Love means Sacrifice - Capítulo 27

Sin responderle en un principio Mikaru solo continuó besándole el cuello, creando así un camino hasta debajo de la oreja en donde luego de dar un pequeño mordisquito, acercándose claro al oído y con el mismo tono sensual de antes le habló – Lámelo, como antes te lo he hecho quiero que lo hagas así – Kenji se separó algo asustado, de pronto su corazón se había acelerado más de la cuenta.

-¿Hacer eso yo? – preguntó atónito y algo avergonzado

-¿Por qué no? – replicó el mayor mirándolo desde su lugar – Eres un miedoso – soltó una pequeña risa

-No lo soy - respondió molesto ante la acusación. Se acercó a las caderas de Mikaru intentando no demostrar que todo él estaba temblando.

-Miedoso – volvió a provocarle con una sonrisa

- ¡Ya te he dicho que no lo soy! – rápidamente y con algo de violencia desabotonó luego bajando el cierre de los jeans. Es verdad que sus manos temblaban pero el coraje que llevaba encima a causa de esa provocación era más fuerte. Observó los boxers negros que el chico traía, llevó su mano al miembro acariciándolo suavemente por encima de la tela viendo la reacción de Mikaru que al sentir esas caricias cerró los ojos mordiéndose el labio inferior.

Pensó que terminaría babeando o algo por el estilo al ver las diversas reacciones según como acariciara o presionara esa zona. Ese Mikaru, herido y ahora a su merced le estaba gustando demasiado.

-Apresúrate y hazlo de una vez- le pidió algo desesperado al sentir solo caricias para colmo sobre su ropa interior

Al escuchar esa súplica en ese tono cayó en la cuenta de cómo su temperatura también había subido, pasó su mano por su cara para secar un poco el ligero sudor que tenía.

Observó durante varios segundos la ropa interior del chico hasta que finalmente con sus manos temblorosas la tomó por el borde bajándola por completo. Se sonrojó más de lo que estaba al ver tan detalladamente ese panorama enfrente suyo. Antes lo había tocado, lo había sentido dentro pero jamás lo había visto.

-¿Te gusta lo que ves? – le preguntó, se notaba que su respiración estaba bastante agitada -Puedes tocarte si tienes ganas

En verdad que desde un principio había estado pensando en eso, con la temperatura que traía junto con los sonidos y los gestos de Mikaru dentro suyo estaba acumulándose poco a poco ese deseo. En cierta forma ahora comprendía porque Mikaru era todo un pervertido. Le estaba gustando la idea de tener a alguien tan así a su merced.

Bajó lamiéndolo apenas logrando que Mikaru emitiera un gemido entrecortado, volvió a repetir varias veces esa acción en parte imitando lo que había experimentado anteriormente. Cuando ya no pudo más hacer oídos sordos a las súplicas del rubio hizo lo que le pedía. Lo metió lentamente a su boca, comenzó a subir y bajar torpemente sin querer rozándole los dientes pero al parecer esto gustaba ya que al poco tiempo el mayor llevó su mano al cabello de Kenji acariciándolo en un principio luego posando la mano en la cabeza para empujar hacia abajo.

Obedeció ante las órdenes del chico que le pedía que lo hiciera más rápido, que no se detuviera. Sintió por primera vez que no estaba haciendo algo sucio…que le gustaba lo que hacía, adoraba escuchar esos gemidos que él mismo estaba provocando.

-Ah…Kenji q-que rico lo haces…- dijo en un tono bastante alto antes de morderse el labio inferior para reprimir un gran gemido al sentir la lengua del pequeño moverse – Hazlo más rápido...en cualquier momento voy a...a…mhhh..! – ya no pudo hablar cuando Kenji hizo lo que le pedía pero… ¿Iba a dejar que Mikaru en verdad terminara en su boca? Siempre lo había tomado como algo verdaderamente asqueroso pero luego de todo lo que acababa de experimentar quería hacerlo. Mikaru se corrió arqueando la espalda, un gemido final algo fuerte. Kenji se incorporó un poco conteniendo el líquido en su boca, poco a poco decidido lo tragó. El sabor era extraño pero no desagradable. Mantuvo la cabeza gacha durante un pequeño tiempo intentando recuperar la respiración, escuchaba a Mikaru en la misma situación que él. Al levantar la vista se encontró con el chico con los ojos entrecerrados, cubierto de sudor respirando agitadamente, sus labios entreabiertos…se veía totalmente deseable. Gateó por el costado de su cuerpo y se recostó a su lado para no hacerle daño, lo besó tiernamente separándose a los pocos segundos.

-Estuvo muy bien para ser la primera vez que lo haces – le besó la mejilla y luego la comisura de los labios

-…Gracias – en verdad no sabía que responder al halago - ¿Ya te has calmado? – le preguntó mirándolo

-Si, pero ahora tengo un poco de frío… ¿Podrías vestirme de nuevo?- un tono de voz meloso acompañaba esa pregunta.

Kenji volvió a gatear a su posición de antes para subirle la ropa interior acomodándosela, luego los pantalones. Acarició el abdomen por sobre la herida, Mikaru solo hizo un gesto de dolor, de pronto se dio cuenta de que estaba viendo al chico con ojos diferentes, hasta se le hacía tierno. Por su parte el rubio al notar como Kenji lo miraba también lo miró sosteniendo durante un corto tiempo luego viéndolo acercarse. El pequeño se acurrucó a su lado y suspiró, Mikaru pasó un brazo por encima de sus hombros a la vez atrayéndolo más a si.

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Kamijo flexionó su brazo para acariciar la parte baja de la espalda de Teru acomodando su cabeza más cerca del vientre del chico. Se asustó un poco pensando que caería cuando el menor se movió para dejar la taza en la pequeña mesita frente al sillón. –Lo siento – se disculpó a medio reír ante la reacción de Kamijo.

-No importa – dijo este volviendo a su posición relajada, acariciando la espalda y viéndolo como un tonto desde abajo - ¿En que piensas? No estas muy concentrado en tu programa de T.V – observó acertando, conocía la expresión de concentración con la que Teru solía mirar televisión y sabía cuando el chico estaba con su cabeza en otro lado.

-¿Ah? En nada – fingió con una gran sonrisa tierna que hizo desistir al mayor en seguir preguntando

-¿Puedo volver a hacerlo? – le preguntó mientras pasaba su mano de la espalda al pecho del chico luego tomándolo suavemente por la mandíbula – Se que te gustó suave...hasta creí que soltaría un suspiro

- ¡N-no es cierto! – mintió haciendo reír a Kamijo

-Eres tan tierno siempre – habló luego de recuperar al aliento – Por eso te amo, Teru

- …Eso me incomoda un poco

-Tal vez luego te acostumbres, quien sabe

-P-pero….

-¿Pero?... Eres la persona a la que más conozco, estas dudando en este mismo instante

-…… Es que…

-Te resulta demasiado extraño y brusco

-Si…y aún no puedo terminar de creerlo… ¿Algún día encontraré a mis verdaderos padres?

Kamijo suspiró – Necesitaríamos de mucho dinero para eso, pero no hay que perder las esperanzas- en verdad quería decirle que si sus padres lo habían abandonado de esa manera era porque seguramente muchos deseos de verlo no tendrían pero eso sería demasiado hiriente para el pequeño, no quería lastimarlo más de lo que estaba tal vez algún día, aunque fuera mucho peor la reacción le diría. ¿Estaba bien continuar mintiéndole? Era por su bien, eso estaba claro.

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