Debía hacer algo y rápido, ¿Pero qué?. Como sabia que su madre era igual de perfeccionista que él corrió hacia la cocina en donde su madre había dejado al fuego la comida que estaba preparando para el padre de Kenji, y subió el fuego haciendo que esta comenzara a emanar un ligero olor a quemado.
-¡Mamá…la comida se quema! – le gritó a su madre al llegar tras unos largos pasos a la puerta de la cocina, a lo que su madre corrió escaleras abajo yendo a por la comida quemada – Yo me encargo de esto, llevo todo por ti – dijo tomando el canasto y abandonando la cocina en la que su madre aún se preguntaba como había dejado el fuego tan fuerte.
Suspiró de alivio, aunque aún sus manos temblaban un poco mientras subía las escaleras. En verdad se había llevado un susto de muerte. Dejó las toallas en el baño una vez que llegó a él y luego tomó su ropa limpia dirigiéndose a su habitación, dejando el canasto anteriormente en el baño.
Abrió la puerta con cuidado por si Mikaru aún dormía, y así era. Entró con el mismo cuidado cerrando la puerta tras de sí y luego de acomodar su ropa en el armario aseguró la puerta de la habitación dándole una vuelta de llave, jamás se sabía que podría suceder y de eso acababa de darse cuenta.
Encendió la luz apagando la del escritorio para dejarla descansar un poco, caminó hacia su cama donde el mayor dormía.
-Oye...despierta…- me decía mientras lo sacudía – ya es tarde para andar durmiendo siesta – pero Mikaru parecía estar desmayado - ¡Despierta! – dijo ahora enfadado sacudiéndolo con más violencia, se detuvo cuando Mikaru le tomó la mano deteniéndosela.
-¿Qué quieres? – dijo en tono ronco y algo malhumorado – Estaba durmiendo tan bien…
-Que despiertes que es muy tarde y necesitaré mi cama para dormir – se levantó caminando hacia el baño luego de tomar su pijama y algo de ropa interior – tomaré una ducha, luego iré a dormir porque mañana tengo un examen muy importante – dijo antes de cerrar la puerta y encender la ducha.
Mikaru se estiró y se frotó los ojos mientras escuchaba el ruido de la ducha. Se sentó en la cama para ver por la ventana, su auto aún seguía ahí como lo había dejado y se alegró de que así fuera.
Luego se levantó y luego de aburrirse un poco husmeando lo que había en los cajones del escritorio se dirigió a la puerta del baño dándole unos golpecitos.
-¿Ya terminas? Tengo hambre…búscame comida cuando termines, y una cerveza
-¿Estás loco? ¿De donde voy a sacar una cerveza a esta hora? – protestaba mientras terminaba de quitarse el jabón.
-No lo se…bueno algo con alcohol entonces. ¿O quieres que beba jugo de manzana?
-No te vendría mal…tal vez por eso dices y haces tantas estupideces, por el alcohol
El mayor esbozó una pequeña sonrisa mientras escuchaba ahora el silencio, Kenji había cerrado el grifo de la ducha.
-¿Estas ahí? ¿Qué estás haciendo? No toques absolutamente nada de esta habitación – podía notarse el enfado en esa advertencia – Enseguida salgo, no me tardo
-¿Quieres que te ayude? Digo para ahorrar tiempo – se recargó contra la puerta del baño
-No, NO necesito ayuda – decía vistiéndose lo más rápidamente que podía ya que presentía que en cualquier momento Mikaru se metería al baño a molestarle.
- Ya entendí…aguafiestas – dijo en un susurro para que el otro no escuchara pero si que puedo escuchar y abrió la puerta haciéndolo caer al suelo.
-Ya terminé – dijo el menor como si nada y pasó por encima de él mientras que con una toalla se secaba el cabello – Ahora si me permites, me voy a dormir – dijo estirando la toalla en el respaldo de la silla del escritorio y metiéndose en su cama rápidamente.
-No es justo, yo también quiero cenar – caminaba hacia la cama luego de levantarse sentándose en ella con poca delicadeza.
-Pues te esperas, dentro de un par de horas mis padres se van a dormir – se cubrió hasta el mentón y se dio media vuelta como para dormir.
-Entonces no te duermas, voy a aburrirme si lo haces y ya sabes lo que hago cuando me aburro
De pronto Kenji se había sentado en la cama como si fuera un poseído por el mismísimo demonio.
-Te atreves a tocar algo más y date por muerto
Mikaru soltó una pequeña risa y le revolvió el cabello que le quedó algo pegado a la frente porque aún lo tenía húmedo a lo que Kenji se peinó rápidamente cruzándose de brazos.
-¿Y que diferencia hay si estoy o no despierto? Igual te aburres conmigo
-Oh no…no me aburro de eso puedes estar seguro
- ¡Claro porque te encanta hacerme rabiar!
-Correcto. AMO hacerte rabiar, te ves precioso y deseable – le robó un pequeño beso a lo que Kenji no reaccionó hasta luego de un par de segundos.
- Y ya no hagas eso tampoco – dijo tocándose los labios
-¿Qué no te gusta que lo haga?- volvió a acercarse apoyándole la frente contra la suya – Porque a mi me parece que no te desagrada tanto solo es que tu estúpido prejuicio no te deja disfrutarlo
-¿De que hablas? – dijo separándose dándole un pequeño empujón – Ya sabes lo que pienso de eso…y no me gusta que me besen desconocidos
-¿Desconocidos? Niño he salvado tu vida, hemos dormido en la misma cama, me has cuidado cuando estuve enfermo… ¿Y aún soy un desconocido?
-No era a eso a lo que me refería
-¿Entonces a que te referías?
-…..No lo se… ¡Y ya deja de molestarme! – volvió a recostarse pero no llegó a darse la vuelta cuando Mikaru ya lo acorralaba contra el colchón - ¿Qué quieres? – le preguntó de mal talante mientras el mayor no dejaba de mirarlo. La respuesta nunca llegó ya que volvió a besarlo. Luchó por separarse tomándolo de los hombros para quitarlo, esta vez el otro si se separó pero para apresarle las muñecas con tan solo una mano. Se arrodilló con una pierna a cada lado de la cintura de Kenji tomándolo por la mandíbula con su mano libre y sin decirle palabra volvió a besarlo sosteniéndole así el rostro que el menor luchaba por alejar.
Apretó un poco en la zona de las mejillas para lograr que Kenji abriera la boca y así poder colar su lengua que al instante comenzó a explorar cada rincón, por su parte el menor cerró los ojos fuertemente avergonzándose de si mismo cuando un pequeño gemido se escapó de su garganta.
Mikaru se separó apenas un poco para poder respirar pero después de apenas recuperarse y aún tomando por la mandíbula a Kenji alzó un poco el rostro para depositarle pequeños besos en el cuello sintiendo como ese pecho debajo del suyo subía y bajaba con rapidez.
-¿Te gusta? – le preguntó deteniéndose mientras sus labios rozaban la piel, como era de esperarse Kenji no respondió así que continuó con su tarea de besarle dando una que otra lamida esta vez haciendo que el menor se estremeciera y luchara por contener gemidos que se repetían una y otra vez a cada nuevo estímulo.
-¡D-Detente! – dijo en un tono bastante alto luchando por liberar sus muñecas, Mikaru lo miró y luego lo besó en la mejilla
-¿Tienes calor? Te ves algo sudado – dijo sonriendo de lado y la soltó la cara para pasar sus dedos por la frente de Kenji en la que había pequeñas gotitas de sudor.
-Suéltame, tonto…- dijo algo avergonzado apartando el rostro para que ya no lo tocara pero Mikaru hizo todo lo contrario volviendo a acercar su rostro al de él
-Esta vez quiero que me correspondas, ¿Entendiste? – dijo en tono autoritario antes de volver a besarlo
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