Love means Sacrifice - Capítulo 18

La alarma del reloj sonó en forma más molesta de lo habitual, sentía como si no hubiera pegado un ojo en toda la noche y cada músculo de su cuerpo le dolía. Se removió un poco aún con el mayor encima suyo, sintió una pequeña molestia en su trasero que lo hizo terminar de despertarse y sonrojarse recordando la noche anterior.

Miró a Mikaru al que al parecer no le había afectado mucho la alarma y parecía dormir plácidamente. Continuó bajando la mirada viendo a la luz de la mañana que entraba por la ventana varias marcas rojas en el cuerpo de Mikaru, rasguños…se avergonzó un poco al ser el causante de ellas. Con sus dedos acarició la espalda y los hombros sobresaltándose al sentir varias cicatrices al igual que en los brazos. Sintió como el mayor se removía un poco abrazándolo por el medio del cuerpo, volvió a mirarlo para encontrarlo con los ojos entreabiertos.

- ¿Por qué dejaste de acariciarme? Se sentía lindo – dijo con voz ronca frotándole su cabeza contra el pecho.

-¿Por qué tienes tantas cicatrices? – preguntó curioso sin hacer caso a lo que Mikaru decía

-…Peleas…ataques contra mi persona…deudas…demasiadas cosas – explicó como si nada mientras con una mano ahora acariciaba una pierna de Kenji.

-¿Por qué te arriesgas de esa manera? – preguntó algo enfadado apartándole la mano de un ligero manotón.

-Así es mi vida

-Y así también terminas…todo golpeado y lleno de cicatrices – presionó un poco el labio inferior de Mikaru que aún estaba algo hinchado por los golpes que Kamijo le había dado.

- Eso duele – se quejó apartando un poco la cara – Y deja de preocuparte por cosas tontas

-¿Cosas tontas? ¿En verdad te parece algo tonto arriesgarte así? – vio como Mikaru se hacía a un lado para acostarse boca abajo abrazando la almohada y mirándolo.

-En verdad no es nada ya no te preocupes – dijo con una pequeña sonrisa mientras Kenji le observaba la espalda y preguntándose porque anoche no había visto todo eso – Mira, mi primer herida fue cuando tenía 14 años, con mi pandilla nos peleamos con otros niños pero uno tenía un cuchillo y me lo enterró aquí – se dio media vuelta quitándose un poco las sábanas para mostrarle una cicatriz que sobresalía bastante entre las costillas. Kenji la acarició con un dedo en toda su extensión negando con la cabeza.

Mikaru le tomó la mano guiándola a su cabeza en la que aún se notaba bastante un golpe y luego la bajó hacia otro golpe más pequeño y mucho menos hinchado – Y a esto alguien me lo ha provocado hace unos días contra la puerta de un auto – sonrió de lado al ver como Kenji abría los ojos algo grandes.

-Lo siento…- se disculpó acariciando el golpe - ¿Te duele mucho?

-Ya casi no duele – le dio un beso en los labios – Ahora pienso que deberías darte una ducha y prepararte para ir a la escuela

Kenji se sobresaltó, había olvidado por completo la escuela y el examen que le esperaba. Se salió rápidamente de la cama y corrió al baño a darse una ducha extra rápida.
Salió del baño anudándose una toalla a la cintura mientras comenzaba a buscar en el cajón ropa.

-Oye no te quedes durmiendo…- le reprochó a Mikaru que se había acomodado como para seguir durmiendo – Si quieres dormir ve a tu casa

Terminó de vestirse y bajó corriendo a desayunar, saludó a su madre mientras miraba el reloj, si desayunaba rápido llegaría a tiempo.
Prácticamente tragó su desayuno bajo la mirada sorprendida de su madre para luego correr escaleras arriba a buscar su mochila.

Metió todo lo que necesitaba de manera apresurada pero se dio cuenta de que un libro que hoy necesitaría le faltaba - ¿En donde está???- se preguntó desesperado mientras buscaba por todas partes - ¡Oye! ¡Deja de dormir tú y ayúdame a buscar mi libro de historia universal! Maldición…llegaré tarde…

Mikaru se levantó pesadamente caminando hacia el baño – Yo te llevo a la escuela, busca tranquilo mientras tomo una ducha – dijo cerrando la puerta con seguro ya que sentía a Kenji capaz de entrar al baño y sacarlo corriendo con tal de no llegar tarde.

-…Por dios…ni que tuviera tanto desorden aquí… ¿Se lo ha tragado la tierra??!!- comenzó a revolver como loco en los cajones al fin encontrándolo - ¿Y que hacía esto aquí?- se preguntó mirando el libro y luego metiéndolo en la mochila. Caminó hacia el reloj de la mesa de luz y lo tomó para mirarlo, faltaban aún treinta minutos para las ocho. Normalmente a esta hora estaría saliendo de casa hacia la estación de subtes para así llegar a la escuela pero calculando el tiempo en que demoraba Mikaru en llevarlo a la escuela podría ir y venir al menos cien veces sin preocuparse.

- Oye, no te tardes tanto que no quiero llegar tarde – dijo parándose frente a la puerta del baño

-No me tardo…ya casi termino es que el semen es difícil de sacar por completo

Kenji se cruzó de brazos haciendo una mueca de enfado - ¿Era necesario ese comentario?

-No…pero me imagino tu cara y me entra la risa

-¡Tienes cinco minutos para salir de esa ducha! – dijo caminando a su cama para sentarse pero luego se arrepintió, observó de cerca las mantas poniéndose rojo hasta las orejas, todas tenían los rastros de la noche anterior y se preguntó como haría para lavarlas sin que su madre lo viera.

-¿Qué no escuchas cuando hablo?- la pregunta sonó directamente detrás suyo, volteó y vió a Mikaru vistiéndose - Gracias por llevarme la ropa al baño – dijo en forma de reproche falso

-L-lo siento…estaba algo distraído – se disculpó aún igual de rojo, Mikaru terminó de vestirse y miró el reloj

-Aún queda tiempo – comentó mientras volvía a un lado del menor para abrazarlo por la cintura, con una mano le acomodó la corbata que tenía algo torcida - … ¿Tienes otra de estas?- le preguntó tomando la prenda por el extremo

-Si, tengo otra. ¿Por qué la pregunta? – en verdad no entendía a que venía esa pregunta tan rara y fuera de contexto.

-Entonces me quedo con esta – de un tirón soltó la corbata colgándosela al cuello

-¡Oye! ¿Para que quieres eso? Si es para molestarme lo has logrado – caminó rendido hasta su closet luego de una pequeña lucha por recuperarla, tomó la corbata de repuesto y se la anudó – En verdad haces cosas muy raras…

-¿Ya nos vamos? Si salimos ahora prometo conducir “de manera normal”

- ¿De verdad?... bueno – se dirigió a la puerta viendo como el mayor iba hacia la ventana, cerró la puerta y bajó como si nada despidiéndose de su madre antes de salir de la casa.

En la esquina ya Mikaru lo esperaba con el motor del auto encendido, caminó hacia la puerta del acompañante para entrar en el auto y comenzar el viaje.

- Es agradable cuando conduces de manera normal – comentó a las dos calles relajándose en el asiento

-Es como sacar a pasear a mi abuela esto – comentó Mikaru mientras se lamentaba interiormente por ya no tener cigarrillos

-Así conduce la gente normal – se cruzó de brazos – No como si acabara de robar un banco y la policía lo persiguiera – se enfadó más ante la risa que soltó Mikaru – Y claro…que hay que esperar de un ladrón

-Un ladrón…- reflexionó parándose en un alto – Jamás he robado un banco

-Pues no lo hagas nunca

-Claro – de pronto aceleró cuando el alto pasó conduciendo ahora a su manera

- ¿Q-Que haceees??? – preguntó alterado Kenji agarrandose de lo que podía

-Ya estaba perdiendo la paciencia – dobló en una esquina y luego de unos cuantos segundos detuvo el auto a una calle de la escuela – Llegamos

-….e-etto… - algo shockeado abrió la puerta – y-ya…gracias por traerme, adiós – dejó que Mikaru le diera un último beso para bajar y caminar algo mareado hasta la escuela.

Mikaru condujo hasta su departamento solo deteniéndose en el camino para “comprar” unos cigarrillos. Una vez llegado a casa tomó las llaves para abrir la puerta principal luego subiendo las escaleras pesadamente, en verdad necesitaría una gran siesta. Se sorprendió cuando al llegar a su piso encontró a una pequeña figura sentada contra la puerta de su departamento.

-¿Qué haces aquí, Teru? – preguntó en tono frío mientras metía la llave en la cerradura

- Te estuve esperando desde hace un poco, quería saber de ti – dijo poniéndose de pie y detuvo la puerta a tiempo antes de que Mikaru se la estampara en la cara. Entró detrás del mayor que ya se dirigía a la cocina encendiéndose un cigarro.

-Pues...estoy bien, aquí me ves – dijo en tono irónico mientras abría la puerta del refrigerador para comer algo, desde hacía casi un día que no probaba bocado y su estómago protestaba bastante.

Teru buscó el cenicero como de costumbre sin que Mikaru se lo pidiera dejándolo sobre la mesada de la cocina - ¿No me has extrañado?- preguntó con un hilo de voz

-No – contestó fríamente – Ni siquiera recordaba que existías hasta que te ví

Teru comenzó a llorar bajando la mirada mientras Mikaru se preparaba un sándwich y luego comenzaba a comerlo fingiendo que el más pequeño ni siquiera estaba ahí.

-¿Por qué me tratas así? ¿Qué te hice de malo?

-Tú sabes muy bien lo que haz hecho

-P-Pero tú me trataste así antes…desde… ¡desde que ese chico llegó! – lloró más fuerte – ¡Me reemplazaste por él!

-No había pensado en eso pero creo que tienes razón – dijo en tono irónico mientras ahora buscaba una cerveza

-Me dijiste que me amabas – dijo intentando contener las lágrimas para que ya no siguieran cayendo – ¡Además prometiste cuidarme y rompiste tu promesa!

-Un momento – dijo ya algo enfadado dirigiéndose a Teru que retrocedió un par de pasos – Yo jamás te dije que te amaba y no he roto la promesa, jamás podría romperla y tú lo sabes- se sorprendió cuando Teru lo abrazo fuertemente recargándole su cabeza en el hombro.

-Sabes que mañana mismo se cumplen cinco años de nuestro primer beso? – Preguntó con tristeza – Te amo

-Ya basta! – dijo separándose – No me cambies el tema de conversación

- ¡Te amo! ¡Te amo! – parecía no escuchar a nada de lo que le dijeran - ¡ Entiéndelo!

-Y tú entiende que jamás yo te dije eso y tú lo sabías todo el tiempo – dejó con violencia la lata de cerveza sobre la mesa – Además con Kamijo yo le prometí a tu padre que te cuidaría, ¿Entiendes lo que es eso? Solo cuidarte… ¡Porque eres débil y no sabes defenderte solo! Hasta él lo sabía… - se detuvo al recibir un golpe directo en su mejilla, se apoyó la palma de su mano intentando calmarse – Vete, Teru… - dijo temblando al borde de salirse de sus casillas

-¡No me iré! ¡Quiero que me digas lo que en verdad sientes por mí y porque andas con ese chico que ni siquiera conoces!

Mikaru lo tomó por una muñeca golpeándolo algo fuerte contra una de las paredes de la cocina – Es cierto que me gustabas un poco pero luego de conocer a Kenji me di cuenta lo que en verdad es que alguien te guste – dijo fríamente mientras veía a Teru volver a llorar – Así que ya no molestes y no intentes intrometerte porque solo lograrás que me enfade – lo soltó caminando hacia la ventana para mirar hacia fuera mientras escuchaba los pasos rápidos de Teru alejarse cada vez más. El departamento quedó sumido en un completo silencio luego de que la puerta se cerrara.

Luego de calmarse y haber comido y dormido unas pocas horas se quitó la corbata que aún tenía colgada del cuello, la examinó levantándose para dirigirse al armario y buscar algo de ropa…algo que fuera lo más parecido al uniforme de Kenji.

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-Sabía que iba a encontrarte aquí- le dijo la voz suave de su hermano sentándose a su lado – Ya no llores, por favor – Kamijo había salido a buscar a Teru luego de que este se estaba tardando mucho en “ir a dar una vuelta” y como se lo suponía, lo encontró en las escaleras del piso de Mikaru.

Teru abrazó a Kamijo aún llorando y éste le acarició el cabello – ¿Ahora vamos a casa y me cuentas lo que pasó? – se levantó cuando el menor asintió y lo ayudó a levantarse.

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Se había puesto unos pantalones grises muy similares a los del uniforme de Kenji, una camisa blanca y la corbata que había tomado prestada. Se miró al espejo y buscó algo de maquillaje para tapar los moretones que tenía en la mejilla.

Una vez satisfecho con su imagen tomó las llaves del auto del bolsillo de los jeans que se había sacado y se dirigió hacia debajo de nuevo.

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Luego de un agotador día de escuela y con lo cansado que volvía de no haber dormido lo suficiente, luego de tomar su merienda corrió a recostarse sin ni siquiera haberse sacado el uniforme. Cerró sus ojos pesadamente y se relajó al instante luego de un suspiro. Fue en ese momento cuando recordó que aún no había quitado las sábanas viejas y se levantó rápidamente maldiciendo. Con toda la vergüenza del mundo las quitó y se quitó el uniforme buscando más ropa limpia y juntándola, así podría bajar y dejar una gran cantidad de ropa dentro de la lavadora sin que su madre se quejara de que era poca ropa para lavar mientras disimulaba las sábanas sucias de “eso” tan embarazoso.

Luego de vestirse con ropa limpia se dedicó a cumplir su función la cual una vez realizada, con la lavadora andando se sintió aliviadísima. Caminó a la cocina sentándose en una silla cuando escuchó el timbre y a su madre preguntándose quién sería.

Recargó su cabeza agotado contra la mesa volviendo a cerrar sus ojos cuando escuchó que su madre pronunciaba su nombre.

-¿Qué pasa mamá?- preguntó en la misma posición

-Tu compañero Shinji ha venido a devolverte tu tarea de matemáticas, ven aquí por favor

-¿Mi qué?- se preguntó levantándose de un salto - ¿Yo le he prestado la tarea a alguien?- se preguntaba mientras escuchaba a su madre charlar animadamente con alguien

-Bueno aquí está, pasa por favor Shinji-kun – escuchó a su madre decir y luego salir por el pasillo, Kenji se acercó con curiosidad al hall de entrada en el que casi se cae por la sorpresa.

- ¡¿Qué haces tú aquí?! – preguntó casi gritando al ver a Mikaru de pie en el lugar

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