-Entonces esto será rápido – contestó ante las palabras de Yuki
-Bueno…al parecer estás muy seguro – apagó su cigarro apretándolo fuertemente contra el cenicero de plata - ¿Te parece comenzar con esto? – dijo levantándose de su lugar – Ya necesitaba una muerte…y si bien recuerdas, las actividades de las que más disfruto son traficar armas y derramar sangre, sea inocente o no…ah! Y en especial si son niños – luego de esa última frase Mikaru se abalanzó sobre él derribándolo, le tomó por el cuello con ambas manos mirándolo con furia.
- Las personas como tú no merecen vivir… ¿Qué digo? ¿Persona? Tu no eres una persona… ¡Eres un monstruo! – continuó apretando pero para su sorpresa el líder con un solo movimiento se lo había apartado de encima y había logrado neutralizarlo tomándolo por un brazo dejándolo en una incómoda y dolorosa posición.
-Si te mueves te rompo el brazo – le dijo triunfante – Debes estar sorprendido por esto, ¿Cierto? Entonces paso a explicarte…en este tiempo he estado entrenando muy duro y he aprendido un par de disciplinas que en verdad son muy efectivas – movió la muñeca de Mikaru hacia arriba solo un poco haciéndolo gritar de dolor - ¿Duele? – preguntó haciéndose el desentendido y soltó al rubio de repente haciéndolo caer al suelo – Y eso no es nada, te lo aseguro
-Ya déjate de estupideces de película barata de ninjas – se puso de pie haciendo sonar los huesos de su hombro, no llevaba armas encima para atacar a su contrincante pero podría matarlo de otras mil maneras.
-Idiota…- dijo el castaño luego de soltar una carcajada pero su sonrisa fue borrada por un fuerte puño que golpeo directamente contra su mandíbula, otro golpe lo alcanzó antes de que se recuperar y antes de abrir sus ojos estaba siendo atacado a puñetazos sin poder defenderse. Tomó conciencia deteniéndole el puño que otra vez se acercaba y con su pierna de un fuerte golpe volvió a apartárselo esta vez obligándolo a levantarse.
-¡Quítate de encima! – gritó golpeando fuertemente a Hora, este se quejó un poco pero no se apartó, Satoshi se incorporó si lograba derribarlo podría ir en busca de algo para romperle el cráneo en ese mismo instante pero el otro había sacado de su bota un cuchillo y apoyaba la afilada punta en su estómago.
-Ahora escúchame con atención, si no haces lo que te digo hago que la hoja de este cuchillo salga por tu espalda. ¿Entendiste?
-…Si – dijo en tono neutro
-Quítate la camisa – le ordenó sin quitar el cuchillo de su lugar, el pelinegro obedeció comenzando a desabotonar su camisa bajo la mirada del hombre, el filo de la hoja le rozó los dedos cuando desabotonó el botón sobre su estómago y un escalofrío le recorrió el cuerpo. Terminó de quitarse la camisa por completo y la dejó a un lado sin querer mirarlo – Muy bien…ahora recuéstate – dijo empujando el cuchillo hacia delante para que Satoshi obedeciera, no tuvo otra opción que hacer lo que le decía mientras sentía como le separaba las piernas y se acomodaba entre ellas, luego de esto Hora quitó el cuchillo del estómago del chico para posarlo a un lado del cuello. Acercó sus labios de nuevo y lo besó, en un principio el pelinegro no le correspondía pero cuando sintió como el filo del cuchillo le hería un poco la piel se decidió a corresponder mientras sentía como poco a poco la lengua del otro se colaba en su boca. Luego de algunos minutos, una tortura para el chico sometido se separó, no es que Hora fuera un hombre feo o repulsivo pero el solo hecho de que lo obligara a hacer eso bastaba para que le odiara y todo lo que hiciera fuera una gota más que llenara el vaso en busca de colmarlo.
Lo tomó del cabello aún posándole el cuchillo en el cuello haciéndolo sentarse pero al parecer ese no era el propósito porque continuó llevándolo hasta encima de su cuerpo luego bajándole la cabeza, más y más lo hacía agacharse hasta dejarle la cara frente a frente con su miembro – Lámelo – le ordenó apoyándole la punta del cuchillo ahora en la espalda, Satoshi tragó saliva y dirigió sus manos temblorosas al pantalón del otro para comenzar a deshacerse de él.
Logró atraparlo y golpearlo varias veces contra la puerta hasta que se detuvo apretándolo contra ella – ¡No se de donde habrás aprendido todo eso pero es muy estúpido! – le gritó furioso el rubio ya que sentía que le estaban tomando el pelo, el líder solo echó reírse con más fuerza que antes - ¿De que te ríes? – le preguntó golpeándolo en el estómago y volvió a estamparlo contra la puerta al momento que este se retorcía.
-Sigues siendo el mismo de siempre – dijo con una sonrisa torcida
-Y tú….- no pudo continuar la frase, en un abrir y cerrar de ojos el filo de una cuchilla estaba atascado en su abdomen, a causa del dolor su voz no salía y cuando Yuki retiró el cuchillo la herida comenzó a sangrar humedeciendo y manchándole la ropa.
-Jamás pones condiciones para las peleas, siempre atacas con tu fuerza pero jamás piensas en lo que haces… te dejas cegar por el odio. Mal, muy mal – lo regañaba como si Mikaru fuera su hijo. Sonrió cuando este no pudo sostenerse y cayó de rodillas al suelo – Eso debe doler mucho…y ahora ya tienes dos marcas, claro, si sobrevives esta vez
- C-cállate – tenía unas náuseas terribles y su corazón latía muy rápido, apoyó su mano en la herida que no paraba de sangrar
-¡Ah!...A-Así…sigue así – le tomaba por el cabello con su mano libre y tiraba de él mientras Satoshi subía y bajaba fuertemente más por la furia que por darle placer, de repente de un empujón el otro lo apartó volviendo a golpearle la espalda contra en colchón se acomodó nuevamente entre sus piernas con una mano forzándole el pantalón, Satoshi respiró agitado limpiado su boca aún temblando. Hora dejó el cuchillo en la mesa de luz para facilitar el deshacerse del pantalón y la ropa interior del chico pero en ese descuido rápidamente Satoshi se había apoderado del cuchillo.
Ahora el indefenso lo miraba sorprendido con la punta del cuchillo ahora apoyada en medio de su pecho.
-¿Y ahora que vas a hacer? ¿Matarme? – preguntó con una sonrisa y antes de que pudiera hacer movimiento alguno había agarrado a Satoshi por la muñeca deteniéndolo, con su otra mano había logrado quitarle el arma y arrojarla a unos pasos de la cama
– Por donde íbamos…- con toda tranquilidad bajó un poco el pantalón junto con la ropa interior del desesperado chico que estaba a punto de llorar sin poder creerse lo que acababa de suceder. En un último intento se arrojó hacia el suelo arrastrándose sin tiempo a ponerse de pie hasta donde estaba el arma pero el peso del cuerpo de Hora otra vez lo detenía apretándolo contra el piso.
Gritó estirando su brazo lo que más pudo pero aún faltaba un poco para alcanzarlo – Que inquieto eres – se quejó terminando de bajarle los pantalones, al estar el chico de espaldas le resultaba mucho más fácil todo.
-¡D-Déjameeeeee! – gritó Satoshi haciendo un último esfuerzo y al fin logró escaparse siendo perseguido, luego sostenido de su pierna para tomar el cuchillo y abalanzarse sobre Hora apuñalándolo una y otra vez. Solo paró cuando ya no pudo más y se dejó caer rendido con el reciente cadáver a su lado, llorando y temblando sin poder evitarlo.
-¡Mikaru! – exclamó de repente y rápidamente se acomodó el pantalón y se puso la camisa tomando el cuchillo para dirigirse a la puerta y así ir a buscar a su amigo para salir de ese maldito lugar.
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