- Ya está bastante desinflamado…aunque las marcas han quedado, lo siento – retiró el hielo volviéndose a la cocina a dejarlo, volvía a recostarse a un lado de Mikaru cuando vió que este se sobresaltaba sentándose de golpe en el borde de la cama
-¿Escuchas eso? – le preguntó algo alarmado
-Si, lo de siempre…gritos… -contestó desinteresado Satoshi mientras veía a Mikaru caminar rápidamente hacia la ventana
-Pero conozco esa voz – decía este mientras apartaba rápidamente las cortinas y abría la ventana para salir al balcón.
-Ay vamos Mikaru… ¿Quién podría ser para alarmarse as… - se levantó de un salto de la cama al ver como su amigo pasaba una pierna por la baranda y comenzaba a bajar hábilmente por el balcón - ¡Mikaru! ¡Salvaje! Estamos en un quinto piso!! – corrió al balcón y se asomó viendo como Mikaru ya había bajado dos pisos y se disponía a bajar el tercero - ….No tendré más remedio que ir también – dijo encogiéndose de hombros y salió rápidamente por la puerta del departamento para tomar el ascensor y así bajar con su amigo.
- ¡Suéltenme! ¡Déjenme en paz! ¡Ayudaaaaaaaaaaaa! – continuaba gritando Kenji mientras hacía sus mejores esfuerzos por liberarse, unas lágrimas comenzaron a escapársele causa del miedo que lo invadía hasta que por un milagro escuchó una voz conocida para él, una voz que al escucharla ese par de chicos comenzó a correr rápidamente aún cargándolo.
Sus piernas fueron liberadas de pronto golpeándose contra la calle, Mikaru había atrapado a uno de los chicos y ahora lo golpeaba repetidas veces. El otro chico que lo sostenía corrió a auxiliar a su amigo lanzándose a atacar a Mikaru por la espalda tirando de pronto al piso a Kenji que un poco confundido en el suelo escuchó una segunda voz sumada a las quejas de los chicos más jóvenes.
-Mikaru…déjalo ya… ¡Mikaru! – gritó Satoshi al ver al otro tan ensañado con el que parecía ser el líder de esos dos menores, sostenía al otro para evitar que le hiciera daño a nadie, el mayor no tuvo opción que soltarlo.
-Se lo que hacen ellos…merecen morir como ratas – dijo Mikaru antes de escupir al chico que se arrastraba asustado para alejarse de Mikaru. El otro chico se liberó de Satoshi y corrió a auxiliar a su amigo ayudándolo a ponerse de pie mientras Mikaru caminaba hacia Kenji para también ayudarlo a levantarse.
-Váyanse chicos…ya – les dijo Satoshi que a pesar de la situación y de también saber muy bien lo que hacían esos chicos junto a su pequeña pandilla, les tenía algo de lástima. Los chicos obedecieron sin decir palabra alguna caminando rápidamente por la calle hasta perderse de vista.
Mikaru tomó por los hombros a Kenji así levantándolo del suelo bruscamente -¡¿Y tu que hacías aquí?! ¡Te dije que es peligroso andar solo si nadie te conoce! ¿Para que viniste?? – le gritaba al borde de la histeria sacudiéndolo como si Kenji fuera un muñeco de trapo.
-L-lo siento…- solo se disculpó el menor bajando la mirada
-No vuelvas a hacerlo – abrazó a Kenji fuertemente hundiendo su cara en el cuello del menor, éste le acarició el cabello cariñosamente
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-Hermano… ¿Qué hora es? – preguntó Teru al despertar de su corta siesta
-Te has dormido solamente media hora
-Tengo sed
Kamijo se levantó con cuidado de dejarlo bien recostado sobre el sillón y caminó a la cocina a buscarle agua, mientras llenaba el vaso lanzaba algunas miradas hacia la sala. Luego de entregarle el vaso fue a la habitación para buscar una manta y así llevarla a la sala para cubrir a su hermano.
-No quiero cubrirme…duele – se quejó Teru apartando la manta y acariciándose el abdomen
-Pero luego enfermarás
-No quiero….además no hace tanto frío
-….de acuerdo…pero si luego te enfermas no será mi culpa – le pellizcó suavemente la mejilla
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-Muchas gracias, Satoshi – agradecía Mikaru mientras se despedía de Satoshi, habían subido y Satoshi ya se retiraba a su departamento a descansar.
-No hay problema cielo…- le guiñó un ojo mientras abría la puerta – y adiós a ti también, Kenji
-Adiós – saludó amablemente el menor mientras Mikaru abría la puerta del departamento gruñendo.
-Entra – le dijo secamente el mayor dejándole el paso, Kenji entró y fue directo a dejar su mochila en el sillón.
-Ahora vas a explicarme mejor que haces aquí – dijo Mikaru mientras aseguraba con llave la puerta, siempre era bueno prevenir ataques repentinos hacia su persona.
Kenji se sonrojó caminando hacia la mesa, corrió una silla y se sentó haciendo silencio mientras Mikaru ahora buscaba una cerveza en la cocina, luego fue hasta la sala, corrió una silla y se sentó frente a Kenji.
-Te hice una pregunta
-….Quería saber como te sentías… ¿Y a ti que te ha sucedido? – dijo al notar los golpes en la cara de Mikaru, hasta ese momento no se había atrevido a subir la vista para verlo a los ojos.
-Tuve un pequeño inconveniente, solo eso
- Así parece… ¿Estás bien? ¿Y te sientes mejor que anoche?
-Si ya estoy mejor y estoy muy bien. Ahora quiero mi respuesta – apoyó un codo en la mesa mirándole entre sospechoso y desafiante volviendo a hacer sonrojar al menor.
-Y-ya te lo dije…quería saber como estabas
- Pues casi te cuesta la vida…o más bien tu trasero – dio un sorbo largo a su cerveza
-…al menos pude verte – dijo como pensando en voz alta y miró un punto en la mesa durante algunos segundos hasta que Mikaru lo tomó por el mentón para alzar su cara.
-Sabía que a eso venías…- dijo antes de darle un beso – Y eso me pone feliz – dijo sonriendo de lado luego de separarse
-Q-Que bueno que estés bien – cambió de tema tímidamente – ahora debería irme a casa, mi madre se preocupará si me tardo, además mañana tengo examen, debo estudiar.
-Mhh…estudiar…puedo ayudarte
-No, no puedes, tu solo estorbarás
-¿Yo soy un estorbo para ti? – preguntó el mayor dramatizando un poco
-¡No es eso! Solo es que…t-tú…no podré estudiar si estas
-… ¿Y si duermo una siesta en tu cama mientras estudias?
-¿Por qué insistes tanto en venir a casa de nuevo? Debes vivir aquí no en mi habitación
-Porque me gustas
-Ay vamos…somos hombres, ¿Como puedes decir esas cosas? – miró hacia otro lado evitando la mirada del mayor, ni él se creía lo que estaba diciendo luego de meterse ahí solo a buscar a Mikaru solo para verlo.
Mikaru lo miró levantando una ceja, con una expresión que podría traducirse a “No digas estupideces “. Se puso de pie y tomó a Kenji por una muñeca para levantarlo de su silla volviendo a tomarlo por el mentón.
-¿En verdad crees que dos hombres solo por ser hombres no pueden quererse?- le dijo mirándolo de una forma en la que Kenji jamás supo decodificar pero que sentía que esos ojos podían atravesarlo por completo viendo todo en su interior.
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