-Delicioso el plato de entrada – le dijo al oído mientras bajaban las escaleras
El menor se detuvo en seco y se volteó a ver a Mikaru que estaba un escalón más arriba que él – No se te ocurra decir ese tipo de cosas frente a mi madre
-Descuida Kenji-kun…se cuando debo abrir la boca y cuando no – le revolvió el cabello para luego seguir bajando
-¡Oye! ¡Se supone que yo soy el dueño de casa y debo guiarte a ti! – continuó bajando hasta ponerse a la par del rubio.
El mayor se tapó un oído fingiendo dolor a lo que Kenji le dio un puñetazo en el brazo - ¿Llamabas, mamá?- preguntó al llegar a la cocina seguido del mayor y al instante pudo ver la mesa ya colocada, su madre servía la comida.
Se lavaron las manos y se dirigieron a la mesa, Mikaru se sentó a un lado de Kenji que estaba frente a su madre.
-Tu padre llegará tarde así que hoy cenaremos nosotros – le explicó la madre a Kenji mientras le servía de beber a Mikaru y luego a él.
-Esto se ve realmente delicioso – comentó Mikaru con su tono amable y la madre del menor sonrió
-Por supuesto que lo es – dijo sirviéndole – cuidado que está algo caliente aún – le sirvió a Kenji y luego en su plato para comenzar a comer.
-Hum…en verdad Kenji tiene suerte de tener una madre como usted, cocina muy bien y prepara un té rojo exquisito. Ojalá tuviera una madre que hiciera eso para mí
-Oh… ¿No tienes madre, Shinji-kun?
-No...- respondió fingiendo tristeza – vivo con mi hermano mayor y su esposa en su casa
-Eso debe ser duro – dijo con algo de tristeza la madre de Kenji, el menor comía sin hacer caso a los dramas falsos de Mikaru - ¿Y tu padre entonces tampoco está? – preguntó con el mismo tono de tristeza la mujer.
-Tampoco…solo mi hermano mayor – comió un bocado y lo masticó lentamente mientras escuchaba a la madre de Kenji aún lamentándose – Pero de eso han pasado casi diez años así que…ya no es tan doloroso – le regaló una sonrisa que la mujer devolvió.
-¿Y vas a la misma clase de Kenji? – preguntó con curiosidad probando bocado luego
-Si, voy a la misma clase de Kenji – dijo sonriendo de lado al menor que lo miró de reojo – nos llevamos muy bien – remató la frase pasando su brazo por encima de los hombros a Kenji que se separó al instante.
-Ay hijo, no seas tan arisco – se quejó su madre ante el gesto de Kenji que solo maldijo por lo bajo – ¿Entonces tus calificaciones van muy bien no? Como las de Kenji.
-Bueno…no tanto…pero tampoco he reprobado nada
-Entonces sería bueno que lo ayudes, Kenji. ¿No crees?
-No – dijo ya cabreado mientras se llevaba un bocado a la boca y masticaba con violencia
-No se preocupe, yo solo podré. Nadie ha muerto por estudiar un poco – soltó una pequeña risa junto con la madre del chico – Además…los adolescentes normales podemos nivelar el tiempo de estudio y el tiempo para los amigos
- Kenji, deberías aprender de este chico…y salir un poco más de casa
-¿Tú no sales? – le preguntó fingiendo sorpresa – Entonces no tenías planes las veces que te he invitado a salir…has mentido. Deberías salir más…
Kenji lo miró en silencio levantando una ceja.
-Shinji tiene razón, hijo. Con más razón deberías aprender de este chico.
- Créelo que no debería ser así, mamá
-Además…debes salir a conocer chicas, a tu edad es algo extraño que no quieras conocer a nadie.
-¡Ni que lo digas! – apoyó la madre la idea del chico – A su padre en especial le preocupa eso
Kenji se aclaró la garganta apretando un puño por debajo de la mesa – Ya…terminé de comer… ¿Has terminado Shinji? – le preguntó perforándolo con la mirada
-Si – optó por decir antes de que el menor lo desintegrara con aquellos ojos
-¿Han quedado satisfechos? ¿Quieren el postre ahora?
-Tal vez más tarde coma el postre – comentó Mikaru sin dejar de mirar a Kenji
- En ese caso…limpiaré todo – dijo la mujer levantándose de la mesa, Kenji también se levantó dirigiéndose a la puerta de la cocina, al poco tiempo luego de agradecer y halagar la comida Mikaru lo siguió.
-Definitivamente eres un idiota…hay que oírte diciendo esas cosas…- se quejó el más pequeño luego de cerrar la puerta de la habitación.
---------x--------
- Así que eso es…- dijo con calma Kamijo al terminar de escuchar la historia de Teru mientras cenaban, el pequeño no había querido hablar hasta esa hora.
-…Si, eso- revolvió su comida jugando con ella ya que no tenía mucho hambre
-A mi parecer…- explicó el mayor tomando con su mano derecha una copa de cristal en la que había un vino tinto de muy buena calidad – ese hombre es una pérdida de tiempo y deberías olvidarlo por completo – dio un sorbo dejando luego la copa en su lugar.
-Pero…
- Nada de peros, tú sabes que yo digo la verdad
-…Si…
-Prométeme que al menos vas a intentarlo
- ….Lo prometo, hermano
-Eso me gusta escuchar. ¿No tienes hambre? – preguntó al ver el revoltijo que había dejado Teru en el plato
-No mucha – dijo sonriendo – más tarde tal vez coma algo…ahora tengo asuntos más importantes que atender
-¿Ah si?- dijo medio riéndose - ¿Y puedes decirme cuales son esos asuntos importantes?
-Bueno pues…conseguir un nuevo novio para olvidar a Mikaru – volvió a sonreír pero al instante su sonrisa se borró al ver la expresión de Kamijo - ¿Qué te sucede? ¿Te sientes bien? – le preguntó preocupado
-Si, estoy bien – dijo cambiando drásticamente de humor y se levantó de su asiento para ir hacia la cocina a dejar todo
-¡O-Oye, Kamijo! ¿Qué pasa?? – preguntó nuevamente al verlo irse y lo siguió, se asustó un poco cuando el mayor dejó los platos sobre el lavatorio haciendo un ruido muy fuerte.
-Ya te he dicho que no me sucede nada, ¿Qué tendría que sucederme? – fingió que nada le pasaba pero al ver la expresión seria y tierna de Teru volvió a ponerse serio apoyando una mano sobre la mesada - …No quiero que busques un novio – admitió celoso
-¿No quieres? Pero si tu mismo me hiciste prometer que iba a olvidar a Mikaru
- Pero no es necesario un novio – se puso en terco apoyándose un poco sobre su mano para cruzar una pierna
-¿Porque no? Además ya estoy grandecito y se bien a quien elegir – dijo enfadado cruzándose de brazos
-Pues no me importa, no tendrás otro novio
-…A veces no te entiendo – dijo dándose la vuelta para salir de la cocina y dejarlo solo, Kamijo suspiró y se quedó en la misma posición un rato.
----------x---------
-¡Suelta ya! – se quejaba Kenji ya que Mikaru lo había atrapado contra la puerta sosteniéndole ambas muñecas
-Solo quiero un beso – insistía este tranquilamente mientras le acariciaba el cuello con los labios – pero hasta que no dejes de resistirte no te lo doy ni te suelto
-Tú y tus juegos pervertidos…- gruñó Kenji - …Si no me queda más opción…- se rindió excusándose – Sino eres capaz de quedarte así toda la noche
-¿Qué me quede toda la noche dices? No sería mala idea - le dio vuelta por completo el sentido de la frase haciéndolo enfadar más
- ¡N-no…quiero dormir aunque sea un p-poco…! - sentía como Mikaru se volvía a su cuello y lo lamía lentamente, éste le soltó una muñeca para tomarlo por el mentón y hacer que lo mire. Sin decirle nada lo besó rápidamente y luego se separó.
-Tengo que irme…
-¿Qué?- preguntó involuntariamente y luego se cubrió la boca al darse cuenta de lo que había dicho
Mikaru apoyó las manos contra la puerta mirándolo – Ya se que no quieres que me vaya pero no es hora para que un estudiante ande en casa ajena… ¿No crees?
-Para mi madre eres un dios…no creo que le moleste que te vayas tarde – de pronto recordó la charla y se cruzó de brazos frunciendo el ceño
- Ya me voy en todo caso... ¿Me acompañas a la puerta? – preguntó saliéndose de encima para hacerse a un lado y que el menor abriera la puerta pero este permanecía quieto - ¿Qué sucede?
-No es nada- dijo luego de un silencio corto – en fin, te acompaño- dijo suspirando
Abrió la puerta dejándolo pasar primero para luego cerrarla detrás suyo, bajaron a la cocina en donde la madre de Kenji se lamentó porque no probaran el postre y le entregó un pequeño recipiente envuelto en un pañuelo a Mikaru.
-Esto es para ti y tu hermano, Shinji-kun. Es Karumetou que preparé esta mañana pero puedes llevarlo y comerlo con tu hermano en casa – sonrió ante la mirada de sorpresa de Mikaru
- Muchas gracias – agradeció y se despidió de la madre de Kenji volviendo a agradecer también la comida anterior y la atención para luego ir con Kenji al hall de entrada.
El menor tomó las llaves mientras Mikaru se colocaba los zapatos, luego de un corto silencio en el que se miraron fijamente el mayor se acercó para abrazarlo.
-¿Qué crees que haces? Mira si mi madre llega a vernos – musitó en voz baja para regañarlo pero como siempre, el rubio haciendo oídos sordos a lo que Kenji decía lo besó en los labios.
-Buenas noches, descansa bien – le dijo luego de separarse posando la mano en la perilla de la puerta, girándola luego para abrir la puerta y escurrirse por ella dejando de pie a Kenji solo en medio del hall. Este negó con la cabeza y cerró la puerta con llave para luego dirigirse a su habitación más que rendido a dormir.
0 comentarios:
Publicar un comentario