-Ya te dije, voy a hacer que nunca más se te ocurra hacerme algo así – dicho esto apoyó el cigarro sobre la piel de Teru que gritó de dolor intentando soltarse con mucha más fuerza y desesperación - ¿No?- le preguntó cuando el menor gritó con esa misma palabra y volvió a apoyar el cigarrillo sobre la piel muy cerca de la anterior herida recibiendo la misma respuesta si no era aún peor.
-¡M-Mikaru… ya no lo hagas por favor…! – le pedía a gritos histéricos y sintiendo mucho miedo al ver la sonrisa de Mikaru, la conocía muy bien como para sentir que todo iba a pasar rápido.
-Tal vez debería dejar una marca por aquí… ¿Ojo por ojo dicen no? – dijo suspendiendo la punta ardiente del cigarro a escasos centímetros de la mejilla de Teru que volvió a gritar de miedo y desesperación, se calmó un poco cuando éste alejó el cigarro pero después de dar una larga calada volvió a ocuparse del abdomen.
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-¡Oye Kenji! ¿Me estás escuchando? – por milésima vez le preguntaba Asagi a su compañero de clases que parecía estar en la luna.
-¿Eh? Ah…si si…escucho – respondió este saliendo del trance
-¿Entonces que piensas que sería mejor utilizar como fórmula química para esto?
-¿Qué estamos haciendo?
- ¿Ni siquiera has escuchado al profesor, cierto?
-B-bueno…es que…
-¿Qué sucede hoy contigo, Kenji?
-¡Nada! ¡No es nada! – dijo tomando el libro que su compañero tenía abierto en una página de lo que parecía ser un trabajo práctico de química, se apoyó en la mesada entre los elementos de laboratorio a leer rápidamente antes de que su compañero le arrancara la cabeza por una mala nota que sacarían por no terminar a tiempo el experimento.
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Luego de unos pocos minutos, Mikaru ya había quemado unas cuantas veces en el abdomen del otro que no paraba de gritar y llorar de dolor. Sentía que su piel ardía como si aun el cigarro estuviera quemando en cada una de las heridas, una sensación totalmente horrible.
-Suéltame...- le suplicó entre lágrimas a su captor pero este permanecía serio dando una que otra calada hasta terminar con su cigarro.
-¿En donde quedó toda tu valentía, Teru? – preguntó apagando su cigarro mientras sentía el pequeño cuerpo bajo suyo temblar.
-No era necesario llegar tan lejos – dijo con lágrimas aún resbalando por sus mejillas, se quejó cuando Mikaru pasó su mano por las heridas.
-Yo creo que sí, así aprenderás a tratarme bien y a no meterte en asuntos que no te corresponden- soltó a su presa dejándola donde estaba sin preocuparse por como se sentiría en ese momento para dirigirse a la cocina en busca de una cerveza fría.
Abrió la lata y se sentó en la mesada escuchando luego de algunos minutos de silencio la puerta de entrada cerrarse. Caminó hacia la habitación en la que la cama estaba revuelta y vacía. Buscó sus cigarros para encender uno pero ya no había más en la cajita así que simplemente se dignó a terminarse su cerveza y arrojar al cesto de la basura la lata vacía.
Se disponía a tomar una ducha cuando golpes en la puerta sonaron, se dirigió a ella abriéndola de golpe y en una fracción de segundo ya estaba en el suelo recibiendo golpes e insultos por parte de Kamijo, el hermano mayor de Teru.
-¡Hijo de perra! ¡ Vas a pagar caro lo que le has hecho a mi hermano! ¿Cómo pudiste? – dijo furioso el rubio mientras ahora tomaba el cuello de Mikaru entre sus manos apretándolo con fuerza – ¡Tú mismo junto conmigo le prometiste a mi padre que lo cuidaríamos! ¡Mira el daño que le has hecho! – apretaba más y más mientras Mikaru, tosiendo le tomaba las manos intentando soltarse de esa asfixiante presa.
Como ya no podría soltarse por sí mismo y pronto lo mataría si continuaba de esa manera, golpeó con su rodilla en el estómago de Kamijo aprovechando el momento para soltarse cuando este se retorció y tomando todo el aire que pudo.
-No he olvidado la promesa – dijo aún agitado tendido en el suelo con los ojos cerrados, sentía que si los abría iba a marearse más de lo que estaba – pero me ha hecho enfadar mucho así que lo lamento
-Podrías haberlo tratado de otra forma si te hizo enfadar…no era necesario llegar tan lejos – decía mientras se ponía de pie
-¿No te ha dicho lo que me ha hecho, no? Sigue haciéndose la víctima a estas alturas de su vida…diciéndote solamente lo que a él le conviene y le haga quedar mejor parado. Se preparó para recibir otra golpiza cuando sintió la voz de Teru llamar a Kamijo, éste recién había llegado y estaba de pie en la puerta mirando la escena mientras con su mano se tocaba su abdomen, una mueca de dolor en su rostro.
Miró a su hermano y luego nuevamente a Mikaru – Iré a curarle las heridas, tal vez se le infecten si se las dejo así – Kamijo caminó hacia Teru y lo cargó en sus brazos - pero recuerda que a partir de hoy estás en graves problemas – le lanzó una mirada fría y penetrante antes de salir por la puerta dejándola abierta.
Mikaru se mantuvo tendido en ese mismo lugar, se tocó primero su cuello y luego sus mejillas y labios. Sentía el sabor de la sangre en su boca, se pasó la lengua por los labios una vez. Abrió sus ojos mirando el techo durante algunos segundos intentando enfocar bien la vista, el mundo le daba vueltas y su cabeza le dolía.
Hacía tiempo que nadie le golpeaba de esa manera. Primero se puso de rodillas y gateó hasta el mueble más cercano agarrandose de él para ponerse de pie. Su cabeza dio más vueltas que antes, sintió unas ganas terribles de vomitar pero antes debía cerrar la puerta con llave por si Kamijo o alguien más regresaba a darle una nueva golpiza.
Se dirigió hacia ella sosteniéndose por medio de los muebles, la cerró y en ese momento cuando iba a tomar la llave para cerrarla sintió que sus piernas no le respondían y cayó al suelo totalmente inconsciente golpeando fuertemente su cabeza contra la dura madera de la puerta.
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