El fin de semana pasó sin más detalles…el domingo por la tarde habían salido un par de horas ya que los fines de semana estaba permitido salir de la escuela bajo la autorización previamente aclarada por escrito de los padres o tutores.
Fue el Lunes cuando antes de ir a clases Ryo decidió ir a buscar sus libros que necesitaría para las clases de hoy. Abrió el casillero encontrándose con un nuevo sobre blanco. Lo tomó mirándolo, ahora si sabía que era para él. Lo abrió, otra vez un papel blanco plegado con una frase un poco más larga que la anterior.
“Espero que te hayan gustado las flores y los chocolates. Hoy a las 7 p.m en la biblioteca. “
Guardó el sobre con el papel dentro nuevamente en su bolsillo y se dirigió a la cafetería a buscar a sus amigos. Era difícil caminar por los pasillos los días de semana, le hubiera gustado que siempre fuera fin de semana, en especial domingo cuando casi nadie caminaba por esos lugares.
Luego de pedir permiso varias veces al fin pudo llegar, pudo reconocer fácilmente en donde estaban ya que a lo lejos se escuchaba el típico griterío matutino de Hizaki y Közi.
Dijo los buenos días cuando sintió que algo se le deslizaba de su bolsillo.
-¿Qué es esto? – preguntó Hizaki tomando el sobre blanco – perdón, es que casi se te caía – se lo alcanzó sonriendo.
-Ah…gracias es otro mensaje…de mi casillero- dijo tomando el sobre
- ¡KYYYYAAAAAAAAA!!!!!!- automáticamente le quitó el sobre de las manos y lo abrió para leer la nota
-¡Hizaki! Eso puede ser privado! – le regañó Yuki desde el otro lado de la mesa al ver que le quitaba un sobre al chico y lo abría así como así
-¡Es de su enamorado secreto! – le contestó casi a los gritos el rubio haciendo que Ryo se pusiera rojísimo.
-¿Enamorado secreto? – preguntó Teru mirando extrañado a Ryo - ¿Y eso desde cuando?
-Es un historia muy larga- respondió Ryo sentándose en una silla vacía comenzando a hablar, contándole a sus amigos todo lo que había sucedido hasta el momento. Todos lo escuchaban con atención olvidándose de la hora, para cuando Ryo terminó, haciendo silencio cayeron en la cuenta de que ya era demasiado tarde y la cafetería ya estaba casi vacía.
-¡AY NO! ES DEMASIADO TARDE! – gritó Yuki tomando sus cosas precipitadamente – ¡NOS VAMOS YA! YAAAA!!! – empujó a todos haciéndolos caminar rápidamente.
-¡Toma Ryo-kun! – Hizaki le alcanzó el sobre – ¿hoy a las siete puedo acompañarte? ¿puedo? –le preguntaba mientras Yuki continuaba haciéndolos caminar casi corriendo.
-Si, no creo que haya problemas en que me acompañes…- le regaló una linda sonrisa
-¡WAAA GENIAAL!! Este es mi salón, ya me voy! Adiós…y adiós a ti amor – le tiró un beso a Közi entrando en su salón de clases.
-En verdad no se rinde fácil…- suspiró Közi mientras ahora entraban en su salón, el profesor los regañó y les dio tarea extra.
Las horas pasaban y el profesor de la primera asignatura ya se había ido, ahora solo quedaban un par de horas de Economía Mundial y ya luego podrían almorzar y descansar un poco hasta las próximas clases de la tarde. Debían esperar un par de minutos ya que eso faltaba para que el profesor llegara y la clase estaba volviéndose un desorden mientras Yuki intentaba poner el orden en la clase observado disimuladamente por Hayato.
-Buen comienzo de semana…con tanta tarea – se quejaba Közi recargado sobre su mesa
-Lo siento…ha sido mi culpa por distraerlos a todos- dijo con algo de vergüenza Ryo
-No te culpes, era algo que nos gustó saber – le dijo Teru para consolarlo aunque en verdad hablaba más por sí mismo que por los demás.
-¿En verdad querían saberlo?- preguntó sorprendido – bueno…y hoy Hizaki-san vendrá conmigo a esa hora, así que no tienen que preocuparse de que esté solo por la escuela
-Me parece bien – iba a decirle algo más cuando el profesor entró en el salón y comenzó la clase.
Intentaba concentrarse pero no podía, solo lograba dormirse más y más. Pensó en la cantidad de tarea que aún le quedaba por hacer…y otra vez ese pensamiento acerca de la escuela aunque este año no podía quejarse, no estaba tan mal después de todo.
“- ¿Te gusta Ryo-kun, cierto? –“ miró al chico aún escuchando la voz de Hizaki en su mente, esa pregunta…
“- ¿Qué? No…bueno es un chico bastante lindo pero no me gusta tanto-“, ¿Estaba realmente seguro de eso?. Es que…desde hace tiempo no le gustaba nadie, ni siquiera su ex…aunque con ese idiota era otra historia aparte.
Volvió su vista al frente “-es un chico bastante lindo…si que lo es…pero creo que a Teru también le gusta y eso sería un gran problema…además el cree que estoy con Hizaki…uff…ese pesado…y…y…y tierno niño…ya basta! ¿En que piensas Közi??? >.< -“, sus pensamientos fueron interrumpidos por Teru que lo sacudía de un lado al otro.
-¡Oyeee!!! ¡Ya es hora del almuerzo!!
- ¡Si…si! Ya entendí! – dijo algo irritado soltándose de su amigo
-Pensando en cualquier cosa, como siempre – comentó Teru mientras metía todo en su mochila - ¡Oye! ¿A dónde vas? – le preguntó ya que veía que Közi caminaba rápidamente hacia la puerta luego saliendo por ella sin decir palabra - ¿Y ahora que le pasa a este?
- Tal vez quería ir al baño – sugirió Ryo colocándose su mochila a la espalda
-Supongamos que si… ¿Vamos ya chicos? – preguntó Teru a sus amigos y juntos salieron a descansar y almorzar. Pasaron por un pasillo colmado de gente, no supieron lo que se avecinaba hasta que se toparon con ellos, nuevamente la pandilla. Intentaron evadirla pero no pudieron…
-Y falta el payaso del pelo rojo – comentó Shuu mirando al grupo de pequeños constado de Teru, Ryo, Yuki, Hayato y Satoshi.
- Hey…- dijo Hayato acariciándose el pelo
-No tú no imbécil, el otro payaso – dijo molesto el mayor – igual no es motivo para no divertirse- sonrió de lado
- Oye grandulón, llevamos prisa – dijo Yuki enfrentándolo – si no te importa nos vamos – comenzó a caminar y los demás lo siguieron en fila
-Oh…el gran jefe de clase…- se burló el más grande dejándolos pasar, bajó un poco su cabeza para susurrarle un “buen día “a Ryo que iba último. Este solo volteó a verle con las mejillas de color rosado.
-¡Yuki eres el mejor! – festejó emocionado Hayato caminando a su lado
-Ay vamos…son unos idiotas todos aquí lo sabemos
- De todas formas, ¡Eres mi héroe! – abrazó tímidamente a Yuki, cualquier excusa venía bien después de todo ¿no?
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