Luego de un corto y agitado viaje, en el que habían tardado menos de cinco minutos en llegar Kenji se llevó su mochila al hombro. El auto estaba estacionado a una calle de la escuela.
-Muchas gracias por traerme…etto…adiós – dijo antes de abrir la puerta del auto pero Mikaru lo detuvo tomándolo por la muñeca para atraerlo a sí.
-No agradezcas…y ve con cuidado – le dijo a dos centímetros de su cara, luego, dejando el cigarro sobre el cenicero que el auto tenía incluido con la mano libre tomó por la mandíbula a Kenji y le dio un beso rápido de despedida.
Con un sonrojo hasta las orejas el menor salió del auto y comenzó a caminar hacia la escuela mientras Mikaru ponía en marcha su auto siguiéndolo lentamente. Luego de que el pequeño cruzara la calle para al fin llegar a la escuela el mayor aceleró y desapareció por la calle seguido por ese pequeño par de ojos.
Condujo rápidamente hasta llegar a su departamento, aunque no quería volver, debía. Abrió la puerta del hall de entrada luego tomando el ascensor mientras buscaba las llaves de su departamento. Al llegar al piso correcto, caminó desde el ascensor a su departamento, abriendo la puerta, cerrándola con poca delicadeza al entrar.
Miró a su alrededor, estaba algo ordenado. Se dirigió a la cocina y observó, también estaba ordenada y los vasos estaban limpios, en su lugar. Se desabotonó un poco la camisa relajándose, seguramente Teru había estado allí haciendo todo eso…después le agradecería.
Se dirigió a su habitación en busca de una siesta pero se encontró con que ya había alguien durmiendo en su cama. Teru dormía plácidamente, el golpe de la puerta al parecer no había afectado su sueño y vaya a saber a que hora se habría dormido seguramente esperándolo a que llegara a casa.
Mikaru se recostó a su lado observando el techo, ignorándolo completamente. Solo se percató, luego de un tiempo de andar pensando en cualquier cosa, de que el chico aún estaba ahí cuando este se dio la vuelta y lo abrazó saludándolo.
-¿En donde estabas? – preguntó ignorando el hecho de que Mikaru no había respondido a su saludo – Contéstame – dijo algo enfadado ya que el otro no decía ni palabra
-Pásame esos cigarros y el encendedor, por favor – dijo ignorando por completo a lo que había dicho Teru
Éste último tomó lo que le pidió y casi se lo arrojó a la cara al igual que el cenicero.
-¿Estabas con ese…chico? ¿No es así? Estabas con él – dijo celoso arrodillándose en el colchón
-Eso no es de tu incumbencia
-¡Si lo es! Es de mi incumbencia
-…….. no, no estaba con el chico
-¿Entonces en donde estabas? Anoche ha llovido torrencialmente… ¿En donde has pasado la noche? – preguntó desesperándose ya que Mikaru continuaba fumando tranquilamente viéndole
-¿Acaso no escuchaste lo que te dije? Es algo que NO es de tu incumbencia. Y fin del tema – apoyó el cenicero en la mesa de luz y dio otra calada soltando el humo suavemente.
En una mezcla de sentimientos, Teru se lanzó sobre él a besarlo apasionadamente. Mikaru correspondió a medias dejando el cigarro sobre el cenicero para tomar por ambos hombros al chico del pelo bicolor.
-Teru…ya deja de hacer eso
-¿Por qué? Se supone que nos amamos…y no te he besado desde ayer
-Ya basta con eso…- suspiró y recargó su cabeza contra el cabezal de la cama
-¿Por qué? Desde ayer que estás así de raro
-El que está raro eres tú, no yo
- ¿Ah si? ¿Y quien me ha estado ignorando y ha desaparecido por un día entero?
-Deja de ser tan infantil, ¿Quieres?
- ¡Yo no soy el infantil! ¡Tú eres un idiota! – en un acceso de rabia se sentó sobre el abdomen de Mikaru con una pierna a cada lado del cuerpo de este y le golpeó fuertemente dejándole una gran marca roja en el pómulo.
Ante esto, Mikaru se encolerizó y volteó rápidamente quedando sobre Teru que lo miró con miedo.
Lo tomó por ambas muñecas apresándoselas con solo una mano – No vuelvas a hacerme eso nunca más o no voy a responder de mí
-¿Estás amenazándome? – preguntó en tono desafiante intentando soltarse del agarre pero al parecer era imposible, intentó mover sus piernas pero tampoco podía moverlas, la presión que las piernas de Mikaru hacían atrapando las suyas llegaba hasta doler – Suéltame
-¿Qué no disfrutas de la atención que te presto?- preguntó sonriendo de lado – Y te diré que sí…estuve toda la noche en la casa del pequeño y me la he pasado muy bien – dijo en tono no muy agradable y cerró sus ojos cuando Teru le escupió directo a la cara.
-Ay Teru…no es el mejor camino el que has escogido…- dijo en tono calmo a pesar de que interiormente se retorcía de rabia.
Luego de escuchar esas palabras, Teru se estremeció un poco. Muy pocas veces había visto enfadado a Mikaru pero nunca enfadado con él. Sin embargo sabía que cuando Mikaru se enfadaba se ponía algo violento, pensó en si sería capaz de hacerle daño a él.
-Lo siento – se disculpó – en verdad no debí hacer eso
-Deberías haberlo pensado antes – dijo tomando su cigarro con su mano libre y dándole una calada para soltarle el humo en la cara, Teru tosió un poco mientras con sus dedos libres y el dorso de su mano Mikaru le subía un poco la camisa.
-¿No vas a perdonarme? Amor…
-Voy a darte una lección y luego tal vez te perdone – hizo más presión sobre las muñecas y las piernas haciendo gritar a su presa debajo suyo. En otra situación no haría eso pero definitivamente Teru había logrado hacerlo enfadar de verdad con lo que había hecho, más allá de que se lo mereciera o no el que le griten pero de allí a llegar a golpearlo y escupirlo para él, que era una persona que tenía ciertos límites esas acciones eran más de lo que podía soportar.
- ¿Q-que harás? – preguntó asustado mientras sentía cada vez más cerca el calor del cigarrillo de Mikaru cerca de su ombligo