LOVE MEANS SACRIFICE - CAPITULO 1

En esa ciudad tan gigantesca la vida sin embargo solía ser algo rutinario y estresante para él. A pesar de sus 16 años ya se parecía más a un adulto que a un adolescente, su forma de ser tan perfeccionista le había convertido en eso través de los años. Su meta ahora era entrar en una universidad de primer nivel y estudiar allí, quería convertirse en un reconocido médico.

-Ten un buen día Kenji- le dice su madre antes de despedirle, esa mañana también salía a la escuela como lo era habitual en la semana.

-Adiós mamá – le saludó antes de terminar de ponerse los zapatos y cerrar la puerta para salir. Caminó unas calles hasta llegar al subte, así lo tomó cinco minutos después sentándose y tomando su libro de biología para repasar conceptos antes de la clase de hoy. Estaba leyendo muy entretenido cuando alguien le saluda, levanta su vista para encontrarse con uno de sus compañeros de clase, Asagi. A pesar de que siempre había estado en la misma escuela solo tenía eso, compañeros, es que tampoco tenía amigos, según él mismo los amigos eran una pérdida de tiempo y solo hacían que uno hiciera las cosas incorrectas.

Al llegar a la estación adecuada ambos bajaron teniendo una charla acerca de las tareas y las evaluaciones, a veces silencios incómodos en los que no sabía que responder cuando Asagi le hablaba de tal o cual lugar al que habían ido con otros compañeros o de algún programa de televisión, bandas de música… en verdad Kenji estaba muy alejado de todo eso con lo que un adolescente promedio enloquecería.

Pronto llegaron a la escuela, entrando a ella y a su salón de clases correspondiente, saludó a algunos de sus compañeros y se ubicó en su lugar preparando todo lo que necesitaría para estar en clase mientras todos sus demás compañeros charlaban y se reían en grupos o en parejas dispersados por todo el salón….

Luego de varias horas al fin la jornada de clases había terminado y ya todos se volvían a sus casas. Kenji decidió primero ir a la biblioteca, debía buscar unos libros para hacer las tareas y estudiar. Luego iría a su casa y estaría hasta la hora de cenar, bañarse y dormir ocupado resolviendo preguntas y ejercicios.

Luego de salir de la biblioteca con su mochila algo cargada de libros, esta le hacía doler un poco los hombros; se dirigió nuevamente a tomar el metro. No le gustaba tanto esa hora ya que estaba repleto de gente y era algo difícil caminar rápido y sin demorarse. Finalmente llegó a la estación más cercana esperando a que el metro de esa hora llegara. Al llegar a casa, lo común, lo de siempre y luego a dormir.

El siguiente día en la ciudad comenzó con unas lluvias bastante calmas, durarían todo el día según el pronóstico del tiempo así que luego de ponerse su impermeable y tomar su paraguas salió a la calle, ese día era miércoles y le tocaba asear el salón junto a dos compañeros.

Miró su reloj caminando hacia la estación, aún era bastante temprano así que llegaría bien. Vio como la lluvia caía sobre todo escuchando el relajante sonido, cerró sus ojos captando el aroma de la lluvia durante algunos segundos hasta que por fin bajó a la estación y esperó a que el subte llegara.

De pronto se preguntó si había olvidado su libro de matemáticas, no recordaba haberlo guardado o lo había guardado demasiado rápido. Se quitó su mochila y la abrió revisando el contenido cuando de pronto su billetera cayó al suelo, esta estaba repleta de sus ahorros de casi cuatro meses ya que jamás usaba el dinero y no tenía donde dejarlo. Tomó su mochila con una mano y se agachó a recogerla a la vez que otra mano extraña también se dirigía a su billetera tomándola antes que él.

-Grac…- no alcanzó a terminar la palabra cuando vio correr a ese extraño hacia las escaleras, ¡Era un ladrón que le acababa de robar y ahora se escapaba! - ¡Hey!!! – le gritó reaccionando tarde en perseguirle y este ya le llevaba bastante ventaja. Ese hombre parecía bastante joven, su cabello era una mezcla entre rubio y castaño, estaba bastante bien vestido y corría como si el diablo lo llevara.

Kenji corría con dificultad detrás de él, ahora debajo de la lluvia, ya habían llegado a la calle, su mochila no le daba mucha ventaja ya que pesaba bastante y eso lo hacía más lento.
El ladrón dobló la esquina perdiendo un poco el equilibrio y cayendo en un charco, miró hacia atrás viendo como Kenji hecho una furia se acercaba cada vez más, se levantó volviendo a correr hasta mitad de calle apoyándose contra un auto buscando algo en su bolsillo apresuradamente, era una navaja con la que a una distancia ya de media calle Kenji pudo verlo usarla para forzar la cerradura del auto y abrir la puerta.

Juntó todas fuerzas para correr y alcanzar el auto, el ladrón apenas acababa de entrar y no le había cerrado la puerta aún. Sin pensarlo dos veces se metió arrojándose sobre él quedando ambos algo tendidos sobre los dos asientos delanteros, la cabeza del ladrón chocó contra la puerta del acompañante e hizo una mueca de dolor. La puerta se había cerrado de un golpe con el movimiento causado al auto dejándolos a ambos encerrados.

-¡Devuélveme mis ahorros maldito! – dijo apretándole el cuello con ambas manos, el ladrón tosió un poco y Kenji se sorprendió de que él mismo tuviera tanta fuerza – ¡Dámelos! – volvió a ordenarle y el hombre levantó su mano derecha en la que tenía lo que había robado.

Kenji lo soltó tomando su billetera pero en ese descuido el hombre le apartó golpeándole fuertemente su cabeza contra el panel del tablero del auto, cerró sus ojos algo mareado con las sienes ardiéndole y lo último que escuchó antes de desmayarse fue el sonido del motor del automóvil arrancar.

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