Love means Sacrifice - Capítulo 19

-Hola Kenji-kun…venía a devolverte tu tarea de matemáticas, en verdad te agradezco que me la hayas prestado – dijo Mikaru en cierto tono extraño, no muy propio de él

-¿Con que Shinji-kun eh? – preguntó en voz baja mientras cerraba la puerta – Y para eso era la corbata, para infiltrarte limpiamente en mi casa- escuchó los pasos de su madre de nuevo acercarse y comenzó a hablar en un volumen más alto y un tono falsamente amable - ¡Muchas gracias a ti Shinji-san por traerme de nuevo la tarea! – fue interrumpido por un regaño de su madre por la falta de cortesía por parte de Kenji haciéndolos pasar al living. Le ofreció algo de beber sugiriéndole un té rojo que Mikaru aceptó con una sonrisa.

-¿Qué crees que estás haciendo, idiota?- preguntó enfadado en el mismo tono bajo cuando su madre fue a la cocina a preparar el té

-¿Qué decías Kenji-kun?- preguntó en un tono alto con una sonrisa burlona en su rostro viendo como la expresión de Kenji se transformaba.

-Que me alegra que hayas venido ya que es viernes…y no tenemos nada que estudiar por suerte – dijo mientras su madre volvía con el té para el chico, solían tener invitados pero raramente a esa casa entraba algún compañero o amigo de Kenji y eso a su madre, aunque no lo dijera le preocupaba.

-Muchas gracias – dijo en el mismo tono amable y bebió unos sorbos de té – Es muy bueno, hecho por una excelente mano se nota – comentó halagando a la madre de Kenji que parecía encantada con ese compañero de su hijo – Que suerte tiene Kenji al tener una madre que prepare esta clase bebidas…no quiero imaginarme lo bien que deben saber sus comidas...

-Si quieres puedes quedarte a cenar Shinji-kun – definitivamente la madre de Kenji había perdido la cabeza, sonreía hablando unas cuantas cosas más bajo la mirada desconcertada de su hijo.

-Sería un placer – dedicó una pequeña sonrisa a Kenji que con todo sus esfuerzos también sonrió levemente

-¡Entonces quédense aquí! ¡O en la habitación de Kenji mientras comienzo a preparar algo delicioso para ustedes! – dicho esto la mujer casi corrió a la cocina con una gran sonrisa en su rostro.

-¿Vamos a tu habitación, Kenji-kun? – preguntó en el tono lo suficiente alto como para que se escuchara hasta en la cocina, este último no tuvo más opción que asentir y guiarlo a la habitación subiendo las escaleras pesadamente.

-¡¿Qué rayos crees que estas haciendo??! – preguntó ya histérico luego de cerrar la puerta

-¿Por qué dices eso? – preguntó con curiosidad

-Porque…agh…eso no importa…

- Si no importa…– dijo tranquilamente, volteó para ir hacia la cama pero la encontró totalmente desmantelada – Oye…no tiene mantas…

-Las puse a lavar- dijo avergonzado bajando la mirada

-Oh ya veo…- sonrió esta vez con una mirada algo pervertida
- ¿Qué?- preguntó de mal talante ya que el mayor no dejaba de mirarlo – No podía dejarlas así – caminó hacia su closet en el que buscó mantas nuevas y se volvió hacia la cama para comenzar a armarla.

Extendió la manta que envolvía el colchón y la acomodó bien antes de poner la segunda, con sumo cuidado y bajo la mirada divertida de Mikaru. Colocó el cobertor y luego las almohadas gateando hasta la esquina de la cama que daba contra la pared para estirar bien y que así no se salga.

-Linda posición – comentó mirando hacia otro lado a lo que el menor instantáneamente se puso de pie cruzándose de brazos.

-¿Será que alguna vez no tenga que escuchar alguna burrada de esas que dices?

- Podría ser posible… - abrazó de pronto a Kenji atrapándolo – pero por este mes no va a poder ser posible

-¡¿Mes?! – protestó intentando soltarse – no quiero estar un mes escuchando ese tipo de cosas pervertidas y ya suéltame

-Hay una forma de que yo no te diga esas cosas

-¿Ah si? Entonces quiero saberla así te callas de una buena vez

-La forma es…

-………

-…………..

-…….?¿?¿?¿?

- …….besándome

-Al diablo contigo… - sentía ya una mano de Mikaru sobre su nuca – Quítate, quítate, quit… - y ya pronto se acercó a besarlo manteniendo firme su mano para que así Kenji no pudiera apartarse.

Era un beso suave, calmado, sin embargo Mikaru despertaba cosas extrañas en él. Sentía sus mejillas arder y por más que no lo quisiera admitir le gustaba que el mayor lo besara. Sentía que quería abrazarlo para hacer el beso más profundo pero su orgullo no se lo permitía…así que continuó resistiéndose hasta que el rubio con su mano libre le tomó por una muñeca llevándola luego por encima de su hombro derecho haciendo lo mismo luego con la otra mano. Le dejó libre la nuca para rodearle con ambos brazos la cintura y atraerlo hacia sí. Kenji emitió un pequeño gemido al sentir el contacto del cuerpo del otro y con desesperación intentó profundizar el beso pero Mikaru lo obligaba a continuar con el mismo ritmo lento y suave haciéndolo desesperarse.

- Con calma pequeño…no puedo creer que con un beso ya se te suba la temperatura – dijo el mayor separándose para respirar

-No se me ha subido nada – objetó avergonzado ya que Mikaru tenía razón pero tampoco era su culpa que lograra ponerlo de esa manera.

-Ay vamos…escuché ese ruidito, no estoy sordo – lo apretó un poco más contra su cuerpo sin dejar de mirarlo – Pero por desgracia tu madre podría llamarnos a cenar en cualquier momento así que tendrás que esperarte hasta después de la cena

-¿De que hablas? – preguntó nuevamente enfadado volviendo a empujarlo para intentar soltarse
- Pero…podríamos hacer algo rápido – se separó un poco para arrojar al más pequeño en la cama y se sentó con una pierna a cada lado de las caderas de este de manera que su entrepierna chocara justo con la de Kenji.

-N-no…no lo hagas…a-ahora…- dijo con dificultad sabiendo ya lo que el mayor se proponía hacer pero este hizo oídos sordos y comenzó a moverse generando un roce - ¡Ah!… ¿Y dónde quedó la cena de…mamá? – le preguntó en modo de ironía refiriéndose resentido a lo que antes le había dicho.

-Te dije que sería algo rápido – bajó acomodándosele entre las piernas para acariciarle por sobre la ropa, soltó una ligera risa que detuvo mordiéndose el labio inferior – Solo te he tocado un poco y ya estás duro, eres muy lindo. ¿Lo sabías? – subió sin apartar la mano de ese lugar para besarlo en los labios - ¿Tanto me necesitas?

-Calla ya y déjame – su respiración se notaba irregular, volvió a emitir un gemido seguido de una expresión notable de placer cuando Mikaru metió la mano con la que acariciaba dentro del pantalón….más bien dentro de la ropa interior - ¿N-no podías simplemente besarme? ¿Era necesario que hicieras…ah… esto?

-Si lo es…porque te gusta a mí también – volvió a besarlo – Además es una forma de conocernos mejor

- ¿Qué? ¿Ahora tocarse es una forma de conocerse? – se sentó de pronto intentando apartárselo

-Si lo es, porque cuando haces el amor generas una conexión con esa persona – lo empujó para que cayera sobre el colchón y quitó la mano de ese lugar para con sus dos manos desabotonar hábilmente los pantalones y bajarlos incluso con ropa interior.

-¡Ah…espera! – sentía como la cálida lengua le recorría en todo su largo – ¡N-no hay tiempo para esto ahora!

- ¿Tengo que volver a repetírtelo? Será algo rápido – lo metió en su boca para directamente subir y bajar rápidamente, jugando de a momentos con la punta para mordisquearla y besarla. Sentía sobre su cabello una mano del menor que se cerraba en forma de un puño apretado o acariciaba dependiendo de lo que le hiciera, los gemidos más fuertes eran ahogados seguramente con la mano libre y ya comenzaban a hacer su efecto en el mayor.

Rozó sus dientes sabiendo que esto era lo que más placer le daba, lo había descubierto la vez anterior y como aquella vez, Kenji había tenido que hacer su mejor esfuerzo para que sus gritos de placer no llegaran a escucharse hasta el otro lado de la calle. Le gustaba…le encantaba que Mikaru hiciera eso, pronto sintió esa correntada que terminaba en sus partes bajas y un gran alivio luego.

Cerró sus ojos respirando agitado, aún gimiendo suavemente a pesar de que Mikaru ahora trepaba por su cuerpo para besarlo, al unir sus labios abrió un poco su boca esperando a que el rubio compartiera la esencia como la última vez lo había hecho pero esta no fue igual…esta vez solo quedaba un suave sabor por el que luchó por degustar.

-Sabes…creo que tenías razón y no debí haber hecho eso ahora – decía como pensando en voz alta mientras se arrodillaba entre las piernas del menor para volver a subirle la ropa y dejársela tal como estaba – Tu aspecto va a delatarte…solo mírate…- se relamió observándolo mientras Kenji se apoyaba en sus codos para verlo – No es que te veas mal…pero tu madre te notará raro…¿Por qué no vas al baño y te refrescas un poco?

-S-si…creo que eso haré…- dijo aún bastante agitado y se levantó para dirigirse al baño, abrió el grifo de agua fría y tomó entre sus manos una cantidad considerable para mojarse la cara y el cuello. Se miró al espejo preguntándose en que rayos estaba haciendo antes de tomar una toalla para secarse.

En el momento justo en que salió del baño escuchó a su madre que los llamaba a ambos para cenar.

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