Sintiendo sus ojos hinchados caminó hacia el baño. Encendió la luz y cerró la puerta. Se metió en la ducha y abrió el grifo dejando que el agua corriera por todo su cuerpo. Frotó su cuerpo con el jabón hasta que su piel dolió, a pesar de todo continuaba sintiéndose sucio. Todo su cuerpo le dolía, casi no podía mantenerse en pie. La angustia parecía hacer su pecho más pesado. Se sentó aún con el agua cayendo y cerró sus ojos intentando ya no pensar en nada.
El agua comenzaba a volverse fría, incorporándose cerró el grifo y se encaminó a su habitación envuelto en una toalla.
Se secó suavemente y se vistió con su pijama. Se recostó agotado y escuchó el silencio que reinaba en el lugar. Seguramente Mana estaría fuera de la casa como todas las noches, Juka no sabía hacia donde se dirigía su amo cada noche luego de abandonar el lugar, de todas formas no le interesaba, lo único bueno era que estaba solo, y ese vampiro no lo molestaría.
Cerró sus ojos y se revolvió entre las mantas adolorido. Acarició su estómago, le dolía mucho. Pronto el sueño llegó y se dejó caer en él.
Despertó con el sonido de pájaros cantando, se levantó lentamente y espió entreabriendo las cortinas, era un hermoso día.
Se estiró y se quedó de pie junto a la ventana pensando en la nada, luego, buscó su ropa para vestirse.
Caminó por el pasillo oscuro y silencioso, se asustó por el sonido de su propio estómago. Decidió salir a buscar su desayuno. Todos los días era lo mismo, Mana nunca lo alimentaba, ni siquiera le daba dinero para comprar así que tenía que hurtar de tiendas y supermercados cuando no había nada en buenas condiciones en la basura de los vecinos y hoy no había tenido suerte.
Caminaba por una calle superpoblada, observaba sus muñecas que tenían grandes marcas rojas, producto del rudo agarre de su amo la noche anterior.
-rápido! Llegaré tarde al trabajo, le juro que le pago extra! Apresúrese! – casi le gritaba Klaha al taxista, la calle estaba atestada tanto de automóviles como de personas y era imposible avanzar rápido. Con su paciencia colmada, el taxista tomó una calle a su derecha, una señal lo detuvo.
Comenzaba a avanzar un tanto rápido cuando de un golpe se detuvo. Klaha, golpeándose la cabeza contra la ventanilla protestó pero el taxista ya se había bajado del auto. ¿Qué rayos hacía ese hombre? ¿Estaba apresuradísimo y se bajaba del auto?
Entendió que algo que sucedía cuando personas comenzaron a amontonarse creando un círculo alrededor del auto. Klaha se bajó y caminó unos pasos hacia donde todos dirigían sus miradas, el conductor hablaba histéricamente por teléfono y un automóvil con dos policías acababa de llegar.
Grande fue su sorpresa cuando al bajar su mirada se encontró con aquel chico de cabello azabache, tendido en el suelo. Una importante cantidad de sangre a un lado de su rostro.
-Juka!- gritó dejándose caer a un lado del chico, una ambulancia se aproximaba abriéndose paso entre la gente.
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