Comenzó con un beso pausado y lento, la mano libre de Mikaru se paseaba con toda libertad por el pecho de Kenji, bajando por la cintura hasta toparse con su propia pierna. Mientras el beso era correspondido y lo volvía más exigente ahora la mano buscaba el borde de la tela de la parte de arriba del pijama para poder intrometerse debajo de ella.
Un gemido volvió a escucharse cuando el mayor logro su cometido, su mano acariciaba la cálida y suave piel del abdomen que de a momentos se estremecía generando pequeños espasmos.
- Tienes la mano fría – se quejó luego de hacer el rostro rápidamente a un lado, le era casi imposible controlar su respiración.
-Lo se, pero eso tiene solución – dijo ahora llevándola a la espalda del menor – lo que sucede es que tu tienes la temperatura demasiado alta – sonrió pervertidamente haciendo que el menor desviara la mirada. Como ese gesto le parecía tierno le dio un pequeño besito en el mentón luego volviendo a llevar su mano al abdomen y levantando la prenda hasta casi el pecho.
Soltó las muñecas de Kenji para acariciar y comenzar a dejar pequeños besitos en el abdomen, en un principio el menor había querido escapar apoyando sus manos en los hombros de Mikaru pero cuando este comenzó a besarle de esa forma no pudo más que dejarse hacer.
Pronto sintió como los besos bajaban, hacia su vientre y emitió un gemido mucho más alto que los anteriores. El mayor volvió a incorporarse y lo besó en los labios una vez.
-¿Te gusta?- volvió a repetir la pregunta que antes no había sido contestada, le dio un suave beso en la mejilla.
-……Si – admitió poniéndose más rojo de lo que ya estaba
-Eso es lo que me gusta escuchar – le dio otro beso en la mejilla y lo observó durante un rato
-¿Qué pasa? – preguntó al sentirse incómodo
-Solo pensaba en tus gemidos, son lindos
-¿Y porque piensas en eso? ¡Pervertido!
-No soy pervertido…en verdad me gustan tus gemidos – aclaró poniendo de peor humor al menor – Ya…ya…- soltó una leve risa intentando calmar al otro que ya por poco no largaba fuego por la boca.
-No vuelvas a decir eso –se cruzó de brazos mirando hacia algún lado de la habitación para olvidar lo que recién había ocurrido, Mikaru volvió a tomarlo por el rostro para que lo mirara volviendo a besarlo pero esta vez apasionadamente, cosa que para su sorpresa, el menor correspondió sin dudarlo y hasta parecía intentar tomar el control.
Introdujo su lengua en la boca de Kenji volviendo a explorar, luego jugando con la pequeña y cálida lengua del chico que al sentir semejante sensación sumada a las manos que le recorrían una y otra vez el cuerpo no podía dejar de emitir tímidos y poco audibles gemidos.
El mayor se separó un poco para volver a besar el cuello a medida que quitaba esa prenda tan molesta que conformaba la parte de arriba del pijama del otro. Luego del estorbo eliminado continuó bajando con los mismos besos por el pecho hasta llegar a uno de los pezones en el que lamió y mordió mientras le rasguñaba suavemente la espalda.
Kenji se cubrió su boca con su mano ahogando así gemidos de un volumen demasiado alto, si su madre llegara a escuchar…no quería ni pensarlo. Apretó sus parpados cerrados mientras dejaba que Mikaru continuara bajando hasta llegar a su ombligo en el que lo rodeó con pequeños mordiscos, acarició la entrepierna por encima de la tela y Kenji se sentó de pronto en la cama. Su pecho bajaba y subía rápidamente, en sus ojos podía notarse una mezcla de miedo y placer que al parecer de Mikaru era realmente deliciosa.
-¿Qué sucede? ¿No quieres continuar? – preguntó Mikaru sentándosele con una pierna a cada lado del cuerpo del otro – Te prometo que va a gustarte – dicho esto último rozó su entrepierna contra las ya despiertas partes de Kenji haciéndolos emitir a ambos suspiros de placer - ¿Quieres?- preguntó una vez más besándolo dulcemente en su mejilla y luego sus labios pero el menor se rehusaba a contestar. Volvió a moverse nuevamente, la misma reacción.
-…N-no lo se- al fin habló agitadisimo mientras Mikaru le tomaba ambas manos y se las posaba en su pecho, luego bajándoselas para que le acariciara hasta el abdomen. El cuerpo de Mikaru se sentía firme y podían notarse músculos algo marcados aún por sobre la tela de la camisa.
-Entonces te ayudaré a decidirte – dijo antes de volver a tumbarlo sobre el colchón y volviéndole a acariciar esa sensible zona por sobre los pantalones del pijama.
- Ahh…- gimió suavemente cerrando los ojos – p-pero… ¿Q-Que vas...a...hacer? – preguntó entrecortadamente debido a que Mikaru atendía con caricias constantes haciéndole un poco de presión.
-Nada que no te guste – le bajó el pantalón junto con la ropa interior hasta las rodillas acariciándole de nuevo pero ahora directamente sobre la piel, se inclinó solo un poco para verle la expresión que tenía antes de comenzar a lamer en todo el largo. Kenji volvió a tapar su boca ahogando gemidos que se hubieran escuchado prácticamente hasta la calle. Mikaru sonrió triunfante antes de meter por completo en su boca el miembro del menor y comenzar a subir y bajar rápidamente simulándole embestidas.
Una sensación extraña y que jamás hubiera pensado sentir le recorría el cuerpo, de su garganta salían gemidos que incluso cubriendo su boca eran difíciles de silenciar. Sentía como cálida lengua del otro se movía, como su húmeda boca succionaba, subía y bajaba rápida y placenteramente. Sus manos le acarician los costados y la parte baja de su espalda paseándose a veces por sus glúteos y piernas. Arqueó involuntariamente su espalda cuando Mikaru rozó sus dientes repetidas veces mientras no dejaba de subir y bajar y pronto, sintió como una especie de electricidad recorría su cuerpo hasta terminar en su miembro. Esa había sido la primera vez que se corría y había quedado prácticamente agotado.
Sintió como el rubio trepaba por su cuerpo dejando algún beso en el camino, al llegar a sus labios, que besó casi por reflejo notó como un cálido líquido entraba en su boca resbalando por sus comisuras, el sabor era bastante extraño…entre lo amargo y lo salado sin embargo no se le hacía desagradable. Ahora se concentró en ese juego de lenguas…o más bien lucha por quien finalmente iba a tomar el control.
Se separaron para tomar un poco de aire, Mikaru volviendo a su posición de sentarse sobre el abdomen del otro dejándole sus piernas a cada lado de la cintura. Se relamió un poco mientras observaba a Kenji recuperar el ritmo normal de su respiración y como luego éste se frotaba un poco los ojos.
- ¿Ya te has cansado? Ni siquiera has cumplido tu parte aún –reprochó cruzándose de brazos
-¿Mi parte?
-Si, ¿Qué creías? Que tu solo ibas a disfrutar…
- ¡Yo jamás te pedí que me hicieras eso! – respondió con las mejillas completamente rojas
-Pero tampoco te resististe – una sonrisa de lado apareció en su rostro
-¡Tonto! – había logrado cabrearlo otra vez - ¡Es todo tu culpa!
-Si, si claro…ahora vamos a lo que nos corresponde – se quitó de encima para gatear un poco hasta los pies de la cama y así terminar de desnudarlo quitándole el resto de ropa que aún le quedaba. Observó con esa sonrisa de lado pervertida el cuerpo del menor que se sentó y buscó la sábana para cubrirse. Se cruzó de brazos aún enfadado mirándolo.
-¿Qué pasa pequeño?- preguntó gateando de nuevo hacia él.
-Tu sabes lo que pasa – dijo mirando hacia otro lado
-Si lo se, y también se lo que pasará – quitó la sábana de un tirón volviendo a empujarlo para que cayera sobre la cama y así atacarlo con besos apasionados.
0 comentarios:
Publicar un comentario