Afuera era un día muy bonito. Caminó sin rumbo hasta llegar al parque, se sentó contra el alambrado que marcaba el perímetro del campo de tenis, por suerte a esa hora del almuerzo no había nadie que le molestara. Cerró sus ojos sintiéndose algo mareado por sus pensamientos. ¿Por qué así tan de repente comenzaba a hacerse esas preguntas? Y ese tipo de preguntas para colmo, preguntas que jamás se hacía.
“- ¿Porqué me siento de esta manera? ¿Me gusta alguien? ¿Quién? –“una y otra vez, suspiró pensando en la respuesta a cada pregunta eliminando opciones, afirmando y volviendo a afirmar algo por lo que temía. ¿En verdad debía temer? A pesar de todo admitía que era orgulloso y eso era un problema ya que no iba a admitir tan fácilmente que…
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-¡Quítate! Déjalo a Ryo sentarse a mi lado – se quejaba Teru empujando a Satoshi con su codo pero este no cedía.
-¿Por qué no puedo sentarme aquí? Yo también soy tu amigo por si no lo recuerdas – explicaba celoso aferrándose a la silla de tal manera que no pudieran moverlo.
-Tranquilo Teru-san, yo me sentaré aquí al lado de Satoshi – al parecer Ryo no daba cuenta de la situación y se sentó con una pequeña sonrisa en su rostro.
-Ufff…de acuerdo- Teru se cruzó de brazos algo enfadado y miró de reojo a Satoshi que le sonrió de lado satisfecho.
Mientras tanto Hizaki había llegado a la mesa, miró a todos buscando a su amor - ¿Közi aún no ha llegado? ¿Le han castigado? – preguntó moviendo una silla.
-Közi ha corrido fuera del salón en bien sonó el timbre y no sabemos en donde puede estar – Teru apoyó un codo en la mesa recargando su cara en su mano – Pero si quieres ir a buscarlo y averiguar que pasa estaría bien
-Si, haré eso y lo traeré también a almorzar. ¡Enseguida vuelvo! – salió de la cafetería a velocidad de la luz
-Ay…lo que es el amor, ¿No? – preguntó Satoshi dirigiéndose a su amigo Teru a su lado
- … ¿Si? – en realidad no sabía a que venía ese comentario por parte de su amigo, últimamente éste se comportaba bastante excéntrico con él diciendo frases sin sentido aparente como la que acababa de decir o haciendo ese tipo de cosas con las que se quedaba preguntándose que es lo que le pasa.
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“- Me gusta Ryo…pero también Hizaki-“sacudió su cabeza avergonzándose de sus propias conclusiones sacadas “- Aunque sea imposible es así pero… ¿Qué debo hacer? No puedo pasarme la vida mirando a dos personas, es algo estúpido! Además Hizaki es muy molesto…y Ryo es demasiado tímido y…son tan lindos así como son >//<-“
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-Iré a buscar más de beber – anunció Ryo poniéndose de pie -¿Alguien quiere que le traiga algo? – como todos dijeron que no se volvió a buscar más de beber luego volviendo a su mesa con sus amigos.
Como todos charlaban acerca de algo que él desconocía ya que ese día andaba más distraído que de lo común, se decidió a observar a su alrededor toda la actividad de la gente que salía y entraba de la cafetería, algunos hacían tarea almorzando otros conversaban, varias parejas almorzaban juntas hablando de sus cosas…hasta que otra vez esos ojos oscuros que lo miraban aparecieron, desde el otro extremo de la cafetería Shuu lo observaba. Se sobresaltó un poco primero evitando esa mirada, mirando a sus amigos que por suerte no se habían percatado de su sonrojo ni de la situación en general. Volvió a mirarle esta vez sosteniendo la mirada, sintió cierto calor cuando el mayor le regaló una sonrisa de lado pero esta vez no apartó la vista mientras bebía un sorbo de su bebida, ahora el más grande se recargaba sobre la mesa sin dejar de verle, al parecer sus amigos tampoco se percataban de lo que estaba sucediendo. Finalmente Ryo se rindió bajando su mirada a lo que quedaba de su comida intentando evitar otro contacto visual como ese, no entendía porque ese chico a veces le provocaba ese tipo de reacciones.
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-Oye Közi ¿Estás despierto? - preguntó suavemente Hizaki arrodillándose a su lado, al fin lo había encontrado pero este permanecía con sus ojos cerrados haciéndole pensar que en definitiva si estaba dormido. Le acarició el cabello llamándole varias veces hasta que por fin reaccionó apartándose un poco.
-¿Qué haces? ¿Y que haces tu aquí? – preguntó entre extrañado y avergonzado, se tocó su cabello en donde antes Hizaki le había acariciado
-Te estaba buscando tonto, te fuiste sin decir nada y los chicos están preocupados por ti – colocó una mano sobre su falda que el viento amenazaba con levantar - ¿Ahora puedes explicarme que es lo que sucede contigo?
-¿Qué no puedo dar un paseo?- preguntó en defensa propia buscando un buen argumento para decir luego
-¡Ay vamos! Y perderte el almuerzo por un paseo, claro, natural en ti – ahora lo miraba inquisitivo – dime la verdad
-Solo quería pensar en algo, eso es todo- respondió sin dar detalles que lo comprometieran
- ¿Pensar? ¿En que? ¿En mí? – le abrazó como ya era costumbre regalándole una pequeña sonrisa
-¡Quítate! Tengo otras cosas mejores en las que pensar – mintió fingiendo que estaba enfadado, Hizaki no lo soltaba y solo continuaba mirándolo – ya estuvo Hizaki- dijo mirando hacia otro lado, los colores comenzaban a subírsele a la cara.
- Sabes que voy a dejarte cuando yo quiera- afirmó casi en una canción
- Estás lastimándome- se quejó
- Eso no es cierto
- Si lo es
- Que no
- Por favor Hizaki…- evitaba que Hizaki le soltara, le resultaba muy embarazoso que lo viera así de sonrojado
- ¿Me besas, amor?- preguntó el rubio
-¿Qué?! – preguntó aún más alterado de lo que antes estaba
Hizaki no dudó en continuar acercándose hasta unir sus labios con los del pelirrojo tomándolo por detrás del cuello, manteniendo fija esa posición en la que estaban para que este no pudiera separarse con facilidad. Movió sus labios suavemente pero su amor no le correspondía sin embargo no se rindió y continuó el beso.
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