-De acuerdo, te la diré – dijo Kenji luego de pensarlo un poco, Mikaru le alcanzó un bolígrafo y una libreta que sacó del cajón de donde había sacado antes las llaves.
-Escríbela – le ordenó volviendo a la habitación de la que volvió a los pocos segundos con un cigarro encendido. Dio una larga calada soltando el humo lenta y pausadamente mientras veía al menor escribir en la libreta – muchas gracias – dijo luego que Kenji le alcanzó la libreta y leyó el papel con expresión pensativa – es un poco lejos pero en auto llegarás en quince minutos – cerró la libreta con una mano y la volvió a guardar en el cajón junto con el bolígrafo – Ven niño – le ordenó luego caminando hacia la cocina - ¿Aún tienes hambre? – le preguntó abriendo el refrigerador y sacó una lata de cerveza.
- No mucha…no acostumbro a comer demasiado a estas horas – contestó mientras observaba como Mikaru abría la lata y la inclinaba sobre un vaso llenándolo.
-Hm…revisa ahí que hay y toma lo que quieras- señaló con la cabeza el refrigerador antes de dar un sorbo a la bebida.
Tímidamente Kenji se acercó al refrigerador, vacilando en abrir o no la puerta hasta que finalmente luego de abrirla se sorprendió por la cantidad de comida que había en ella…ni siquiera en su propia casa había visto alimentos de ese tipo y en esa cantidad. Husmeó las etiquetas de algunos productos que parecían ser extranjeros hasta decidirse finalmente por una manzana.
Mikaru se sentó en la mesada observando al chico mientras se terminaba su vaso y entre sorbos daba una que otra calada a su cigarro.
-¿Solo eso? No te avergüences si tienes hambre – comentó al ver que Kenji había elegido una manzana – O si quieres algo de la alacena también puedes tomarlo – tocó con la palma de su mano una puerta encima de su cabeza.
-No, gracias pero con esto ya estoy bien- respondió dando un mordisco a la fruta, masticando mientras observaba todo el lugar.
-Niño raro- dio otra calada a su cigarro y soltó el humo sonriendo de lado ante la expresión de molestia de Kenji.
El timbre del departamento sonó en ese momento, el dueño de casa dejó el vaso vacío a un lado gritando que la puerta estaba abierta.
Kenji escuchó la puerta cerrarse y pasos que se dirigían hacia donde ellos estaban, vio entrar en la cocina a un chico un poco más alto que él, su cabello era gris y negro y vestía ropa informal tan buena como la de Mikaru.
Se sorprendió cuando el chico abrazó a Mikaru por encima de los hombros y comenzó a besarlo. Se aclaró la garganta para llamar la atención ya que la escena que se desarrollaba frente suyo le parecía incómoda y algo…extraña.
- ¡Oh! No te había visto, lo siento – se disculpó el chico mirándolo y luego miró a Mikaru – ¿Aún sigues preguntándote que vas a hacer con él?
-Lo llevaré a su casa ahora mismo- respondió este - ¿Me traerías el cenicero? Ah por cierto – se volvió a Kenji - él es Teru – lo presentó señalando al chico que salía de la cocina en busca del cenicero, Kenji solo esbozó una pequeña sonrisa arrojando al cesto lo que quedaba de su manzana.
-Aquí esta – dijo al entrar Teru dejando el cenicero a un lado de Mikaru sobre la mesada - ¿Y puedo acompañarlos? – preguntó apoyando una mano en su cintura
- No, no puedes – contestó Mikaru con simpleza terminando su cigarro y dejándolo en el cenicero.
-¿Por qué no? – preguntó enfadado el chico – Luego podríamos ir por una copa o a comer algo
-No Teru…tengo cosas que hacer luego – dijo bajando de la mesada de un salto – nos vamos- le dijo luego a Kenji haciéndole una seña de que lo siguiera
-¡Pero…! – insistió una vez más y bajó la mirada ante Mikaru que lo miró fríamente – lo siento- se disculpó luego viendo como el mayor salía del departamento sin ni siquiera despedirse.
Caminaron en silencio todo el trayecto bajando escaleras y más escaleras, una vez que llegaron a la puerta, luego de salir del edificio Kenji se atrevió a hablar.
-No deberías haberlo tratado de esa manera – comentó siguiendo a Mikaru que caminaba buscando las llaves del auto en su bolsillo - ¿Y donde esta ese auto?
-No te metas en donde no te incumbe, pequeño. Y el auto está detrás de este edificio, casi llegamos
-Uhm…de acuerdo, tienes toda la razón – se quedó en silencio de pronto al ver el auto frente a él, realmente era muy bonito y parecía nuevo - ¿De donde has sacado esto? – preguntó algo sobresaltado – E-es peligroso andar en un auto como este por la ciudad, la policía debe estar buscando al ladrón
-Tú no te preocupes y sube ya – le abrió la puerta caminando luego a la puerta del conductor para abrirla también - ¿Listo? – preguntó luego de que Kenji se acomodara.
-Si
-Bien – encendió el motor del auto acelerando, sonrió de lado viendo como Kenji se alteraba ante tanta velocidad de repente y tomó el camino correcto para llevar al pequeño a casa.
-¡Vas…vas muy rápido!! – gritó asustado Kenji cubriéndose los ojos, ya habían llegado a la autopista principal y Mikaru esquivaba autos y camiones aumentado cada vez más la velocidad.
-No pasa nada, tú disfruta el viaje – tomó el volante con una mano para tomar una cajetilla de cigarrillos con la otra – saca uno por favor – arrojó la cajetilla en las piernas de Riku y tomó el encendedor – gracias – dijo sin quitar la vista del frente tomando el cigarro y lo encendió.
-¿En todos lados tienes cigarrillos? – preguntó mitad en burla mitad curioso
- Si, siempre
Kenji levantó una ceja mirándolo luego mirando por la ventanilla para esbozar una pequeña sonrisa - ¡¿ Estas loco!??- gritó de repente cuando Mikaru pasó un semáforo que mostraba el alto
- Cálmate…- sonrió el mayor llevando su cigarro a la boca para así sostenerlo y revolverle el cabello a Kenji.
-Déjame tonto…y concéntrate en conducir que nos matarás
- Vaya que confianzas que tenemos…- comentó apenas mirándole y sonriendo – Y como me tratarías si hubiéramos hecho algo entonces
-¿Algo? – preguntó confundido
-Sexo
-¿Qué? ¡¿P-Pero de que hablas?! ¡Te has vuelto loco! Además dos hombres no pueden hacer…eso – respondió avergonzado volteando totalmente la cara hacia la ventanilla así se ahorraría burlas y comentarios estúpidos. Se tocó sus mejillas que estaban calientes y seguramente se verán rojas.
-Oh claro que si pueden – ensanchó su sonrisa doblando hacia la izquierda para tomar una calle a la izquierda – si quieres te explico
-No, no quiero
- …aburrido
- ¿Aburrido? Normal querrás decir
- No, aburrido…y miedoso- aceleró más y volvió a doblar para seguir en esa calle, que era en donde se encontraba la casa de Kenji - ¿Es por aquí, no?
- Faltan…muchas calles pero si es por aquí
-¿Cuántas calles?
-No lo se…treinta…bueno ahora veintiséis…
-Tú dime en donde me debo detener – apagó su cigarro del que ya solo quedaba el filtro prestando atención a la señal del chico.
-¿Podrías dejarme doblando la esquina? Es que tal vez alguien esté mirando por la ventana o algo y...no quiero interrogatorios. Es dentro de cinco calles, la casa gris en la esquina que tiene dos pisos – dijo mucho antes de que llegaran y así Mikaru lo hizo, estacionó el auto en la esquina doblando la calle de manera que el frente de la casa no se viera desde el auto.
- ¿Esa es tu habitación? – preguntó con cierto interés señalando una ventana abierta que daba a la calle, una pequeña escalera estaba bien disimulada seguramente para ser usada en caso de incendios.
-Si, esa es…etto…muchas gracias por traerme...y…bueno…eso, ya me voy- posó la mano en la puerta para abrirla apoyando un pie sobre la calle luego, esperó un adiós que jamás llegó así que salió por completo cerrando la puerta y rodeando el auto para dirigirse a su casa cuando Mikaru abrió la ventanilla y lo llamó.
Se acercó al auto pensando en que si había hecho o dicho algo mal - ¿Qué sucede? – preguntó con cautela.
-Extiende tu mano – luego de que Kenji se inclinara un poco hacia la ventanilla y obedeciera le dejó la billetera sana y salva con todos los ahorros dentro – la olvidabas
-Muchas gra…- su frase de pronto fue interrumpida ya que Mikaru lo había atraído hacia él tomándolo por un hombro dándole un tierno beso en los labios – nos vemos luego – le dijo una vez que se separó y aceleró perdiéndose por aquella calle dejando a un confundido y avergonzado Kenji.
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