Yuki se sorprendió al ver a Satoshi en vez de a Hora abrir la puerta y salir por ella. Su expresión cambió drásticamente en ese momento.
-¿Dónde está Hora? – le preguntó en un tono que no quiso reflejar la preocupación que llevaba.
- Lo maté, y ahora si me permites me llevo a Mikaru – caminó hacia su amigo analizando la situación pero como se lo esperaba, Yuki no le dejaría ir así como así.
- Si te lo quieres llevar puedes hacerlo de dos formas – comenzó a hablar el líder mientras apuntaba con el cuchillo al pelinegro – o te lo llevas muerto o te lo llevas vivo pasando por sobre mi cadáver – sonrió de lado con toda la confianza que poseía – Si te decides a pelear voy a decirte que yo no soy como…lo era Hora, soy alguien totalmente diferente
- …Entonces no tengo más remedio que matarte a ti también – furioso también lo apuntó con su cuchillo
Luego de unos segundos de silencio Yuki soltó una risa suave y bajó su arma volviendo a guardarla – Estas jodiendome, ¿Vas a enfrentarte a mí temblando de esa manera? No eres un oponente digno y no voy a ensuciar mi cuchillo contigo – se acercó a Mikaru y con un pie lo pateó tumbándolo en el piso, éste tosió un poco aún con unas náuseas terribles – Llévatelo y cúralo aún tiene unas horas de vida si lo dejas en ese estado, cuando esté completamente bien me lo traes así podré matarlo como se debe – dicho esto el castaño se dirigió de nuevo a su copa y dio un sorbo bajo la mirada absolutamente perpleja del pelinegro - ¿Qué esperas? Al menos si no sabes pelear sirve para algo y llévatelo – dijo algo despectivo y se sentó en su sillón cruzando una pierna sobre la otra para buscar un nuevo cigarrillo.
Sin decir palabra Satoshi obedeció tirando su arma al suelo, abrió la puerta del lugar y con algo de esfuerzo cargó a su amigo para comenzar a caminar. Tardó un poco en bajar las escaleras mientras le daba palabras de aliento al herido que de a momentos se quejaba por el dolor presionándose la herida para que no sangrara tanto.
Al salir del edificio, se alejaron bajo la mirada de los hombres que vigilaban la puerta de este, en ese instante dos se dirigieron hacia el interior del departamento seguramente a buscar el cadáver y enterrarlo o quemarlo en los alrededores del vecindario.
-¿Qué debo hacer?- se preguntaba Satoshi mientras veía sufrir al rubio – Si te llevo a un hospital estaremos en problemas
- Llévame con Hizaki, ¿Recuerdas que él era enfermo cuatro meses antes de venir aquí? – dijo débilmente apoyando su cabeza contra el hombro de Satoshi – Él sabrá que hacer
- Si, pero…no recuerdo en donde vive
- Yo te guío
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-¿Dónde se habrá metido este niño? – se preguntaba Kamijo mientras lo buscaba por las escaleras a Teru, ya había bajado un par de pisos y no lograba encontrarlo. Se rindió sentándose en un escalón y suspirando aún pensando en donde podría estar pero ningún lugar se le ocurrió salvo ese bar al que solía ir pero por alguna extraña razón tenía el presentimiento de que el menor no estaba ahí. Se asomó en el piso del departamento de Mikaru por si lo veía cerca pero allí tampoco el menor estaba.
Finalmente se decidió a volverse a su hogar a esperar al pequeño sentado en el sillón tal vez leyendo algo interesante.
Entró sin ponerle llave a la puerta para que Teru pudiera entrar cuando volviera, se sentó en el sillón buscando un libro que tenía cerca. Leyó un par de páginas hasta que su cuello molestó y decidió leer recostado, intentó no quedarse dormido varias veces entre las que en una el libro cayó de sus manos. En un último intento por mantenerse despierto leyó con más concentración hasta que el sueño finalmente ganó la batalla y se terminó durmiendo con el libro sobre su cara.
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Satoshi dejo de pie a Mikaru que se sostenía de éste para así poder llamar a la puerta, habían llegado finalmente a la casa de Hizaki. Ésta era una de las únicas casas que tenía el vecindario en el que predominaban los edificios por doquier. Como todo lo que había allí, esta casa también se veía algo arruinada sin embargo su reciente dueño, un enfermero acusado y prófugo de matar a uno de sus compañeros se encargaba de arreglar el jardín y limpiarla haciéndola ver un poco mejor.
La puerta se abrió a los pocos segundos, solo el espacio suficiente para ver quien era pero luego de reconocer al rubio, Hizaki la abrió por completo mirándolo preocupado.
-¿Qué ha sucedido? – preguntó haciéndole señas a Satoshi para que pasara
- Está muy mal, le han atacado con un cuchillo en su estómago – explicaba agitado mientras arrastraba a su amigo ya que de lo débil que estaba no podía caminar.
- ¡Tráelo aquí! ¡A la habitación! – decía alarmado mientras lo guiaba hacia una habitación.
Mientras Satoshi lo acomodaba en la cama, Hizaki corría a buscar los instrumentos de su antiguo trabajo luego volviéndose a donde estaba ese par.
- Quítale la camisa – le ordenaba a Satoshi mientras él preparaba una mezcla de desinfectantes para aplicarle en la herida así primero limpiarla superficialmente para luego poder analizar que tan profunda y grave era.
El pelinegro obedeció y le quitó la camisa rápidamente sosteniéndole la mano a Mikaru para quitársela de la herida. Hizaki caminó con el pequeño frasquito en donde había preparado el líquido y lo volcó con cuidado sobre la herida limpiando con una gasa apartando la sangre. Mikaru gritó de dolor con las pocas fuerzas que aún le quedaban apretando la mano de Satoshi. El desinfectante le hacía sentir que su piel ardía.
-Es algo profunda pero no es tan grave, al menos no ha dañado ningún órgano y eso es lo importante – explicaba el enfermero mientras limpiaba la herida con cuidado – pero habrá que suturar para que sane y ya no sangre…etto…n-no tengo anestesia aquí – dijo algo nervioso mirando a ambos.
- No importa, haz lo que tengas que hacer – le respondió Mikaru acomodándose un poco en la cama
- …Si, lo haré – dijo Hizaki ahora con más seguridad. Fue a buscar entre sus cosas los elementos necesarios para coser la herida, luego de desinfectarlos y preparar todo volvió a sentarse al borde de la cama, intercambió miradas con Mikaru que tomó más fuerte de la mano a Satoshi preparado para lo que vendría luego.
El pequeño enfermero comenzó con su tarea, Mikaru en un principio solo se quejaba un poco pero a medida que pasaba el tiempo y el dolor iba haciéndose más intenso estrujaba fuerte la mano de Satoshi apretando sus mandíbulas, cerró sus ojos apretando bien sus párpados, esperando a que pasara rápido.
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Teru finalmente se había decidido a volver a casa, se levantó y caminó feliz subiendo también las escaleras de la misma forma mientras tarareaba una canción. Al llegar a su departamento cerró la puerta con seguro luego de entrar, se encontró con su hermano mayor dormido con un libro en la cara y soltó una risa caminando hacia él para ir a quitárselo.
-Oye…estás durmiendo en mi cama, Kamijooo quiero dormir quítate – comenzó a sacudirlo por un hombro – Tú tienes tu propia cama donde dormir – decía mientras observaba divertido a su hermano que parecía inconsciente. Continuó sacudiéndolo un poco más hasta que finalmente Kamijo se despertó de un salto preguntando que sucedía.
- Duermes como roca – dijo Teru entre una tierna risa – He vuelto a casa – anunció sentándose en el borde del sillón - ¡Y estás ocupando mi cama, intruso! – se arrojo encima de su hermano a hacerle cosquillas sin piedad.
- ¡Ahahaha! ¡N-No! ¡Teru! ¡E-ahahaha-espera!! – lo detuvo el mayor tomándole las muñecas para que Teru ya no continuara con las cosquillas – Lamento haberme quedado dormido- le dijo en tono dulce luego de recobrar el aliento. Tenía al pequeño tan cerca y tomándolo de las muñecas que en ese momento se sintió muy tentado a besarlo… ¿Y qué pasaría si lo hacía? Esta vez decidió a arriesgarse y sin pensarlo dos veces le plantó un beso tierno en los labios.
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