Love means Sacrifice - Capítulo 17

Besó y acarició durante un corto lapso de tiempo del que luego, para recomponer un poco su respiración volvió a sentarse como antes pero esta vez atrapando del cuerpo del menor con sus piernas ya que este en cualquier momento se le escaparía. Le tomó las manos apoyándolas sobre su camisa.

-Quítame la camisa…y luego lo que reste – dijo en un tono sensual con el que Kenji casi suelta un gemido. Tímidamente dirigió sus manos hacia el botón que estaba más arriba, cerca del pecho ya que este tenía dos botones libres mostrando un poco de piel y comenzó a desabotonar torpemente uno por uno hasta terminar.

Una vez abierta la camisa pudo contemplar el perfecto y fuerte cuerpo del mayor, éste le tomó ambas manos apoyándoselas en su abdomen, bajándolas luego en forma de una caricia hasta el borde del pantalón.

-También debes quitarlo…- apoyó sus dos manos sobre el colchón a cada lado del cuello de Kenji deleitándose con la expresión del menor que era una mezcla entre vergüenza, miedo y excitación, completamente delicioso.

Con la misma timidez desabotonó el botón de los jeans bajando luego el cierre lentamente. Una vez lograda la tarea, Mikaru se quitó la camisa arrojándola a un lado luego tomando una mano del más pequeño para llevarla a su entrepierna.

-¡¿Q-Que haces?! – preguntó Kenji más que rojo mientras sentía ese miembro semi erecto por debajo de la tela de la ropa interior y los jeans.

-¿Qué pregunta es esa? ¿En verdad quieres que te lo diga? – dijo con su sonrisa de lado pervertida volviendo a su rostro, se inclinó solo un poco aún con la mano libre a un lado del cuello de Kenji – Pues primero voy a hacer que me masturbes para así estar lo suficientemente duro como para penetrarte luego

- ¡¿Q-Qué???!!!! – en verdad no sabía si se había horrorizado o había entrado a otro nivel de excitación.
- Muévela – le respondió en forma de orden y el menor no tuvo otra opción que hacer lo que le pedía. Movió su mano hacia arriba y hacia abajo primero en forma de caricia, pero a medida que Mikaru se excitaba más y más parecía también afectarle a él mismo, el escuchar los suspiros del mayor, verlo como se mordía el labio inferior y como su respiración se agitaba… de pronto le tomó la mano metiéndosela de una vez dentro de la ropa interior – No pares…- dijo luego de inclinarse un poco más para alcanzar su oído y así continuar gimiendo y suspirando en él.

Pronto se separó ya que no quería terminar en ese momento, se acomodó entre las piernas de Kenji mientras llevaba dos dedos a la boca de este moviéndolos y haciendo que los lamiera lo suficiente. Sin decirle palabra le levantó las piernas dejándolas por encima de cada uno de sus hombros para así llevar los dos dedos a la entrada. Como era de esperarse Kenji era estrecho…demasiado…luego de acariciar y empujar un poco finalmente pudo ingresar un dedo moviéndolo en forma circular, acariciando las paredes mientras escuchaba quejidos de molestia y dolor que se intensificaron cuando ingresó el segundo dedo.

-Por fav…or…ya…de…detente…- intentó alcanzar la mano del mayor pero en esa posición era imposible.

-Si no hago esto podría lastimarte y estoy seguro de que no vas a querer eso – insistió con un mismo movimiento hasta que por fin la entrada cedió un poco dilatándose – Cúbrete la boca si es necesario porque esto te dolerá – le advirtió antes de sacar su miembro y ubicarlo en la entrada para comenzar a empujar. Kenji gritó luego cubriéndose la boca para ahogar el sonido, en verdad eso era doloroso. Lágrimas se escaparon de sus ojos mientras sentía como ese dolor se intensificaba a medida que el mayor se adentraba hasta detenerse.

Mikaru apoyó solo una mano en el colchón a un lado de la cintura para poder así inclinarse hasta llegar al rostro del más pequeño, dejándolo en una posición bastante incómoda. Con su mano libre le quitó la mano de la boca reemplazándola por sus labios para besarlo mientras sentía como Kenji clavaba las uñas en su brazo aún quejándose por la intrusión.

Se separó un poco para mirarlo a los ojos para luego volver a su posición anterior y así alivianarle la postura a Kenji. Apoyó su otra mano a la misma altura del otro lado del cuerpo de Kenji y así comenzó a moverse lentamente sintiendo él mismo también un poco de dolor debido a la estrechez del menor que optó por volver a cubrir su boca para callar un poco los gemidos.

Cuando lo creyó conveniente se movió un poco más rápido, llegando también un poco más profundo. Escuchó como los gemidos del otro cambiaban radicalmente de dolor a placer a la vez que se dilataba dejándole un poco más de espacio al mayor que suspiraba de vez en cuando mordiéndose el labio inferior.

Kenji había mantenido los ojos cerrados durante todo ese tiempo, pero al abrirlos y ver al rubio en semejante situación no pudo evitar no apartar sus ojos mientras sentía su propia entrepierna arder. Tenía ganas de que Mikaru le acariciara como antes lo había hecho pero sabía que si quitaba sus manos de su boca no podría emitir palabra sino gritos de placer que se escucharían en toda la casa. Bajó una de sus manos acariciándose el mismo hasta llegar a los movimientos que antes le había hecho al mayor.

Al notar esto Mikaru embistió más rápido y fuerte haciendo que la cama se moviera un poco al ritmo de los vaivenes mientras el movimiento de la mano de Kenji llegaba casi a ser frenético. Pronto sintió como esa corriente eléctrica le recorría de nuevo el cuerpo terminando en su mano logrando correrse en ella y en parte de su vientre. Respiró agitado con su mano aún en ese lugar mientras sentía como un cálido líquido lo invadía y luego el rubio caía rendido sobre él volviendo a dejarlo en esa incómoda posición.

Como pudo quitó sus piernas dejándolas flexionadas, Mikaru entre ellas respiraba agitadísimo, le tomó la mano que aún el menor posaba en su entrepierna y la lamió limpiando todo rastro para luego volver a besarlo apasionadamente.

-¿Te encuentras bien?- le preguntó una vez que recuperó el aliento, Kenji solo asintió con su cabeza y cerró los ojos quedándose dormido al instante.

Mikaru se levantó pesadamente para ir a apagar la luz de la habitación, luego, se volvió a su lugar recostándose encima de Kenji y los cubrió a ambos con las mantas. Apoyó su cabeza en el pequeño pecho y cerró sus ojos también quedándose dormido casi al instante a causa del agotamiento.

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