Unos golpes que retumban en el piso de madera me despiertan, me levanto de un salto y veo a Juka en el suelo, su boca está cubierta por una pálida mano la cual ese anillo en el dedo anular me es conocido.
- Közi! Déjalo en paz! – susurro enfadado al vampiro que estaba sobre Juka acosándolo,
-agrr… este aguafiestas de Mana… – responde levantándose, liberando a Juka, sus ojos verdes me observan.
– ¿que se te ofrece? – le pregunto ayudando a Juka a levantarse
– mm…solo quería hacerte una visita, pero como dormías decidí entretenerme un rato – mira a Juka con esa mirada de deseo que yo conocía muy bien, Közi había estado molestándome por más de un siglo, no lo consideraba un amigo, no tengo amigos pero él siempre había estado cerca mío y se preocupaba por mí, a pesar de que él viajaba por todo el mundo y siempre vivía en un lugar diferente.
– Közi…que va a pensar Juka de ti… no lo toques! – exclamo mientras Közi lo toma por el mentón, a pesar de que Juka es un tremendo idiota no puedo evitar reaccionar así.
– Bien…bien…no le haré nada a tu novio, Mana…-
- no es mi novio - *Juka: -TOT!-*
-¿entonces que es? -
- es…un error, solo eso, olvidé destrozarlo luego de morderlo
- *Juka: - TOOT!!!-*
- mm… interesante…Mana olvida cosas ahora…debe ser porque este chico es hermoso y te ha embobado!- lo besa, yo me enfado, me doy cuenta que odio que toquen a Juka, y que lo besen ni hablar, quiero tomar una ducha pero sería un riesgo dejarlos a estos dos solos, luego habrá tiempo para eso… lo invito a Közi a pasar primero fuera de la habitación, le hago una seña a Juka para que me siga, comenzamos a caminar, Közi camina a un lado de Juka, que va en medio de nosotros dos, con un brazo rodea su cintura y enloquezco, tomo el lugar de Juka y voy en el medio, llegamos a un parque, hoy hace frío, - tengo frío…- dice Juka temblando, quiero darle mi abrigo pero Közi se me adelanta, maldito Közi,
- has pensado en lo que harás? – me pregunta luego sentándose a mi lado
– no deberíamos hablar de esto ahora -
- de acuerdo… pero no vas a escaparte al tema, algún día lo tendremos que hablar -
- pero luego, ahora NO-
- ahí viene alguien! – dice Juka emocionado, de todas formas lo dejamos pasar.
– ¿y si vamos a uno de esos clubes nocturnos que hay por aquí? Hay personas de sangre deliciosa…- comenta Közi casi babeándose
– demasiada gente… - opino,
- yo quiero ir!- dice Juka casi gritando
– ¿quieres que vayamos Juka? -
- siiii *o*!-
- ustedes no van a ninguna parte!-
- aguafiestas…. –
- y tú un oportunista! -
- ¿yo oportunista? Y tú un aburrido! -
- bien…hagan lo que quieran! Juka solo ten cuidado con este…
Camino por el parque hasta perderlos de vista, me siento debajo de un árbol y contemplo la noche, alguien se me acerca, es un hombre joven; de pronto me apunta con un arma – dame todo lo que sea de valor que lleves encima…o dispararé! – me amenaza, me pongo de pie y lo miro fijamente, me dispara en el estómago, grita asustado al ver que sigo vivo y de pie, mi presa frente a mí, tomo el arma y la arrojo lejos, ah… no hay nada comparado al sabor de la sangre en una noche fría como esta.
Luego de todo el procedimiento que le sigue a mi cena, continúo caminando, se me antoja leer un libro, voy a la biblioteca, entro por una ventana que siempre dejan abierta, camino entre los estantes leyendo y releyendo títulos, creo que ya los he leído todos, me decido por un libro de Lovecraft, lo escondo en mi abrigo y me retiro. La calle está desierta y me aburro, me voy a mi habitación a leer.
Las horas pasan rápidamente a medida que yo me sumerjo más y más en la lectura, quiero ducharme, la ducha de esa habitación no es la mejor pero al menos es algo. Al salir escucho un par de risas, una de ellas es la de Közi, ambos suben infiltrándose por la ventana, es la única forma de entrar a mi habitación.
Continúo leyendo mientras ellos hacen y dicen payasadas y continúan riéndose, a veces no entiendo a los vampiros. Ya no aguanto el ruido que hacen, además podrían alertar a las personas del hotel y descubrirnos, - ¿me harían el favor de callarse!?
- perdón Mana – me dicen aún riéndose, al calmarse Közi se sienta en el sillón, toma a Juka por una manga del abrigo y lo obliga a sentarse también -
- y a mí aún me duele el estómago…- se queja Juka con la misma mueca de dolor de anoche
– awww…pobrecito! no debería haberte dejado comer tanto. Yo tengo un remedio para que no te duela el estómago! -
- ¿ah sí? Entonces dámelo! -
- bien, esto es así… - se arroja sobre Juka y succiona su cuello, Juka suelta un gemido. Arrojo el libro sobre la cabeza de Közi, que vuelve a sentarse entendiendo que me enfada que haga eso con Juka.
– yo ya no tengo nada que hacer aquí, me voy!Adiós Juka, eres hermoso… Adiós Mana!– le quita el abrigo a Juka y se interna en la noche perdiéndose de vista.
Juka toma el libro que le arrojé a Közi, se acerca y me lo dá, sonríe tiernamente,
- Bueno…yo también me voy –, ¿que dijo? Se va? – voy a buscar un lugar donde dormir…adiós -
- ¿……estás seguro de que encontrarás algún lugar? -
- si, no te preocupes por mí, adiós ^^ - continúo leyendo aún después de que el sol sale, no se porque no puedo dormir, cierro el libro y fijo la vista en el techo, que ruidosos son los humanos…gritos y risas de niños, autos en la calle, una alarma, ¿Cómo puedo dormir siempre con este ruido? No lo se… escucho ruidos en el pasillo, un hombre hablando con otro se acercan escaleras arriba, la puerta cruje, alguien está metiendo la llave en la cerradura, esto es a lo que temía, tomo mis botas y mi abrigo, me escondo debajo de la cama y espero a que todo pase, dos hombres entran, el primero abre las cortinas, mis ojos se lastiman con esa luz, los cierro y solo escucho lo que dicen, - y para empezar solo habría que colocar un lámpara aquí…y otra aquí, lo del agua luego podría verse, no?, una habitación es una habitación señor, y no podemos permitirnos el perder dinero! - - bien…es sencillo, le cuento los detalles en su oficina? Mañana mismo comienzo a trabajar- - muchas gracias! Muchas gracias señor…pase por aquí… - la puerta se cerró pero las cortinas aún siguen abiertas y la endemoniada luz del sol entra por ella, me cubro con mi abrigo y espero inmóvil a que la noche llegue.
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