundo


-¡Ya le juré que yo no soy! Y con permiso, me llevo la olla – tomó la olla dejando al loco donde estaba y la puso al fuego junto con todo lo que estaba a cocinar.

Hecho todo, y la comida ya en proceso de hacerse corrió al baño del que luego de haber salido se volvió a su habitación a escribir un poco más, abrió las cortinas dejando que la luz pasara de nuevo y también abrió la ventana, afuera había una brisa agradable.


-Por donde iba…ah si…


“Este sujeto en particular es el que más me da miedo, ¡Es que en verdad se cree vampiro! Siempre me hace pedidos extraños y al parecer es amante de los gatos, suele pasarse todo el día con ellos, bueno día, vive de noche y de día duerme así que digamos que suele pasarse la noche con sus gatos y sus rosas.


Luego tenemos a la extraña pareja de Mana-sama y K-sama…uff me dan escalosfríos…ese hombre que jamás habla... ¿Habla? Al parecer si porque le susurra cosas al oído al otro para que se lo diga ¿Qué es eso? ¡¿Porqué simplemente no puede decirlas en alto y ya?! Es una manera de perder tiempo terrible…además sus ojos tan fríos…En todo caso lo que vale preguntarse es ¡¿Es hombre o mujer?! Es que a veces me da la sensación de que es…bueno, en fin, no se que és.


Luego están ese otro par… Hitsugi-sama y Yomi-sama…duermen todo el día por suerte pero las pocas veces que los he visto me pareció que tramaban algo. Y Yomi-sama…tan pervertido >//< debe tener algún parentesco con Kamijo-sama….”



- ¡Shauraaaaa!!! – la voz de Hizaki volvía a escucharse desde el jardín traspasándole los oídos de una manera más que feroz.


-¡Enseguida voy!- gritó directamente desde la ventana


“El tema es que ahora debo romperme los sesos para encontrar una manera efectiva de salir de aquí y ya no vuelvan a atraparme en el intento. Tantas cosas que contar… ¡y tan poco tiempo! ¿Qué debo hacer? ¡Que alguien me diga que! …hasta he pasado de ser Hiroki a Juka ¡y luego como a Hizaki –hime no le gustaba el nombre de su sirviente decidió volver a cambiar el nombre a Shaura! ¡Shaura, Shaura, Shaura es lo único que escucho!...Y creo que así continúa la historia”


-¡Shauraaaaaaaaaaa! ¡Ven aquí en este mismo instante! ¡Quiero más galletas!


-¡Enseguida voy Hizaki-hime! – dicho esto dejó de escribir para ir a llevar galletas a su amo.

Love means Sacrifice - Capítulo 31

-¿Ya te vas? Voy contigo – más que un comentario parecía una orden por parte de Kamijo, Teru aceptó asintiendo feliz, una sonrisa muy linda en su rostro característica de él.
El mayor se arregló rápidamente tomando las llaves del departamento para luego cerrarlo una vez que salieron. Iban a ir “al trabajo de Teru” como le llamaba él mismo. Bajaron por las escaleras, el menor tarareaba una canción que anoche Kamijo creyó escuchar mientras miraban la tele. Sonrió apenas. Una vez salidos del departamento caminaron por las calles del vecindario hasta la salida, el camino no era largo, justo a unas calles estaba una de las paradas del subterráneo.
La calle estaba llena de gente, nadie notaría si le tomaba la mano mientras caminaban. Tímidamente Kamijo tomó la mano de Teru, con delicadeza sin hacer ningún movimiento brusco como presionarle demasiado la mano. Para su sorpresa el menor correspondió a ese gesto sin problemas mirando hacia todos lados en los negocios la variedad de artículos que había.
-------x-------
Y como el oficial Seiji lo había dicho, una vez esposado dos policías lo dirigieron a la salida, tomándolo por el hombro con firmeza haciéndolo caminar a un paso medianamente rápido. Una vez llegado a la puerta lo liberaron tal cual fuera un animal, un pequeño empujón con el que casi cae contra el duro material de la calle. Se sobó las muñecas en las que tenía marcas rojas y palpitantes mientras comenzaba a caminar lejos de ese lugar.
Iría primero a buscar a Satoshi que a estas alturas estaría en la casa de Mikaru si no lo habían capturado. Había ido varias veces a ese departamento, conocía a Mikaru desde hacía ya bastante tiempo pero hacía más de un mes que no lo veía.
Luego de salir de las cinco calles de “la zona de peligro” a la que llamaban los maleantes a esas cinco calles que rodeaban a la cárcel, comenzó a caminar a un ritmo más tranquilo. El camino era largo pero la tarde era espléndida, hermosa para disfrutar.
-------x-------
Metió al pequeño en el auto y luego se sentó a su lugar del conductor. Encendió el motor y pisó suavemente el acelerador para poner en marcha el vehículo. Kenji permanecía quieto, rendido, estaba agitado por los esfuerzos que había hecho por escapar. Se recostó en su asiento mirando por la ventana mientras se llevaba a cabo el recorrido ya para él muy conocido. Aún estaba amordazado.
Satoshi tampoco hablaba concentrado en conducir. Pensó también en las palabras que le había dicho Kenji en su habitación, en el enfado que traía aquel chico.
Tomaron una avenida luego de doblar en una esquina, al detenerse en el alto de pronto el menor abrió la puerta escapándose, echó a correr por la acera en sentido contrario a los autos.
-¡¡Oye!! ¿Qué haces? – el pelinegro no terminó de formular esa pregunta cuando el pequeño ya iba por la otra calle.
Kenji corrió, se quitó la mordaza que llevaba puesta arrojándola al suelo con violencia, dobló en una esquina que daba con la calle de su casa…pero aún estaba a más de 15 calles de ella. Respiraba agitado, su corazón latía rápido y fuerte, temblaba. Pensó en que estando en esa calle Satoshi podría doblar con su auto e interceptarlo así que tomó la calle siguiente en la que lo autos iban en sentido contrario a su carrera.
Por su parte el pelinegro como era de suponer no iba a rendirse tan rápido, dobló a la calle siguiente ya que había logrado ver como el menor doblaba en la esquina. Tampoco era tan rápido como para correr tantas calles en tan poco tiempo. Tomó la calle siguiente conduciendo despacio, buscando algún rastro del chico pero nada había.
Después de todo el plan de Kenji había funcionado a la perfección y se dirigía, aún corriendo a casa.
Luego de conducir en línea recta durante algunas calles sin resultado decidió doblar, conduciría hasta la casa de Kenji a la que supuso que él mismo se dirigía luego de haber escapado. Sabía que el menor no tenía otro lugar al que ir. Lo esperaría en la misma esquina de siempre para volver a capturarlo.
Y así lo hizo, conducía hacia aquella casa cuando al cruzar una calle miró hacia el sentido en que venían los demás auto para así evitar un choque, justo en paralelo a su calle pudo ver al menor cruzando hacia la calle siguiente. Caminaba rápidamente a modo casi de correr. Se adelantó y dobló en la siguiente esquina a pesar de que casi chocara contra un automóvil que iba a bastante velocidad, aceleró luego frenando de un golpe y así quedando justo enfrente del pequeño que al verlo abrió grandes los ojos y echó a correr en sentido contrario.
-No vas a escaparte de nuevo – dijo en tono bastante alto como para que el pequeño lo escuchara, dejó incluso el auto en marcha echando a correr detrás del menor al que alcanzó a los pocos segundos. Lo atrapó por la espalda sosteniéndole los brazos, arrastrándolo hacia el auto para volver a meterlo. Le amarró las manos con el cinturón de seguridad haciéndolo gritar de dolor. Una vez el objetivo recuperado volvió a ponerse en viaje hacia el departamento del rubio.
-Eres inteligente – le elogiaba mientras conducía – Pero no tanto, te has dejado descubrir de una manera muy tonta
- Pues no me importa, pensaré en otra manera de escapar – su enfado llegaba hasta las nubes
Satoshi echó a reír, hasta le resultaba tierna la actitud del pequeño – Te he amarrado bien así que no podrás escapar – explicaba mientras se detenía en un alto – Mikaru se pondrá feliz al verte…y creo que a ti te gustará la forma en que lo dejé en su departamento – dijo esto último en tono algo picarón – lo amarré a su cama ya que estaba como loco queriendo salir de su hogar para ir a buscarte
- ... ¿S-si? – preguntó Kenji sorprendido de aquel pequeño relato – También lo hiciste para que no te golpeara, después de todo tu tienes la culpa
- Oye deja ya de ser tan duro conmigo, se que tengo la culpa pero no sabía que eras tan lento como para que te atraparan
- ¡Idiota!
-Nunca más lo volveré a hacer, ¿Me perdonas?
-No…
-¿Y si te llevo a tomar un helado me perdonas?
- Tampoco
-¿Una hamburguesa? ¿No se te antoja comida rápida?
-¡Deja de sobornarme con comida! – explotó a la vez que Satoshi se echaba a reír - ¡Y deja de reírte de mí!
- Ahora entiendo porque Mikaru te ama tanto…eres un niño precioso – le besó la mejilla a modo de cariño
-¿Ama dijiste? El…no creo que haga eso – sus mejillas se habían puesto completamente rojas
-Oh por supuesto que si lo hace, ¿Qué no te das cuenta? Además a ti también te gusta – dobló para tomar la calle que los llevaría al vecindario – Y si tienes dudas pregúntale
Kenji no respondió, se quedó en silencio mirando por la ventana el resto del camino, Satoshi lo miró de reojo varias veces sonriendo. A lo lejos se podían divisar ya edificio grises y altos. Algunas personas colgando o descolgando la ropa en los balcones. El cielo de la tarde contrastaba muy poco con esa imagen casi decadente. Era como si ese vecindario estuviera en otra dimensión, oscura y muy antigua.

Deja tu mensaje ^^