-¿Qué estas haciendo?- preguntó enfadado Kenji cuando al entrar nuevamente en su habitación encontró a Mikaru revisando un cajón.
-Es que me aburría esperar…- contestó con simpleza el otro encogiéndose de hombros.
-Pues si te aburre esperar la próxima te lees una revista- caminó enfadado hacia el baño para cepillarse los dientes.
Mikaru soltó una risa leve siguiéndolo hacia donde se dirigía. Cerró un poco los ojos al llegar al baño y encontrarse tanta luz de repente, sus ojos ya se habían acostumbrado a la luz de la habitación que era más tenue.
-¿Qué haces aquí? – preguntó Kenji al verlo recargado contra la pared
-Es que si me quedo solito tal vez me secuestren los fantasmas- dijo seriamente intentando no reírse
Kenji no le respondió y continuó con lo suyo profundizando su mueca de enfado. Se cepilló los dientes bajo la mirada de Mikaru que lo observaba tanto a través del espejo como de lado. Se acarició su garganta que le dolía, tanto frío y lluvia no eran buenos para nadie.
Mientras tanto en el departamento de Mikaru, un pequeño esperaba sentado en el sillón mirando la tele a que el dueño de casa regresara, miraba impaciente el reloj de a momentos viendo como la hora pasaba y nadie aún llegaba.
Abrazó un almohadón preguntándose dónde se había metido…e ir a buscarlo no era lo más correcto, quien supiera donde ande…
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-Yo duermo contigo – aclaró por quinta vez luego de una discusión acerca de donde dormiría Mikaru, en verdad que la situación se le hacía divertida.
-Tú duermes en el piso…- ya metido en su cama con el pijama puesto y todo arrancó una de las mantas de su cama y la arrojó al suelo – Dormirás ahí, como los perros
-Que malo eres conmigo… - se quejó viendo la manta en el suelo – encima que tengo fiebre me tratas de esta forma…que mal dueño de casa eres en verdad
-¡Si tu no tienes fiebre! Ya no inventes y duérmete…
- Digo la verdad, compruébalo tu mismo- dicho esto se arrodilló en el piso a la altura de la cama para quedar a la misma altura que Kenji, apoyó sus manos sobre el colchón acercando su rostro al del pequeño – Vamos… ¿Qué esperas? Pon tu mano en mi frente – cerró los ojos cuando Kenji posó la mano en su frente
-Eso te pasa por andar en la lluvia – dijo manteniendo su mano en ese lugar
-Por eso mismo yo duermo contigo – dijo metiéndose en la cama sin ni siquiera darle tiempo a Kenji de protestar – Y así tu me cuidas – se acurrucó un poco contra la almohada mirando al menor que comenzaba a sonrojarse sin saber bien que hacer - ¿Qué pasa, pequeño?
-Nada…no es nada – suspiró – bueno…si no hay opción entonces buenas noches – apagó la luz de la lamparita de la mesa de noche y se dio la vuelta para dormir dándole la espalda, cubriéndose hasta el mentón con las mantas.
Iba a dormir tranquilamente cuando sintió que las mantas eran desplazadas. Suspiró tironeando de ellas hasta cubrirse de nuevo pero otra vez pasó lo mismo, luego otra tercera vez y hasta una cuarta.
Se sentó en la cama abriendo las cortinas para que entrara un poco de luz de la calle y así verle - ¿Cuál es tu problema?- le preguntó ya enfadado de nuevo.
- No te cubras así tengo mucho calor
- Oye… ¿Te sientes bien?- dijo al notar bajo la suave luz como el rostro y el cuello del mayor estaban cubiertos de pequeñas gotitas.
-Te dije que tengo fiebre, además mi garganta duele un poco
-¿Y quien te manda a andar debajo de la lluvia?
-Hoy fui a la playa…- comenzó a contarle sin hacerle caso a esa pregunta – llovía mucho y hacía frío, no llevaba abrigo. Voy a sentarme al muelle cada vez que necesito pensar en algo, es…relajante escuchar el sonido del mar – cerró los ojos nuevamente ya que Kenji posaba la mano de nuevo en su frente
- Hay que bajar esa fiebre, puede hacerte daño – dijo quitando la mano – te traeré una compresa fría hasta que mis padres se vayan a dormir y pueda bajar a la cocina por alguna medicina, ¿Si?
-Si
Kenji pasó prácticamente por encima de Mikaru para encender la luz y buscar un pañuelo para ir al baño a humedecerlo. Cerrando el grifo se preguntó a sí mismo que rayos estaba haciendo. Sin embargo, pensó que en el día que se convirtiera en médico no iba a andar haciendo diferencias entre personas…curaría a todos por igual.
Caminó hacia Mikaru doblando el pañuelo húmedo, acomodándoselo en la frente al llegar a la cama. – Con eso estarás bien un rato…cuando sientas que el pañuelo pierda el frío lo sacudes un poco en el aire para enfriarlo de nuevo, ¿Si?
-¿Vas a irte a dormir y dejarme con fiebre?
-Mañana tengo que ir a la escuela – dijo caminando a apagar la luz – y si necesitas algo me despiertas y ya
-Pero las medicinas…
-Cuando escuches ya no escuches ruidos de pasos en el piso de arriba es porque se fueron a dormir, me avisas. Muero de cansancio
-…Bueno
Se metió en la cama nuevamente y volvió a su posición ahora mirando la ventana mientras intentaba dormir. Cerró sus ojos pero otra vez el mayor le llamaba.
-¿Qué quieres?
-¿Me acaricias?
-¿Qué?- se dio la vuelta por completo para verlo
-Que si me acaricias…- lo tomó del brazo para atraerlo a sí – mi…madre hacía eso cuando era pequeño y tenía fiebre, me ayudaba a dormir
-¿Estás hablando en serio?- pregunto medio en risa sin poder creerse lo que le pedía
-Si, hablo en serio – dijo algo herido al sentir el tono de Kenji
-…… - se lo pensó un poco antes de recostarse y alzar su mano para acariciarle el pelo - ¿Así está bien?
-Si, así… - cerró sus ojos y suspiró pesadamente dejándose acariciar
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